Dinámicas de la Libido y Principios Psíquicos en la Formación de Neurosis
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Introducción: Libido y Neurosis Narcisistas
Concepto de Libido Yoica y Objeto
El supuesto de que la libido de objeto puede trasponerse en libido yoica y que, por tanto, la existencia de una libido yoica es crucial, se nos presentó como el único que puede solucionar el enigma de las llamadas neurosis narcisistas y explicar las semejanzas y diferencias con la histeria y las obsesiones.
La Patogenia de la Libido Narcisista
El recogimiento de la libido de objeto en el interior del yo no es directamente patógeno. La ameba recoge sus prolongaciones para volver a emitirlas en la siguiente ocasión. Pero la situación es diferente cuando un proceso determinado obliga a retirar la libido de los objetos. La libido, una vez convertida en narcisista, no puede hallar el camino de regreso hacia los objetos, y es este obstáculo a su movilidad lo que se vuelve patógeno.
Neurosis y la Realidad Psíquica
El Alejamiento de la Realidad
Toda neurosis tiene la consecuencia y la tendencia de expulsar al enfermo de la vida real. Janet habla de una pérdida de la función de lo real. El neurótico se aleja de la realidad afectiva porque la encuentra insoportable.
Procesos Psíquicos Inconscientes: Principio de Placer
Los procesos psíquicos inconscientes, especialmente los primarios, obedecen a una tendencia principal fácil de discernir: el principio de placer-displacer. Estos procesos aspiran a ganar placer, y la actividad psíquica reprime aquellos actos que pueden suscitar displacer.
Suponiendo que el estado de reposo psíquico fue perturbado inicialmente por las imperiosas exigencias de las necesidades internas, lo pensado se representó de manera alucinatoria. Solo la ausencia de la satisfacción esperada tuvo como consecuencia el abandono de ese intento de satisfacción alucinatoria. Así se introdujo el principio de realidad en la actividad psíquica.
El Principio de Realidad y su Desarrollo
Adaptaciones del Aparato Psíquico
El principio de realidad implica una serie de adaptaciones del aparato psíquico. Es crucial la importancia de los órganos sensoriales dirigidos al mundo exterior y de la conciencia acoplada a ellos, que aprendió a capturar cualidades sensoriales. Una función particular, la atención, sale al paso de las impresiones sensoriales en lugar de aguardar su emergencia. Se introduce un sistema de registro: la memoria.
Transformación de la Descarga Motriz
En lugar de la represión, surgió el juicio imparcial, que determina si una representación determinada estaba o no en consonancia con la realidad. La descarga motriz se usó para alterar la realidad; se transformó en acción.
La Persistencia del Placer
Una tendencia general de nuestro aparato anímico es aferrarse a las fuentes de placer de las que se dispone y la dificultad con la que se renuncia a ellas. Como el fantasear, seguido de sueños diurnos.
Interacción entre Principio de Placer y Realidad
Desarrollo de las Pulsiones Sexuales
El relevo del principio de placer por el principio de realidad no se cumple de una sola vez ni simultáneamente. Las pulsiones sexuales se comportan primero en forma autoerótica. Y cuando más tarde empieza el hallazgo del objeto, este proceso experimenta pronto una prolongada interrupción por obra del periodo de latencia que pospone hasta la pubertad el desarrollo sexual. Estos dos factores tienen como consecuencia que la pulsión sexual quede suspendida en su plasmación psíquica y permanezca más tiempo bajo el imperio del principio del placer.
Autoerotismo y Satisfacción
El autoerotismo hace posible que la satisfacción momentánea y fantaseada, en lugar de la real, se mantenga por largo tiempo en relación con el objeto sexual. Pero exige esfuerzo y desplazamiento.
El Yo-Realidad y los Procesos Reprimidos
El Yo-realidad no tiene más que aspirar a beneficios. La sustitución del principio de placer por el principio de realidad no implica el destronamiento del primero, sino su aseguramiento.
El carácter más extraño de los procesos reprimidos resulta enteramente del hecho de que en ellos el examen de realidad no rige para nada, sino que la realidad del pensar es equiparada a la realidad afectiva externa. Es difícil distinguir unas fantasías inconscientes de recuerdos que se han vuelto inconscientes.