La Educación en España durante el Reinado de Fernando VII: Transformaciones y Retornos

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Fernando VII y la Educación en España

El reinado de Fernando VII afecta a todo el mundo, creando una nueva concepción del hombre y de la vida. Hasta entonces, el sistema de gobierno había sido una monarquía absoluta con carácter despotista. Después de la invasión, hay un levantamiento del pueblo que lleva a formar las Cortes y a la promulgación de la Constitución de 1812. Se establece así la monarquía constitucional.

Influencia de la Revolución Francesa

La Revolución Francesa difundió los principios de libertad, igualdad y fraternidad. A partir de estos principios, se pensó en un sistema de educación pública nacional que pudiera ser aprovechado por todos. La educación, según la constitución, era una cuestión pública y el estado tenía que montar un sistema con este fin.

Informe de Quintana

Quintana presenta un informe en el que establece las bases de la instrucción en general. La educación debía ser universal, uniforme, pública, libre y gratuita. Propone la apertura de escuelas por todo el territorio. En 1814, ante las Cortes, presenta el Dictamen y Proyecto de Decreto sobre el arreglo general de la enseñanza pública.

Retorno al Absolutismo

En el primer periodo de su reinado, Fernando VII vuelve a España y toma el poder, negando la constitución y suprimiéndola por decreto, dejando enfrentados a liberales y absolutistas. El país se sumerge en una ruina política y económica, de la que no se escapa la educación. Rechaza el Proyecto de Decreto y vuelve a la enseñanza anterior. Las guerras provocan una disminución de escuelas y el abandono de la enseñanza, creando un cuadro lamentable. Pocas escuelas eran de acceso gratuito.

Escuelas Caritativas

En 1815, se otorgan a las órdenes religiosas del país la creación de escuelas caritativas, para educar en valores tradicionales, opuestos a los liberales. La iglesia abre escuelas en sus conventos y propone, mediante un PLAN CARDENAL ROMO, escolarizar a todos los niños en edad escolar, haciéndose cargo del gasto económico. Fernando VII no está de acuerdo, pues supone otorgar un gran poder a la iglesia.

Reformas Educativas de 1820

En 1820, se produce un levantamiento que da lugar a la jura de la constitución. Las Cortes comienzan las reformas de la enseñanza. Se empieza a impartir la constitución en las escuelas y, aprovechando el Proyecto de Decreto de 1814, las nuevas Cortes decretan el Reglamento General de Instrucción Pública en 1821. En las escuelas de niñas se incluye la enseñanza de cálculo, además de lectura, escritura y labores, y se atiende también a la jubilación de maestros. La enseñanza primaria, en su parte común y gubernativa, queda a cargo de los ayuntamientos.

Comisión de Estudios

En 1821 se crea la Comisión de Estudios, encabezada por Quintana, que se dedica al estudio de las escuelas de primera enseñanza y su problemática. Como solución, en 1822 se proponen unas orientaciones metodológicas para la instrucción primaria y un Proyecto de Reglamento General de Primera Enseñanza, llevadas a cabo las propuestas de Quintana.

El Retorno del Absolutismo

Los proyectos liberales solo se mantienen tres años. Las circunstancias políticas cambian y los absolutistas toman de nuevo el poder. El país entra en un segundo periodo de absolutismo. Fernando VII recobra el poder y restaura la monarquía absoluta hasta su muerte en 1833. Anula todo lo realizado por el gobierno anterior y generaliza las penas de muerte.

Planes de Carlomarde

Toda la política educativa estuvo regida por el ministro Carlomarde, quien firmó todos los planes de estudios que se realizaron, abarcando escuelas de primera enseñanza, universidades, escuelas de latinidad y colegios de humanidades. Estos planes eran conocidos como Planes de Carlomarde.

Comparación de Planes Educativos

Si comparamos estos planes con los propuestos por los liberales, se observa claramente que en los nuevos planes se mantenía y aumentaba el carácter centralizador de la enseñanza, que los liberales criticaban. El plan se asemejaba en su mayoría a los rasgos del anterior plan liberal. Carlomarde contempla la educación gratuita para hijos de jornaleros y también concede bastante protagonismo al clero en el establecimiento de escuelas y control de la enseñanza. Finalmente, el plan no obtuvo los resultados previstos, ya que su cumplimiento se descuidó enormemente.

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