El Duelo Épico entre Aquiles y Héctor: Profundizando en la Ilíada
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El Combate Singular: Aquiles contra Héctor
El combate es doblemente singular. Por un lado, se enfrenta uno contra uno; la acción es solo de ellos, nadie más combate en el medio. El enfrentamiento es entre Aquiles y Héctor, los principales héroes de cada bando. Quien gane este combate también gana la guerra.
Solo hay dos combates así en la Ilíada: este y el del canto III entre Paris y Menelao. Estos combates son un espectáculo.
El Soliloquio de Héctor (Verso 99)
Aparece un SOLILOQUIO (el personaje habla consigo mismo). Habla solo porque equivale a lo que estaba pensando. Héctor sopesa los pros y los contras de cada opción:
- Si entra a la ciudad: Se salva, pero Polidamante le reclamará que la decisión que había tomado estaba mal, pues este le había recomendado replegarse militarmente cuando era necesario. A Héctor le faltó sophrosyne (prudencia/moderación); estaba ganando y no quiso replegarse, quería seguir peleando porque estaba en una buena racha y las victorias lo nublaron. Su nombre quedaría atado a ese error.
- Si se queda afuera: Se expone a morir, pero lucha por su ciudad y su nombre no queda manchado por su error militar; moriría con gloria e iba a ser recordado por su honor militar. Todo este razonamiento se hace en función de su areté (excelencia/virtud).
- Tercera opción: Se le ocurre una tercera opción bastante patética: terminar la guerra de manera negociada. Pero Aquiles no viene a buscar a Helena, sino a vengar la muerte de su amigo Patroclo. Esta tercera opción demuestra el miedo que le tiene a Aquiles. El miedo, por definición, es irracional; no se combate por la razón.
Tetis le pide a Zeus que apoye a los troyanos. Se cita: “Delante un valiente huía, pero otro más fuerte lo perseguía”. Ser valiente es tener conciencia del peligro y es natural que exista el miedo; valiente es enfrentarse al miedo. Los valientes pueden huir también.
Recursos Literarios: El Símil
Luego aparece un recurso literario llamado SÍMIL. Es mucho más extenso que un comparante, ya que incluye un pequeño relato. Se compara a Héctor con una paloma y a Aquiles con un gavilán.
El interés que tiene el símil es que a veces el mundo que Homero conoce entra en los comparantes de los símiles. Nos aporta una imagen conocida: Aquiles va a matar a Héctor. Difícilmente el gavilán no le gane a la paloma, y esto también nos anticipa que no es un combate parejo.
Ambientación y Descripción del Paisaje (Verso 131)
Se describe el lugar, ya que ninguna acción ocurre en el vacío; hay que ambientar. Se utiliza un momento importuno, parece ser: dos héroes que van a pelear en plena persecución, y Homero detiene la escena para describir el paisaje. El paisaje se describe real, humano.
Se mencionan:
- “Llegaron a los dos cristalinos manantiales…”
- Agua caliente… “como si hubiera allí fuego…”
- El agua del segundo… “como el granio, la fría nieve o el hielo”.
Estos dos manantiales indirectamente realizan una relación:
- Muy frío sería Héctor, ya que tiene miedo.
- Muy caliente sería Aquiles, ya que tiene mucha rabia.
Una siguiente mirada sería: frío porque todavía no se ha metido en la pelea, como que no cae en la cuenta, y caliente porque está convencido y viene contra todo.
Los manantiales no están de más en la descripción; son muy bien elegidos.
La Confluencia de Tiempos en la Narrativa
Homero, en medio de la pelea, evoca la paz del pasado y describe el paisaje. Tres tiempos se evocan:
- Pasado: Tiempos de paz.
- Presente: Persecución, muerte inminente.
- Futuro: Indirectamente, porque una vez que Héctor muera, la guerra terminará y la vida tranquila de los troyanos no vuelve; los aqueos los tomarán de esclavos.