Distribución de la Vegetación de Montaña y Vertientes Hidrográficas de España
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La Cliserie: Distribución de la Vegetación según la Altitud
Nos encontramos ante una cliserie, es decir, una representación gráfica de la distribución de la vegetación en una zona montañosa según la altitud. Este tipo de gráfico muestra cómo el aumento de altura provoca cambios en el clima, especialmente en la temperatura y las precipitaciones, lo que explica la aparición de distintos pisos de vegetación. Se trata de un paisaje propio de relieve montañoso, donde es fundamental explicar la escala para comprender las proporciones de altitud.
Pisos de Vegetación en la Montaña
- Piso basal: Situado en la parte más baja, caracterizado por temperaturas más altas y una vegetación adaptada al calor, con plantas resistentes que se adaptan bien al suelo.
- Piso montano: A medida que ascendemos, la temperatura desciende progresivamente. En este nivel no se aprecia un gran cambio de temperatura inicial.
- Piso subalpino: Presenta árboles acostumbrados a temperaturas más bajas y ambientes húmedos, predominando los bosques de coníferas y especies adaptadas al frío.
- Piso alpino: En los niveles más elevados, la vegetación es escasa debido a las bajas temperaturas, la nieve y el viento; aparecen solo praderas y plantas rastreras.
- Piso nival: En las cumbres más altas, donde prácticamente no existe vegetación por las condiciones extremas. Cabe destacar que en la vertiente atlántica este piso suele estar ausente o ser menos marcado.
Esta cliserie demuestra claramente la relación directa entre la altitud, el clima y la vegetación. A medida que aumenta la altura, disminuye la temperatura y se modifica el tipo de plantas, formando una sucesión escalonada de paisajes vegetales. Por tanto, la cliserie es una representación fundamental para comprender cómo el relieve influye en el clima y en la distribución de la flora.
Hidrografía de España: Vertientes y Características de los Ríos
Un río es una corriente continua de agua que discurre por un cauce. Pueden desembocar en otro río, a lo que se denomina afluente, o en un mar. Dependiendo del mar en el que desemboca, puede pertenecer a una de estas tres vertientes hídricas: la atlántica, la mediterránea o la cantábrica.
Vertiente Atlántica
A la vertiente atlántica pertenecen aquellos ríos que desembocan en el oeste peninsular, es decir, en el océano Atlántico. Estos ríos se caracterizan por ser largos (excepto algunos de Andalucía y Galicia) y tienen poca fuerza erosiva, aunque presentan algunos barrancos; esto se debe a que su cauce circula principalmente por la meseta llana. Además, tienen un gran caudal, aunque un régimen irregular, ya que presentan estiajes en verano debido a las escasas precipitaciones y altas temperaturas. Presentan crecidas en otoño y primavera (cuando las precipitaciones son mayores) ya que tienen un régimen pluvial. A esta vertiente pertenecen ríos como el Tajo, el Duero, el Guadiana y el Guadalquivir.
Vertiente Mediterránea
A la vertiente mediterránea pertenecen aquellos ríos que desembocan en el este peninsular, es decir, en el mar Mediterráneo. Se caracterizan por tener un caudal escaso y un régimen muy irregular. Presentan un fuerte estiaje en verano y un curso intermitente, ya que pueden llegar a secarse debido a la falta de precipitaciones, las altas temperaturas y la aridez característica del clima mediterráneo. Sin embargo, tienen grandes crecidas en otoño debido a las lluvias torrenciales. Estos ríos se emplean principalmente para el aprovechamiento agrícola. A esta vertiente pertenecen ríos como el Ebro, el Júcar y el Segura.
Vertiente Cantábrica
Por último, a la vertiente cantábrica pertenecen aquellos ríos situados en el norte peninsular, es decir, en el mar Cantábrico. Son ríos muy cortos, ya que nacen muy cerca de su desembocadura. Además, tienen gran fuerza erosiva debido a su abundante caudal. Se caracterizan por tener un régimen regular, ya que las precipitaciones abundan a lo largo del año. Los ríos pertenecen al régimen pluvial, aunque el caudal también tiene aportes de nieve provenientes de la cordillera Cantábrica. Estos ríos se emplean para el aprovechamiento energético. A esta vertiente pertenecen ríos como el Eo, Navia y Nalón.
Ríos Insulares
Además de los ríos peninsulares, en España encontramos ríos insulares situados en Baleares y Canarias. Son mayoritariamente arroyos alimentados por manantiales y torrentes. Son habituales los acuíferos, aunque se encuentran casi agotados por su sobreexplotación.