Dimensión afectiva: fases, funciones y relación con la inteligencia y la voluntad

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1. Dimensión afectiva del ser humano (a partir de «De todo corazón» de Xosé Manuel Domínguez Prieto)

La dimensión afectiva del ser humano es la facultad de ser afectado por la realidad. En "De todo corazón", Xosé Manuel Domínguez Prieto explica dos modos en los que nos afecta la realidad: ser llamado y llamar. La realidad nos afecta de manera amorosa y apelativa; es el primer acto que experimentamos: alguien nos considera un bien y desea nuestro bienestar. Así, nuestra afectividad se estructura amorosamente.

Si algo nos afecta, respondemos; somos llamados a un tipo de respuesta: incluso no actuar es ya una respuesta. La afectividad constituye el sentido del amor en la vida del ser humano y muestra la implicación de la persona en la vivencia afectiva. Supone el desarrollo del sujeto en la respuesta a cómo es afectado por la realidad. La afectividad es la capacidad de captar la importancia de lo real.

2. Fases del dinamismo afectivo

  1. Valoración primaria o automática

    Es el primer paso del proceso afectivo: la persona evalúa una situación o estímulo de forma automática, sin razonamiento profundo. Esta valoración inicial influye en la reacción emocional y en la respuesta fisiológica posterior.

  2. Emoción

    Respuesta afectiva inmediata provocada por la valoración del estímulo. Las emociones pueden ser positivas o negativas e influyen en la percepción del entorno y en la toma de decisiones.

  3. Reacción fisiológica

    El cuerpo responde a la emoción con cambios fisiológicos: aumento del ritmo cardíaco, sudoración, alteraciones en la respiración, entre otros. Estas reacciones son involuntarias y forman parte de la respuesta emocional.

  4. Reacción / disposición

    En esta fase, el organismo se prepara para actuar según la emoción experimentada. Por ejemplo, ante el miedo, el cuerpo se dispone a huir o defenderse.

  5. Sentimiento

    Interpretación consciente y subjetiva de la emoción. Mientras que la emoción es una respuesta más automática, el sentimiento implica un procesamiento cognitivo más elaborado y puede durar más tiempo.

  6. Comportamiento y actitud

    La emoción y el sentimiento influyen en la conducta y en la actitud de la persona. Según la evaluación afectiva, la persona puede adoptar una actitud positiva o negativa hacia una situación o hacia otra persona.

3. Relación entre afectividad e inteligencia

La afectividad es la capacidad de ser afectado por la realidad; la inteligencia es la capacidad de conocer y está orientada a la verdad. Ambas se relacionan: la inteligencia influye en cómo interpretamos la realidad y, por tanto, en cómo nos afectan las cosas emocionalmente. Todo proceso de valoración afectiva va precedido por un proceso de evaluación o interpretación realizado por la inteligencia.

Existen dos tendencias en la manera de conocer y reaccionar: una tendencia impulsiva y una disposición reflexiva. Las personas impulsivas tienden a quedarse en una valoración primaria, donde las emociones marcan el comportamiento. Las personas reflexivas se mueven más por una valoración secundaria, donde los sentimientos y el pensamiento elaborado pueden tener mayor peso y, en ocasiones, llevar al sobreanálisis.

Relación con las etapas evolutivas

La etapa evolutiva influye en la relación entre afectividad e inteligencia:

  • Periodo sensoriomotor: conocimiento de la realidad a través de los sentidos. La valoración se marca por lo que resulta sensorialmente agradable o desagradable.
  • Periodo preoperacional: aparece el pensamiento simbólico y el lenguaje estructura el pensamiento. La realidad no es solo lo que se siente, sino que aquello que se siente tiene un nombre y significado; comienzan a desarrollarse nociones morales sobre lo bueno y lo malo.
  • Periodo de las operaciones concretas: se desarrollan operaciones lógicas que permiten explicar por qué las cosas suceden. Saber la razón y la lógica de los sucesos aporta seguridad y confianza; se experimenta la vida como un bien.
  • Periodo de las operaciones formales: pensamiento hipotético y abstracto. Se percibe la realidad como un subconjunto de lo posible; la realidad puede generar deseo y frustración, y es necesario aprender a controlar dicha frustración para evitar riesgos.
  • Periodo postformal (según algunos autores): pensamiento flexible y pragmático, reconocimiento de distintos puntos de vista y capacidad para modificar el propio pensamiento al escuchar otras opiniones. A nivel afectivo implica que una opinión distinta no constituye una barrera radical que nos altere o nos ponga en conflicto.

4. Relación entre afectividad y voluntad

La voluntad se relaciona con la afectividad: esta última empuja a la voluntad a través de dos motivaciones principales: el bienestar (hedonismo) y el bien-ser (autodeterminación). El empuje más fuerte suele ser el bienestar, un plano más emotivo; la voluntad muchas veces debe ir en contra del bienestar inmediato.

El bien-ser se relaciona con la autodeterminación a nivel personal y, en términos sociales, con buscar el logro, el poder responsable y la ayuda a otros siempre que se enfoque en el bien del otro. Es la motivación que nos mueve a definir quién queremos ser y cómo queremos relacionarnos con los demás.

5. ¿Qué es la emoción?

La emoción es una respuesta psicofisiológica a un estímulo concreto que conlleva connotaciones adaptativas. Estas respuestas neuroquímicas y somáticas son generadas por la actividad del sistema límbico. Las emociones suelen ser específicas, breves, de elevada intensidad y asociadas a un estímulo desencadenante (externo o interno).

Las emociones aportan información sobre la interacción individuo–ambiente en el momento presente. No son exclusivas de los humanos (aunque los animales no siempre pueden conectar con ideas complejas, valores o juicios abstractos).

Aunque las respuestas emocionales suelen ser adaptativas en un primer momento, el organismo tiende a volver a un estado apropiado para la situación mediante procesos de regulación emocional.

6. ¿Qué es el sentimiento?

El sentimiento es la experiencia subjetiva de la emoción. Es la evaluación cognitiva que la persona realiza al enfrentarse a una situación que elicitó la emoción. Aunque la distinción con la emoción puede ser sutil, la emoción es principalmente fisiológica y el sentimiento es esencialmente cognitivo. Su duración es variable.

7. ¿Qué es el estado de ánimo?

El estado de ánimo (o humor) es un proceso afectivo difuso y poco específico. Indica la probabilidad de que la persona obtenga placer o dolor a partir de sus relaciones con el entorno. Es un tono emocional más persistente que una emoción, pero menos intenso. Su duración es intermedia entre la emoción y el afecto.

8. ¿Qué es el afecto?

El afecto es el concepto más general y primitivo de los procesos afectivos, presente tanto en el desarrollo del individuo como de la especie. Es general, universal y simple; está relacionado con la preferencia y aporta información sobre el valor que tienen para el individuo distintos eventos o estímulos.

El afecto actúa como la aproximación más básica a lo que agrada o desagrada al sujeto y se compone de dos dimensiones principales:

  • Afecto positivo: asociado a lo placentero o satisfactorio.
  • Afecto negativo: asociado a lo doloroso o insatisfactorio.

9. Funciones de la emoción con distinto enfoque

En uno mismo: la emoción informa sobre amenazas y oportunidades y prepara al individuo para la acción.

Con otra persona: muestra estados mentales, refuerza o castiga acciones previas y evoca conductas recíprocas o complementarias.

En un grupo: define límites conductuales, roles e identidad y motiva a realizar acciones colectivas.

En una cultura: contribuye a la identidad cultural, a identificar normas y valores y a hacer patente la estructura jerárquica o de poder.

Emociones específicas: qué las provoca y cuál es su función

  • Tristeza: se activa ante el fracaso, la separación o la pérdida. Su función es la reintegración: informa de que algo no está bien y conduce al cambio para mejorar.
  • Alegría: se activa ante el éxito o el refuerzo de la propia valía y acontecimientos positivos. Su función es el deleite en el bien, la afiliación y la aproximación; facilita la participación en actividades sociales y preserva el bienestar psicológico.
  • Miedo: se activa ante una amenaza. Su función es la protección y la defensa: previene daños, favorece poner distancia física y aprender estrategias de supervivencia.
  • Ira: se activa cuando se bloquea la conducta dirigida hacia una meta, cuando somos agredidos, regañados, heridos o traicionados. Su función es la autodefensa, el afrontamiento y la lucha por la justicia; un riesgo asociado es la agresividad descontrolada.
  • Asco: se activa ante estímulos deteriorados (relacionados con la supervivencia) o situaciones de mal gusto psicológico. Su función es la protección: evitar contaminantes y promover hábitos higiénicos.
  • Asombro: se activa ante algo inesperado. Su función es dirigir la atención hacia aspectos relevantes para nuestro bienestar, incentivar la exploración y mejorar el aprendizaje.
  • Culpa: se activa al valorar que uno es responsable de un daño. Suele aparecer en la infancia temprana (alrededor de los dos o tres años, cuando se toma conciencia de la responsabilidad) y su función es motivar a la mejora personal y a reparar el daño.
  • Vergüenza: surge al percibir que otros tienen una valoración negativa de algo que hacemos o somos. Su función es fomentar comportamientos más adaptativos ante los demás y promover la conformidad social.

10. Funciones generales de las emociones

Las funciones generales de las emociones son:

  • Adaptativa: promueven la adaptación eficaz a las condiciones ambientales. Las emociones positivas tienden a acercarnos y las negativas a alejarse.
  • Social: comunican nuestro estado emocional a otras personas y pueden influir en la conducta de los demás. Tendemos a preferir personas con estados emocionales positivos.
  • Motivacional: energizan y dirigen la conducta hacia metas específicas.

11. Las 12 leyes sobre la emoción según Frijda

  1. Ley de significado situacional

    Las emociones surgen en respuesta a la estructura de significado que nos ofrece la situación.

  2. Ley de lo concerniente

    Las emociones emergen frente a situaciones que son importantes para las metas, deseos, motivaciones o preocupaciones de la persona.

  3. Ley de la realidad aparente

    Las emociones se elicitán por situaciones valoradas como reales, y la intensidad de la emoción se corresponde con el grado de realidad que se atribuye a esa situación.

  4. Ley del cambio

    Los cambios, en condiciones favorables o desfavorables, facilitan la aparición de respuestas emocionales, siempre que dichos cambios sean reales o esperados.

  5. Ley de la habituación

    Los placeres o dificultades continuadas tienden a desvanecerse o a perder intensidad con el tiempo.

  6. Ley del sentimiento comparativo

    La intensidad de una emoción depende de la relación entre el evento que la provoca y el marco de referencia en el que se evalúa.

  7. Ley de la asimetría hedónica

    El placer suele ser contingente con el cambio y puede desaparecer con la satisfacción continua, mientras que el dolor puede persistir si continúan las condiciones adversas.

  8. Ley de conservación del momento emocional

    Los momentos emocionales conservan su capacidad para elicitar emociones indefinidamente a menos que sean contrarrestados por exposiciones repetidas que provoquen extinción o habituación.

  9. Ley de relatividad final

    Las emociones tienden a someterse a juicios relativos sobre su impacto y sobre los requerimientos de metas y objetivos, que pueden ir más allá del juicio inicial.

  10. Ley del cuidado de las consecuencias

    Cada impulso emocional suele generar un segundo impulso que tiende a modificar la primera respuesta en relación con las posibles consecuencias.

  11. Ley de la menor carga

    Cuando una situación puede verse desde distintas alternativas, existe la tendencia a adoptarla desde la postura que minimice la carga emocional negativa.

  12. Ley del mayor beneficio

    De forma complementaria, existe una tendencia a interpretar la situación de modo que maximice una ganancia emocional.

Nota: Las leyes 11 y 12 se complementan y a veces se entienden conjuntamente como la tendencia a interpretar situaciones buscando minimizar la carga negativa y maximizar el beneficio emocional.

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