De la Edad de Oro Griega a la Hegemonía del Imperio Romano: Historia Clásica

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La Supremacía de Grecia Clásica: Expansión y Edad de Oro

Alrededor del año 800 a.C., los fenicios habían establecido puestos comerciales en el Mediterráneo. Fue en el siglo VIII a.C. cuando las ciudades-estado griegas comenzaron su propia expansión, estableciendo colonias en el Mediterráneo occidental. En el siglo siguiente, la civilización helénica había alcanzado su madurez. La creación de colonias aumentó la prosperidad del comercio.

La mayoría de estas nuevas ciudades griegas, aunque casi independientes, estaban unidas por una cultura común. Eran conscientes de su herencia helénica y consideraban a los otros pueblos como bárbaros.

El Ascenso de Atenas y las Guerras Persas

Aproximadamente en el siglo V a.C., algunos centros griegos, como Atenas, se habían convertido en democracias. En esa época, Grecia comenzó a ser amenazada por la expansión del Imperio persa, fundado en el siglo anterior. Pronto los persas conquistaron toda Asia Menor y, en el año 490 a.C., atacaron Grecia.

Después de que los persas fueran rechazados definitivamente (479 a.C.), la Atenas democrática surgió como la mayor potencia del mundo griego. Se estableció un imperio ateniense en el Egeo que precipitó la integración económica y cultural de la región; el siglo V a.C. fue la edad de oro de la civilización griega clásica.

No obstante, las políticas expansionistas atenienses y las antiguas rivalidades económicas y políticas provocaron la Guerra del Peloponeso (431-404 a.C.), en la que gran parte de Grecia fue devastada. Las guerras entre las ciudades griegas continuaron en el siglo siguiente.

El Dominio y Expansión de Roma: De la República al Imperio

En el año 753 a.C. se fundó Roma junto al río Tíber. Los romanos comenzaron la conquista de las zonas vecinas y, a principios del siglo IV a.C., continuaron anexionándose grandes áreas de Italia. A principios del siglo III a.C., la mayor parte de Italia central y septentrional era romana.

Los romanos conectaron sus dominios con carreteras y garantizaron la ciudadanía total o parcial a los asentamientos situados fuera de Roma, una política que finalmente dio lugar a una lengua y una cultura más o menos uniformes.

Conquista del Mediterráneo y Helenización

En las llamadas Guerras Pírricas (280-271 a.C.), Roma consiguió el control de la Italia meridional griega y, al absorber esta área, se helenizó en parte. Esta conquista puso a Roma en confrontación directa con Cartago, una antigua colonia fenicia del norte de África, por el control del Mediterráneo occidental, lo que desencadenó las Guerras Púnicas.

A mediados del siglo II a.C., Cartago había sido destruida por Roma, que también conquistó Macedonia y Grecia, asegurando el dominio romano de la península Ibérica. Los romanos limpiaron los mares de piratas y extendieron sus carreteras por toda la región, facilitando las comunicaciones y favoreciendo la unión cultural.

El Establecimiento del Imperio

La República romana se transformó en un Imperio bajo el emperador Augusto. La península Ibérica, en particular, sufrió un profundo proceso de romanización.

La Crisis y Transformación del Imperio Romano

El siglo III d.C. fue una época de quiebra de las estructuras imperiales, después de la cual el emperador Diocleciano reorganizó el Imperio.

  • Cambio de Capital: En el siglo IV, bajo Constantino I el Grande, Constantinopla (actual Estambul) reemplazó a Roma como capital.
  • Religión de Estado: El cristianismo se convirtió de hecho, si bien no oficialmente, en la religión del Estado.

En el siglo V, tras la caída del Imperio romano de Occidente ante los grupos germánicos invasores, se instauró una serie de reinos germanos en su territorio.

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