Diversidad Humana, Equidad Social y Rechazo a la Discriminación

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Nuestras Diferencias

Todos nosotros hemos nacido en un lugar y en un momento de la historia, y en el seno de una familia que forma parte de una sociedad determinada. Además, nuestro país está inmerso en un sistema de relaciones internacionales y es un elemento más del sistema ecológico de nuestro planeta. Así, conforme nos vamos haciendo mayores, vamos tomando conciencia de que nuestra vida no solo es nuestra ni depende solo de nosotros, sino que está rodeada y se desarrolla en medio de una serie de circunstancias que no hemos elegido. Hemos nacido varones o mujeres, con unas capacidades físicas e intelectuales, dentro de una familia concreta y miembros de un país y de una cultura que nos han transmitido un idioma y unas costumbres.

Tenemos, pues, la mayoría de nosotros algunos rasgos que nos asemejan, pero ninguno de nosotros es igual a otro: todos somos diferentes. Sin embargo, diferencia no tiene por qué identificarse con desigualdad.

  • Si nos comunicamos con los demás y aprendemos de ellos aquello que nos falta, aprovechando nuestras diferencias para complementarnos, entonces llegaremos a un enriquecimiento mutuo muy positivo para todos: las diferencias nos enriquecerán.
  • Pero si tomamos estas diferencias como excusa para distribuir de forma desigual los bienes sociales (alimento, educación...), llegando a privar a algunas personas de ellos por su discapacidad, la etnia a la que pertenecen, su sexo, su físico, etc., entonces estamos desaprovechando las diferencias y siendo radicalmente injustos: haremos de las diferencias un arma para maltratarnos unos a otros, lo que resulta poco inteligente e injusto.

Circunstancias y Condiciones

Como hemos dicho, las circunstancias que rodean nuestra vida, en muchos casos, no las hemos elegido, sino que nos vienen impuestas y, por tanto, condicionan nuestra libertad, aunque casi nunca la anulan por completo. Vamos a detenernos en las condiciones socioeconómicas y políticas, que son las que más influyen a lo largo de nuestra vida.

Condicionamiento Socioeconómico

En el aspecto socioeconómico, por ejemplo, no es lo mismo nacer en un grupo humano que está en situación de miseria que nacer en una sociedad con prosperidad económica y participar en ella. De eso va a depender en buena medida que una persona pueda llegar a adulta sin morir de hambre y tenga la oportunidad de ir a la escuela, o que, por el contrario, muera muy joven y analfabeta. Y no hay ningún mérito en la primera ni ninguna culpa en la segunda, sino que es el sistema de relaciones económicas el que está condicionando la vida de ambas personas, y una y otra conservan cierto margen de libertad para intentar cambiar ese sistema.

Condicionamiento Político

En el aspecto político, tampoco es lo mismo vivir en un Estado democrático, en el que se respetan las libertades y sus habitantes disfrutan de garantías jurídicas, que vivir en un Estado dictatorial, en el que cualquiera puede ser detenido arbitrariamente e incluso ser torturado y "desaparecer". De eso dependerá, por ejemplo, que una persona pueda expresar sus opiniones con tranquilidad o que, por el contrario, tenga que ocultarlas por miedo a represalias. También en este caso hay un sistema de relaciones políticas que condiciona la vida de cada cual, y casi siempre existe un margen de libertad, por mínimo que sea, para intentar mejorar o cambiar el sistema político vigente.

La Discriminación es una Injusticia

Ya se ha dicho que somos todos diferentes y que no es culpa ni mérito de cada uno tener o no ciertas características. Por tanto, estas diferencias son naturales y legítimas; no pueden servir para discriminar injustamente a las personas. La conciencia moral de nuestras sociedades ha evolucionado y en el momento actual consideramos que todas las personas somos iguales en dignidad y merecemos el mismo respeto.

Discriminar significa considerar en inferioridad a personas y/o grupos sociales en razón de la desigualdad. Aunque también puede haber una discriminación positiva, por ejemplo, cuando se da un puesto de trabajo a una persona por pertenecer a un grupo que históricamente ha sido discriminado negativamente: un discapacitado, una mujer, etc. En realidad, sería más correcto llamar a esta práctica preferencia compensatoria, y reservar la palabra discriminación para casos negativos.

Formas de Discriminación

Es una realidad social la existencia de individuos y grupos que se ven privados de los recursos mínimos para su desarrollo personal por diversos motivos:

  • Porque no han tenido acceso a una educación básica ni a una formación profesional adecuada.
  • Porque pertenecen a una etnia distinta.
  • Porque en razón a su sexo, se les ha relegado a tareas consideradas secundarias e incluso se les ha privado de los derechos más elementales.
  • Porque, a causa de su discapacidad, son tratados como "un poco más que animales y un poco menos que personas".
  • Porque por haber sobrepasado la edad considerada, son casi "un pelotón de inútiles".
  • Porque, por no tener trabajo o cobrar sueldos bajos, o carecer de patrimonio, ni siquiera tienen para comer, ni dónde vivir, ni reciben asistencia sanitaria, ni tienen qué ponerse.

Desembocamos en la Exclusión

Muchas personas de las que sufren una o más de las formas de discriminación que acabamos de enumerar terminan viviendo en la marginación o exclusión social, esto es, quedan al margen de la sociedad en algunos aspectos como la participación en la economía, en la cultura y en la política. En muchos casos, la marginación provoca situaciones de falta de higiene y conductas molestas que a veces acaban en la delincuencia, y de ese modo se acentúa aún más el rechazo a los discriminados, a quienes se acaba considerando culpables de su propia situación y de muchos males sociales. A la larga, la discriminación más abundante es la que excluye a los pobres: Aporofobia.

Aporofobia

Es una palabra tomada del griego "Aporos", que significa sin camino, y "fobos", miedo. Así que aporofobia es aversión al pobre. La discriminación básica que se da en nuestra sociedad es la económica: no marginamos al inmigrante si es rico, ni al negro que es un famoso deportista, ni al anciano que tiene dinero. Casi siempre marginamos a los pobres.

En los estudios de economía se suele considerar pobres a los individuos cuyos ingresos son inferiores a la mitad del ingreso medio neto por habitante del país. Según este criterio, informes recientes de la ONU revelan que hay actualmente más de 1.200 millones de personas en todo el planeta que no tienen siquiera un dólar diario para subsistir.

La Pobreza

La pobreza hoy, en países como el nuestro, afecta sobre todo a varones y mujeres parados, a los trabajadores eventuales, a los jóvenes que buscan su primer empleo y han de contentarse con los llamados "contratos-basura", a los ancianos sin pensión, etc. Los grupos que acabamos de señalar son acusados de delincuentes normalmente, lo que refuerza su rechazo.

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