Duda cartesiana: fases, genio maligno y la certeza del 'pienso, luego existo'

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Duda cartesiana: fases, función del genio maligno y la certeza del pensamiento

1ª) Distingue las fases de la duda cartesiana en el texto.

Descartes aplica la duda metódica para deshacerse de sus antiguas opiniones falsas y empezar de cero. En la primera fase, duda de los sentidos, porque a veces nos engañan (como cuando un palo parece torcido en el agua), y no es prudente fiarse de quien nos ha engañado alguna vez.

  • Primera fase — duda de los sentidos: los sentidos pueden engañarnos; lo que percibimos puede no corresponder siempre a la realidad.
  • Segunda fase — duda de la distinción entre sueño y vigilia: Descartes sostiene que no hay señales claras para saber si estamos despiertos, pues a veces soñamos cosas muy reales (por ejemplo, creer que estamos vestidos frente al fuego cuando en realidad estamos desnudos en la cama). Esto le lleva a dudar incluso de su propio cuerpo.
  • Tercera fase — duda de las matemáticas y el genio maligno: llega la fase más radical: dudar incluso de verdades matemáticas. Aunque 2 más 3 parezcan 5 tanto en sueños como despierto, Descartes imagina la posibilidad de un genio maligno muy poderoso que lo engaña todo.

Los documentos comparan esto con ejemplos modernos, como un cerebro en una cubeta conectado a una computadora o una máquina de experiencias virtuales, donde lo que percibimos no es la realidad directa, sino una representación creada por impulsos eléctricos.

2ª) ¿Qué función tiene la hipótesis del genio maligno?

La función del genio maligno es servir como instrumento para llevar la duda hasta su extremo máximo y cuestionar la posibilidad del conocimiento. Sirve para dudar de cosas que parecen indudables, como que un cuadrado tiene cuatro lados o la existencia del mundo físico (cielo, tierra, aire). Descartes lo usa para mostrar que el cerebro no capta la realidad directamente, sino que vive de representaciones.

Esta hipótesis funciona como una "prueba de fuego": su objetivo no es ser escéptico para siempre, sino encontrar una verdad tan sólida que ni siquiera un ser engañador y todopoderoso pueda destruirla. Es, en definitiva, un recurso para mantener la mente libre de prejuicios y no aceptar nada que no sea absolutamente cierto.

3ª) ¿Hay alguna verdad de la que no se pueda dudar aun suponiendo la existencia del genio engañador?

La verdad que resiste a todo es la existencia del sujeto que piensa. Aunque el genio maligno emplee toda su industria para engañarme, para ser engañado es necesario que yo exista. Descartes explica que la proposición "yo soy, yo existo" es verdadera cada vez que la pronuncio o la pienso.

Si dudo, es porque pienso; y si pienso, existo. En latín: cogito, ergo sum. En la formulación en castellano, pienso, luego existo, se encuentra la base de todo su pensamiento, porque nadie —ni un genio maligno ni un científico con una computadora— puede engañarme sobre mi propia existencia mientras yo tenga conciencia de mí mismo. Es una verdad que no depende de los sentidos ni del mundo externo, sino únicamente del acto de pensar.

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