La Doctrina del Naturalismo: De Émile Zola a la Literatura Española de la Restauración

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El Naturalismo

Introducción General

El Naturalismo es una tendencia derivada del Realismo, formulada por Émile Zola, que intenta trasladar a la literatura el método hipotético-deductivo-experimental de la ciencia positivista de la época.

Según Zola, el Naturalismo busca que la literatura emplee un método de acercamiento a la realidad similar al de las ciencias experimentales, basado en:

  • La observación.
  • La experimentación.
  • La impasibilidad ante los hechos.

Además, debe incorporar los datos proporcionados por los estudios de las ciencias naturales, la biología, la fisiología, la psicología y la sociología.

Tanto el Naturalismo como el Realismo centran su interés y debate en la novela, ya que este género era considerado el más adecuado para su orientación literaria y gozaba de la mayor difusión en la época. La novela permite no solo mostrar lo exterior, sino también penetrar en las entrañas del personaje y revelar incluso aquello que el propio personaje ignora, como señalaba Clarín.

La novela naturalista propugnada por Zola en sus trabajos teóricos es, sin embargo, un modelo “ideal” e imposible en la práctica, comenzando por el requisito de la impersonalidad del narrador. Esto implica que el narrador debe ocultar al máximo su subjetividad, reservarse sus emociones sobre lo narrado y exponer los hechos de manera imparcial, sin emitir juicios.

El Naturalismo en España

A partir de 1880, tras la adaptación a la situación sociopolítica de la Restauración y la reflexión estética e ideológica sobre el Naturalismo, el Realismo español se vuelve más sereno, objetivo y profundo. Ejemplos de esta madurez se encuentran en novelas clave:

  • La Regenta, de Clarín.
  • Fortunata y Jacinta, de Galdós.

Al mismo tiempo, otras novelas se adscriben directamente a los nuevos postulados naturalistas, destacando La desheredada, del propio Galdós, y las obras de Emilia Pardo Bazán.

La situación histórica y sociocultural de España impidió que el pensamiento positivo alcanzara el nivel hegemónico que tuvo en Francia. Por esta razón, el Naturalismo español no logró un grado de aclimatación total. Es crucial señalar que las leyes del determinismo biológico de la herencia de Prosper Lucas, fundamentales para Zola, no fueron aceptadas plenamente por los escritores naturalistas españoles.

En líneas generales, el Naturalismo español sí se adhiere a las ideas matrices del movimiento, tales como:

  • La idea de verdad (en la representación del medio y de las pasiones).
  • La lógica de las relaciones entre los hechos.
  • La lógica del encadenamiento de las situaciones.

Sin embargo, el determinismo fatalista y la supuesta inmoralidad de la escuela naturalista provocaron que, en la España católica de este siglo, se buscaran estrategias para mitigar o evitar estos aspectos.

El Naturalismo Radical (a partir de 1884)

No obstante, a partir de 1884, un grupo de escritores españoles optó por un Naturalismo radical. Este se caracterizó por:

  • Su anticlericalismo.
  • La crítica del orden sociomoral imperante.
  • El interés por la conducta fisiológica de los personajes.

Este Naturalismo radical buscaba identificar, analizar y erradicar las causas de los males sociales. Respondió a un espíritu de la época y a una mentalidad progresista que proclamaba la fuerza redentora del trabajo y la necesidad de un cambio en la condición social de la mujer.

La escuela zolesca encontró su mejor representante en Vicente Blasco Ibáñez. Sus novelas valencianas ofrecen una representación documental de la realidad, considerándose verdaderos documentos históricos. Sus personajes están sometidos a la acción de una naturaleza omnipotente y fatal que inevitablemente hace aflorar los rasgos de la bestia humana.

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