Economía y Política en Bolivia: Siglo XIX - Librecambismo, Proteccionismo y Caudillismo
Enviado por Chuletator online y clasificado en Historia
Escrito el en
español con un tamaño de 25,67 KB
Librecambismo y Liberalismo
El liberalismo, es decir, la doctrina económica que propone el libre mercado y la iniciativa privada como la mejor forma de desarrollo, aboga también por los derechos de los individuos y por la igualdad de derechos ante la ley. Esto último debe ser garantizado por el Estado. Asimismo, en un sistema liberal se propone un Estado laico, donde exista independencia de poderes y se propugne el bienestar del ciudadano a partir del ejercicio de sus derechos y obligaciones.
Las Pugnas entre Librecambistas y Proteccionistas
Antecedentes
A la par que existieron tensiones y polaridades en cuanto a la dimensión política y militar del país durante sus primeros años, existió también una tensión en cuanto al manejo económico: siendo aún muy joven, Bolivia se debatía entre la orientación de las posturas librecambista y proteccionista a la hora de establecer o regular distintos tipos de comercio, tanto interno como con las otras naciones. Revisando el sistema económico existente de Bolivia desde su fundación, es inevitable reconocer el esfuerzo de Sucre como precursor de un sistema económico viable para el país. Autores como Herbert Klein califican al Mariscal de Ayacucho como un "liberal típico del siglo XVIII" y, tomando en cuenta que quiso incrementar las inversiones extranjeras en el país, la descripción parece adecuada. Durante el gobierno de 1825 a 1828, se crearon distintas asociaciones en Londres, con la finalidad de explorar las minas parcialmente abandonadas para intentar reactivarlas o establecer nuevas. Compañías inglesas como la "Potosí, La Paz and Peruvian Mining Association" poseían y constituían empresas de capital variable y aspiraban a una reactivación minera parcial que quizá fuera posible (de no haberse producido el derrumbe del mercado londinense a finales del primer año de gobierno de Sucre). Al caer el gobierno de Sucre en 1828, la política en extremo liberal que había impulsado tuvo ciertos retrocesos. Por ejemplo, su confrontación con la Iglesia (que obedecía también a aspectos económicos) dio un giro trascendental, ya que poco tiempo después de su partida, las relaciones entre Iglesia y Estado se restablecieron a su situación anterior. Durante el siguiente periodo de gobierno significativo (el del Mariscal Andrés de Santa Cruz), la economía recibió un nuevo impulso, pero con una orientación diferente: el Mariscal Santa Cruz fue claramente mercantilista, pero con un espíritu altamente proteccionista. Andrés de Santa Cruz decidió que se debía proteger la precaria industria nacional, prohibiendo importaciones de productos que compitieran con los nacionales. Por ejemplo, decidió la prohibición de la importación de la tela de tocuyo para evitar que se perjudicara a quienes la producían en nuestro territorio. De un modo semejante, las exportaciones fueron incentivadas por el puerto de Cobija, el único que Bolivia tenía con certeza de pertenencia en aquel entonces (recuérdese que la propiedad sobre otros territorios al sur había sido ya acaparada por Chile y que los puertos de Arica y Tacna también parecían consolidados en manos peruanas). Este aspecto es sobresaliente, ya que la población de Cobija en las costas del Pacífico dejó de ser una población de algunos cientos de habitantes, para convertirse en más de mil pobladores. Además, se consolidó como un puerto con almacenes y muelles completos y con una carretera que la conectaba con Potosí.
La Polarización
El momento económico era fundamentalmente decisivo: mientras había economías que se inclinaban por el librecambismo, otras se decantaban por políticas proteccionistas. Es decir, había gobiernos que pretendían que la actividad económica fuera libre y poco regulada por los Estados (librecambismo), mientras que otras economías pretendían que el Estado fuera el administrador o el fiscalizador de todos los intercambios comerciales (proteccionismo). En el segundo cuarto del siglo XIX, en Bolivia, había sectores que abogaban por cada una de estas dos posturas y, producto de ello, se generó una suerte de polarización al interior de grupos de poder, tanto económicos como políticos.
Descubrimiento de los Beneficios de la Quina o Cascarilla
Según lo que se refiere ya como una anécdota, la cascarilla o quina se conoció con el nombre de "chinchona regia" debido a que, en el siglo XVII, dentro del Virreinato del Perú, se usó este recurso para curar a una de las personalidades de la nobleza de aquel entonces: la "Marquesa de Chinchón". Después de este descubrimiento, y en honor de la persona en quien lo habían logrado, los jesuitas bautizaron a la cascarilla como "chinchona regia".
El Monopolio de la Quina
A inicios del siglo XIX, los países europeos tenían necesidad de la denominada quina o cascarilla porque la usaban como medicamento para fiebres tropicales que comúnmente eran llamadas "tercianas". Las propiedades curativas de este recurso vegetal habían sido descubiertas en el siglo XVII, por lo cual, al inicio de la República, ya constituía una exportación importante. Durante el gobierno de José Ballivián, la quina reportaba un ingreso de 200 mil pesos (equivalente a lo recaudado por impuestos a la coca) y se refería como la segunda exportación en importancia, ya que solo la explotación de la plata la superaba en importancia. Por todo lo anterior, Bolivia creó un Banco que atendía los recursos generados solo por este producto y hubo un monopolio estatal. Sin embargo, durante el gobierno de Belzu, se liberó este monopolio y los ingresos que producía decayeron.
¡El "Tata Belzu"!
La relación magnética de Belzu con el pueblo no era casual: el origen del caudillo era bastante humilde (a diferencia de comandantes como Ballivián o Linares que provenían de familias prominentes, cuando no de abolengo o vinculadas a la nobleza virreinal). Ideológicamente, las ideas de Belzu también se aproximaban mucho a los intereses de los desfavorecidos: con la aparente influencia de autores como Brissot o Proudhon, dentro de las proclamas de Belzu, se transmitían ideas como "la propiedad es un robo". Una de sus declaraciones controversiales fue: "La propiedad privada es la fuente principal de la mayor parte de los delitos y crímenes en Bolivia... no más propiedad, no más propietarios, no más herencias. ¡Abajo los aristócratas!, la tierra sea para todos. Basta de explotación del hombre por el hombre".
El Proyecto Popular de Belzu
Antecedentes
Después de la Batalla de Ingavi, José Ballivián consolidó su liderazgo dentro del país y gobernó desde 1841 hasta 1847. Después de este gobierno existió un periodo de inestabilidad. De hecho, tras la renuncia de Ballivián, el coronel Eusebio Guilarte tuvo que asumir el gobierno el 23 de diciembre de 1847 (pero su gobierno duró apenas 10 días). La inestabilidad política se debía principalmente a que las facciones políticas y militares se hallaban divididas en tres bandos: los leales a Ballivián, los partidarios de Velasco y una nueva fuerza creciente, los seguidores de Isidoro Belzu (acérrimo enemigo de Ballivián por una disputa particular). En medio de esta inestabilidad, los seguidores de Velasco lograron llevar adelante un golpe de estado, con lo cual José Miguel de Velasco llegó a la presidencia por cuarta vez en la joven historia de nuestro país para aquel momento. Es importante recordar que los distintos gobiernos de Miguel de Velasco permitieron dar continuidad y sucesiones a los otros gobernantes, ya que, de no haber asumido el mando en aquellos periodos de transición, posiblemente la misma estructura de poder pudo haberse demolido y la existencia misma del país hubiera resultado comprometida en favor de nuestros vecinos, quienes trataban de someternos o anexarnos a sus territorios.
Gobierno de Belzu
A diferencia de lo que ocurrió con los presidentes anteriores, Belzu fue un presidente que decidió gobernar apoyado por los artesanos y los mestizos de las ciudades. Sus políticas estuvieron claramente contrapuestas a los intereses de las clases oligárquicas que tenían el control mientras gobernó Ballivián. La llegada al poder de Belzu se debió, en cierta medida, al apoyo que le manifestó Velasco a él entre los contendientes por el poder de aquel entonces. Evidentemente, el gobierno de Belzu estuvo estrechamente vinculado a las clases populares: en más de una ocasión, mientras gobernaba, salió por las calles de La Paz repartiendo bolsas de dinero. Ante gestos como este, la plebe lo llamaba "Tata Belzu" y, en retribución, Belzu los llamaba "mis hijos". Las tensiones políticas que derivaron en el gobierno de Belzu y se mantuvieron aún tiempo después tenían, en cierta medida, su raíz en un hecho totalmente personal: al parecer, la esposa de Manuel Isidoro Belzu, una ciudadana argentina llamada Juana Manuela Gorriti, había sostenido una relación con el General José Ballivián (quien había adquirido gran popularidad tras la Batalla de Ingavi). Este hecho desencadenó una rivalidad inusitada entre Belzu y Ballivián que se tradujo a su vez en una lucha encarnizada por el poder. El final del gobierno de Belzu estuvo condicionado por presiones sociales de diversa índole, pero sobre todo por algunos motines militares tras los cuales las elecciones fueron ganadas por el siguiente presidente: Jorge Córdova, quien era su yerno.
La "Acumulación Originaria" a Través de la Hacienda Latifundista
Antecedentes
La organización y administración de la tierra en las comunidades indígenas fue un tema delicado, incluso desde la época colonial. Una vez intervenidos los territorios por la presencia española, se generaron conflictos respecto a los derechos y deberes que cada comunario tenía respecto a la tierra. Es de clara importancia que la administración de la tierra ya había sido un tema tratado por gobiernos como el de Sucre. Sin embargo, durante la primera mitad del siglo XX, un investigador muy importante que inició su labor durante el gobierno de Andrés de Santa Cruz, José María Dalence, realizó un trabajo estadístico que establecía las características de la actividad económica, así como de los usos y distribución de la tierra en nuestro país. Dalence aportó grandes datos que aún ahora son de relevancia: según Dalence, por ejemplo, a razón de tener más de 2 millones 133 mil habitantes en la primera mitad del siglo XIX, Bolivia, en sus 53.218 leguas cuadradas, tenía 39 habitantes por cada una. No obstante, el dato más relevante para luego abordar el concepto de "acumulación originaria" es el de la distribución de la tierra trabajada o tierra productiva en nuestro país durante la primera mitad del siglo XIX. Según Dalence, en su estudio publicado en 1851, en Bolivia existían 106.132 terrenos o propiedades comunitarias, mientras que las haciendas llegaban a un total de 5.135. Es decir, las tierras comunitarias eran aún mayores en cantidad (pero se compartían entre 478.084 pobladores), mientras que las otras (las de hacienda) solo eran aprovechadas por algo más de 5 mil propietarios.
¿Ayllu o Hacienda?
La organización territorial conocida como ayllu fue destruida en parte, cuando se impuso el sistema de haciendas en nuestro país. Un ayllu es una organización territorial entre miembros de comunidades indígenas en las cuales se comparte la tierra y las responsabilidades. Las familias se agrupan en ayllus y trabajan de manera conjunta. Al nacer, los hijos tienen derecho a una parcela dentro de su ayllu de origen, pero pueden también adquirirla cuando contraen matrimonio con alguien de otro ayllu. Por lo general, son las mujeres las que se incorporan al ayllu de sus esposos, pero no pierden por ello sus derechos en el ayllu de sus padres. El sistema de hacienda rompe toda esta organización, otorgándole la propiedad de la tierra a alguien ajeno al territorio y la comunidad.
"Caudillos Letrados" y "Caudillos Bárbaros"
Una de las maneras que se tuvo de entender este periodo histórico fue la que propuso el escritor Alcides Arguedas: él asumía que existían dos tipos de caudillos (los letrados y los bárbaros). Los caudillos letrados eran quienes lograban arrastrar a las masas, pero que poseían ciertas cualidades de formación intelectuales y aun morales en el ejercicio del poder. En este sentido, se reconoce a Andrés de Santa Cruz o Ballivián (incluso al Mariscal Sucre) como caudillos letrados. En contraposición, se habla de caudillos bárbaros, se trata de comandantes militares líderes que logran el apoyo de multitudes, pero que no se encuentran preparados para ejercer un gobierno. Estos caudillos suelen estar vinculados con los excesos y los vicios de manera escandalosa.
El Caudillismo Militar
Antecedentes
Al momento de hablar de caudillismo militar, usualmente se piensa tan solo en un par de nombres (Belzu y Melgarejo). No obstante, varios autores como Rossana Barragán, delimitan el "periodo caudillista" incluso desde 1829 hasta 1880. Es decir, que engloban en este periodo a gobernantes como Andrés de Santa Cruz (que claramente es un importante estadista en la historia republicana). La razón, no obstante, de haber tenido un periodo de gobiernos constituidos de esta manera (a la cabeza de caudillos), estriba en la clara falta de elementos o condiciones que permitieran dar una institucionalidad a los poderes estatales. De algún modo, las primeras décadas de la República fueron una suerte de continuidad del largo periodo de la Guerra de Independencia: un tiempo en el cual se levantaban líderes que podían ser seguidos y apoyados mientras se alzasen victoriosos en la batalla, pero que eran defenestrados, proscritos y exiliados en las postrimerías de la derrota.
Características del Caudillismo Militar
Tal como se infiere, la idea del caudillismo asume la presencia (en muchos casos magnética) de un líder que se alza con el poder sobre la base del apoyo armado y, en algunos casos (como lo ocurrido con Belzu) con apoyo de la plebe. Además de lo anterior, los gobiernos caudillistas suelen converger en los siguientes puntos:
- Dependen de un líder que sabe canalizar los anhelos o intereses de ciertos grupos (incluso los de las clases populares) en favor de los propios.
- Tienden a la ruptura del orden constitucional, justificándolo en las necesidades o situación del momento político coyuntural.
- Emplean las fuerzas armadas para alcanzar y sostener el poder (hasta donde les es posible).
- Por lo general, se encuentran en pugna constante con otros líderes o proyectos políticos (que no son del todo disímiles a quien gobierna en ese momento).
- Se encuentran permeados por ambiciones personales que raras veces convergen con los intereses del país.
- Reflejan excesos, cuando no despilfarros, de los recursos del Estado.
- Están en contacto con la ilegalidad, si es que no incurren en ella abiertamente.
- Se aproximan al discurso nacionalista, aunque en la práctica suelen ser ampliamente liberales (beneficiando a empresas o potencias extranjeras).
- Se aproximan al populismo: entregando bienes nimios o prebendas a ciertos sectores al tiempo que confiscan sus libertades o se apropian de cosas de mayor valor.
Gobierno Civil Dictatorial: José María Linares
José María Linares es recordado por ser el primer Presidente civil que existió en Bolivia. Es decir, por primera vez el gobierno no estaba en manos de un militar proveniente de la Guerra de Independencia o las campañas militares posteriores a ella. Sin embargo, Linares había estado en contacto con dichos gobiernos (incluso fue secretario del Mariscal de Ayacucho). Asumió el poder entre 1857 y 1861 e instituyó a la ley como la simiente del poder político. Su gobierno se denominó como moralista y dejó en manos de la justicia el accionar sobre quienes transgredían las leyes del país. Aunque, dadas las características iniciales de su gobierno, se esperaría un criterio de institucionalidad más fuerte, incurrió también en la figura de "caudillo" cuando, el 31 de marzo de 1858, se declaró "Dictador" y estipuló que nadie podía cuestionar sus actos. El gobierno de Linares, sin embargo, no hacía nada nuevo en el país: los gobiernos anteriores tomaron las atribuciones de una dictadura (pero las denominaban "facultades extraordinarias" a la hora de ejercer el poder). En el caso de José María Linares, lo que lo movió a tomar esta determinación no fue la consumación del poder o el interés por detentarlo arbitrariamente: Linares pensaba que era necesario para sanear el país después de 18 años de golpes de estado y revoluciones.
El Arrebatamiento de Tierras por Melgarejo
Antecedentes
El gobierno "moralista" de Linares concluyó con un golpe de estado que no alcanzó altos grados de violencia, ya que el primer presidente civil fue depuesto por sus mismos colaboradores, que conformaron un gobierno de "Triunvirato" conformado por Ruperto Fernández, José María Achá y Manuel Antonio Sánchez. Este gobierno atípico duró cerca de 4 meses, tras los cuales Manuel Antonio Sánchez falleció y el poder quedó en manos de Fernández y Achá. A continuación, Achá se alzaría como el siguiente Presidente. El gobierno de José María Achá, que fue un poco más estable y duradero (de 1861 a 1864), estuvo marcado por un hecho que causó luto y vergüenza dentro del país: las "Matanzas de Yáñez". El 23 de octubre de 1861, el presidente Achá dejó a cargo del gobierno a Plácido Yáñez y a Rudecindo Carvajal. Estando Yáñez a cargo, hizo apresar a un grupo de partidarios de los anteriores gobernantes, los llevó a la iglesia de Loreto, donde se simulaba un levantamiento y los hizo fusilar como si fueran cabecillas de una revuelta contra el presidente. Los prisioneros ejecutados llegaban al número de 60 y entre ellos estaban el expresidente Córdova y el hermano del expresidente Belzu. Al año siguiente, en 1862, Achá organizó unas elecciones en las que se proclamaba vencedor y con ellos pretendía legitimarse como gobernante. No obstante, esto no fue suficiente para evitar futuros levantamientos de entre los cuales, en 1864, Melgarejo llegaría a ser presidente con las consiguientes medidas polémicas que asumiría.
Gobierno de Melgarejo
Melgarejo fue un gobernante que captó la atención de historiadores (casi siempre como uno de los peores ejemplos de gobierno). Sin embargo, su cercanía con el poder no fue algo reciente para el momento en que asumió el cargo: aunque fue dado de baja por protagonizar un motín cuando era apenas sargento, se reincorporó y se destacó como oficial en la Batalla de Ingavi y estuvo próximo a José Ballivián. Del mismo modo, durante los gobiernos de Achá y Linares fue un instrumento útil para tales gobiernos. En 1864, Melgarejo dio un golpe de estado a quien antes defendiera (el presidente Achá) y se proclamó presidente. Durante su gobierno, convocó a elecciones en 1868 y las ganó, pero, a pesar de ello, se declaró "dictador" al año siguiente. En 1870 volvió a convocar a elecciones y también ganó, pero fue derrocado por Agustín Morales en 1871. Durante su gobierno hubo cierta prosperidad proveniente de las condiciones favorables del entorno internacional y de las políticas que había aplicado Linares. Este gobierno fue un apoyo para los empresarios mineros que empezaban a surgir, pero fue fatal para los pequeños agricultores y artesanos.
Civiles Detrás del Poder
Con frecuencia se usa la expresión "el poder detrás del trono" o "el poder detrás del poder". Estas expresiones se refieren a personas que, no estando en el cargo más importante, son quienes en realidad realizan el gobierno o la administración de un Estado. En Bolivia existieron varias personalidades que ejercieron el poder de esta forma. Por ejemplo, José María de Aguirre, quien manejó la economía en los gobiernos de Sucre, Velasco, Ballivián, Achá y Córdova. Otro caso sobresaliente es el de Mariano Donato Muñoz, quien ocupó varios ministerios y finalmente fue secretario general de Estado durante el gobierno de Melgarejo y fue quien realmente gobernaba mientras el caudillo se desentendía de las responsabilidades y se dedicaba a los excesos.
¿Disparos en el Palacio?
La llegada de Melgarejo al poder fue, como muchas anteriores, por medio de la fuerza, pero tuvo una particularidad. Cuando Belzu se encontraba nuevamente en Palacio y recibía el apoyo de la gente para retomar la presidencia, Melgarejo atacó con una fuerza reducida y, aunque sus tropas no tenían oportunidad de vencer, logró entrar al palacio. Belzu pensó que venía a rendirse y lo recibió, pero instantes después se escuchó un disparo y Belzu yacía muerto en el piso. En ese momento, Melgarejo salió al balcón e increpó a la multitud con la frase: "Belzu ha muerto, ¿quién vive ahora?". La multitud asombrada respondió: "Viva Melgarejo". De este modo tomó el poder y lo mantuvo durante seis años, apoyado en la administración por Mariano Donato Muñoz (incluso se acuñó una moneda con los rostros de ambos).
Las Leyes de Exvinculación
El 20 de mayo de 1866, Melgarejo promulgó una ley por la cual se despojaba a las comunidades indígenas de las tierras. El proceso comprendía un cambio de lógica en cuanto a la relación con la tierra: hasta ese momento (incluso desde la época colonial), las tierras tenían propiedad comunitaria, es decir, nunca se había hecho una repartición individual o privada de esas tierras, mucho menos se habían comercializado. La disposición de Melgarejo hacía que las tierras se les expropiaran a las comunidades de modo que, si los miembros de la comunidad querían recuperarlas, debían comprarlas al Estado de manera individual: cada comunario debía pagar entre 25 y 100 pesos si quería poseer una fracción de la tierra despojada. El monto que se les pedía era inaccesible para la mayoría de los comunarios, por lo tanto, el Estado se quedó con las tierras y, más adelante, las vendió a precios ridículos a los futuros hacendados. En el momento en que esta norma fue aplicada por Melgarejo, su gobierno fue beneficiado por los negocios, prebendas y beneficios mutuos que se generaban al favorecer a algunos con la adquisición de las tierras que originalmente pertenecieron a las comunidades. Pero, a largo plazo, significó también una caída en la economía estatal, ya que reduciéndose tan drásticamente las tierras comunitarias, se dejaba de pagar el llamado "tributo indígena" y Bolivia, incluso desde la época de Bolívar, era muy dependiente de este ingreso (recuérdese que Bolívar trató de eliminarlo con el decreto del 22 de diciembre de 1825, pero Sucre tuvo que reponerlo con la ley del 2 de agosto de 1826 porque Bolivia sencillamente no podía sostenerse sin ese ingreso económico). Cuando Melgarejo fue sustituido por el presidente Agustín Morales en 1871, se intentó devolver las tierras a las comunidades, pero fue un gobierno muy corto que no logró completar este intento y las tierras siguieron en manos de quienes las habían adquirido dolosamente.
La Revolución Igualitaria de Andrés Ibáñez
Aparentemente, toda actividad política parecía desarrollarse en La Paz o Sucre. Sin embargo, Santa Cruz comenzaba a tomar también el protagonismo que ahora tiene en la política nacional. Uno de los principales movimientos políticos desarrollados desde oriente en Bolivia fue el que comandó Andrés Ibáñez. Este movimiento comenzó cuando, en las elecciones de 1874, decidió despojarse de la levita y los calzados que lo distinguían como jurista y, estando descalzo, cruzó la plaza principal acompañado por sus seguidores, mientras gritaban "todos somos iguales". A partir de ahí fueron conocidos como los "igualitarios". Tomando en cuenta que las propuestas políticas del partido "igualitario" causaban perjuicio a los empresarios y clases dominantes de Santa Cruz, Andrés Ibáñez y sus seguidores fueron perseguidos, razón por la cual se refugiaron en el territorio de Chiquitos desde donde planificaron la manera de tomar, mediante las armas, la capital cruceña. En determinado momento lo lograron y promulgaron el "Acta del Pueblo" el 2 de octubre de 1876. Mediante la promulgación del "Acta del Pueblo", los igualitarios declararon en Santa Cruz un federalismo que, entre otras medidas, proponía el pago de impuestos por parte de los industriales azucareros, la distribución de las tierras que no usaban los hacendados y eliminar el sistema de servidumbre todavía presente en las ciudades y en el campo. Se propuso al gobierno que aceptara este sistema federal y sus normas, pero el gobierno respondió enviando tropas para retomar Santa Cruz y, tras lograrlo, capturó a Andrés Ibáñez y a trece miembros de "los igualitarios" a quienes fusiló. Se extinguió así uno de los movimientos políticos más importantes del siglo XIX, gestado desde Santa Cruz de la Sierra.
El Cine y la Historia en Bolivia
Al igual que lo ocurrido con la literatura boliviana, el cine ha estado fuertemente influenciado por los sucesos históricos acaecidos en el país. En 1991, el director de cine Juan Miranda, apoyado en el guion de Oscar Barbery Suárez, llevó adelante la realización de una película que reflejaba los hechos ocurridos en Santa Cruz en 1776. La película llevó por título, justamente, "Los Igualitarios". En ella se muestra la lucha de Andrés Ibáñez y los "igualitarios" en su búsqueda por conseguir una sociedad más justa y por anular los privilegios de los que gozaban ciertos sectores de poder.