La Dinámica de la Comunicación Estética: Relación Artista-Obra-Público y Características del Mensaje Artístico
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D. La Relación Artista-Obra-Público
Hablar de esta relación significa hacer referencia a varios elementos interconectados:
- La formación del artista y la forma de producción de la obra artística.
- El público que consume la obra de arte (tanto el público que disfruta como el público que financia la obra).
- El papel del Estado (poder político) frente a la actividad creativa.
- La organización de la sociedad, que contextualiza la producción artística.
- El papel del público como comunidad destinataria de la obra de arte (incluyendo los mecanismos perceptivos empleados para apreciar estéticamente la obra).
- La incidencia del mercado (la mercantilización de la obra, su circuito de difusión).
- Los nuevos géneros (fusiones, hibridez cultural).
- El papel de la crítica (incidencia de los diferentes elementos que contribuyen a la evaluación de la obra).
E. El Mundo de la Estética y la Sensibilidad
El mundo de la estética, es decir, el mundo de la sensibilidad, está incorporado a nuestras acciones cotidianas. El mundo de la sensibilidad es aquel que activamos cuando nos relacionamos con el placer de lo bello o cuando realizamos actos creativos. Esta relación, basada en nuestra sensibilidad, puede entenderse como un proceso comunicacional con características particulares.
El mensaje estético es un mensaje por el mensaje mismo. Esta característica lo convierte en un mensaje muy diferente al de la comunicación cotidiana. El mensaje artístico se dirige a despertar nuestra sensibilidad.
Particularidades Esenciales del Mensaje Estético
El mensaje estético tiene tres particularidades esenciales: la ambigüedad, la autorreflexión y la resignificación.
1. Ambigüedad
La ambigüedad de las obras artísticas consiste en que dejan abierta su significación a una multiplicidad de interpretaciones posibles. La ambigüedad de las obras artísticas puede definirse como el movimiento que posee un mensaje estético que deja abierta su significación a una multiplicidad de interpretaciones posibles. Sin embargo, no hay interpretaciones infinitas. A pesar de la gran cantidad de significados posibles, estas interpretaciones tienen un marco, un límite: el material que conforma la obra. El material es la forma y el contenido que posee la obra. Si pensamos en el diálogo de una obra de teatro, las palabras elegidas —esas palabras y no otras— constituyen al mismo tiempo la forma y el contenido al cual nos debemos ajustar para entender la obra artística.
La ambigüedad funciona como estímulo para que el receptor busque los sentidos que permiten la comprensión de la puesta teatral o de la canción. Es esta ambigüedad la que detona nuestra atención y evita el puro desorden, al permitir que nosotros ordenemos el material que contiene la obra.
2. Autorreflexión
El mensaje estético nos induce a un proceso de reflexión interna.
Si pensamos en nuestra canción favorita mientras la escuchamos, podemos recordar muchas cosas. Entre nosotros y la canción se establece una relación que nos es propia.
Esta particularidad de la comunicación estética nos posibilita, a diferencia de la comunicación cotidiana, detenernos en el objeto de nuestra atención. Nos exige que miremos atentamente para poder interpretar los códigos del mensaje, dándonos la posibilidad de atender a un material que emite mensajes que se renuevan dinámicamente, manteniendo una organización.
3. Resignificación
En el proceso de la comunicación estética tiene lugar una permanente transmisión de significados. Nosotros, como espectadores, introducimos sentidos propios en la interacción con la obra artística. A través de la transmisión de sentidos se estabiliza nuestra relación entre el objeto artístico y nosotros. Al decir «estabiliza» nos referimos a que, si bien al principio la relación con la obra es abierta, posteriormente le otorgamos un significado. Pensemos en una película que nos ha conmovido: al salir del cine, es posible que lo único que podamos expresar es si la película nos gustó o nos llegó. Con el tiempo, vamos recordando escenas, atribuyendo sentido a algunas de sus partes, recogiendo las impresiones que nos despertó y ordenando esas impresiones.
La comunicación estética tiene la particularidad de que su mensaje es resignificado desde la sensibilidad, desde el mensaje estético y desde nuestro propio entendimiento.