La Educación y el Estado Ideal en la Filosofía de Platón
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El Deber del Filósofo en la *República* de Platón
Este texto de Platón es expositivo, con el tema fundamental de la unidad del Estado. Al final del texto, existe un argumento cuando se advierte de que en la ciudad donde la educación es obligatoria, también es obligatorio darse a los demás como respuesta lógica.
Estructura del Texto
El texto se divide de la siguiente forma:
Sócrates y el Deber de los Filósofos
Sócrates expone que los filósofos tienen el deber de hacer que los demás lleguen a la Idea de Bien. Una vez alcanzada, deben "bajar", dice Sócrates. El interlocutor piensa que si les hace "bajar" les perjudicará.
Respuesta de Sócrates: Ley y Armonía
Sócrates responde a la cuestión planteada anteriormente con dos elementos:
- A la ley no le interesa que haya un goce particular de la felicidad.
- Tiene que haber armonía entre ciudadanos para que haya unificación en el Estado.
Conclusiones de Sócrates
Entonces, Sócrates saca sus conclusiones de este diálogo:
- Los filósofos deben cuidar a los demás y hay que hacérselo ver con palabras razonables.
- Si en las demás ciudades no existe tal obligación, en esta sí, porque los filósofos se forman gracias a la organización de la educación de la ciudad.
Definición de "Ley" y "Armonía"
Ley: El término "ley" aparece en el texto y hace referencia a las órdenes realizadas por el gobierno para la posible convivencia entre personas en una misma ciudad. Las leyes no deben ser particulares, sino deben ser para todas las personas, es decir, normas que deben cumplir todos los ciudadanos.
Armonía: El término "armonía" aparece en el texto y hace referencia al estado de bienestar o tranquilidad que se vive en una ciudad y que se puede conseguir mediante las leyes o mediante la persuasión, pero entonces la armonía estará condicionada.
Estos dos términos están relacionados entre sí. Para Platón, las leyes debían ser regidas por los gobernantes filósofos que conocían el bien y sabían hacer el bien, lo que se llama intelectualismo ético, ya que habían recibido una educación. Si todas las personas de una ciudad son buenas y sus gobernantes también lo son, en esa ciudad habrá una armonía. Esto Platón lo defiende en su teoría política. Las leyes deben ser enunciadas por gobernantes filosóficos y la ciudad tendrá una armonía. Platón critica la forma de gobierno de una democracia porque en ese sistema de gobierno es el pueblo el que gobierna, y si el pueblo no conoce la idea de bien, no podrá enunciar las leyes que logren que en esa ciudad haya armonía entre las personas y mediante la fuerza y la persuasión se conseguirá la armonía, pero no será verdadera.
La Teoría de la Educación en la Filosofía Platónica
En este apartado se nos plantea la educación platónica, pero ¿qué es la educación? Es lo necesario para acceder al verdadero conocimiento.
Según Platón, se conoce lo que es real, lo inmutable, no lo que deviene y no ocupa espacio (ideas) y, sobre todo, la idea máxima, la de Bien y la relación que presenta entre las demás ideas que, a fin de cuentas, son modelos de esta.
Llegamos a conocer las ideas, esto es obvio, pero la cuestión es cómo se ha de educar para acceder a ellas y así al conocimiento. Pues no son reales y no sirven para aprender verdaderamente, sino para creencias inútiles. Así, Platón dará comienzo a la educación con ciencias simples como la música o la gimnástica para comenzar a ejercitar el cuerpo e ir alejándolo lenta pero constantemente de lo concupiscible o apetecible. Tras esto, se centrará, teniendo el cuerpo bajo el dominio racional del alma, en la diánoia y matemáticas deductivas, con el único fin de preparar al alma racional en materia de abstracción, y así llegar a la dialéctica, ciencia de las ideas abstractas e inmateriales, a la cual casi ningún estudiante llegará, pero visibles para el ojo cognoscible, que es el alma racional, iluminado, claro está, por la luz natural de la idea de bien.
Platón, sin faltar a sus propuestas, no rechaza el dualismo. Principalmente, habíamos de salir de la imaginación o despreciar las sombras de la caverna y contemplar el fuego, el cual causó dichas sombras imaginativas. Por eso el primer paso educativo es el de la música y la gimnástica para dominar los apetitos y pasiones del cuerpo. En cuanto a las ciencias deductivas, el guardián y filósofo gobernante adquieren la casi completa abstracción utilizando la herramienta eficaz de los axiomas matemáticos. Por último, está la dialéctica. El guardián, amigo de lo geométrico, no logrará llegar y se quedará en la entrada del mundo de las ideas, pero sí lo conseguirá el nombrado filósofo. Con esto se conseguirá que la *polis* sea justa, buena y que todos sean educados según sus posibilidades. La *polis* estará, de este modo, gobernada por personas que mediante un educador han subido la costosa cuesta, accediendo a la superficie, vislumbrando la idea de bien y pudiendo así gobernar eficazmente y finalizando, al fin, la educación en la práctica justa de lo aprendido.
Destacando lo dicho, se puede afirmar y solucionar las dudas introductorias de que la educación platónica, siendo justa, es selectiva, pues permite que todos sean educados para acceder al fin de la dialéctica, que será alcanzado tan solo por aquellos que logren superar las barreras selectivas y abstractas.