Dignidad, vocación y moral del ser humano en la enseñanza cristiana

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1. Dios crea al ser humano

Dios crea al ser humano

Lugar del ser humano en la creación

Dios lo crea a su imagen: inteligente y libre. Esta es su dignidad especial. El mundo es el lugar del ser humano.

Todo ser humano es imagen de Dios

Se evidencia así su doble condición: fragilidad y singularidad. Dios quiso que existieran dos modos de ser persona: mujer y varón. El ser humano es por naturaleza un ser social; esta vocación al amor se realiza de manera especial en la unión matrimonial. De este núcleo principal surge la familia, que es el fundamento de la sociedad.

El proyecto de Dios para el ser humano

La fecundidad aparece como un mandato esencial por parte de Dios. Es sagrada, pues transmite la imagen divina. El ser humano es responsable del universo creado; su dominio no debe ser tiránico ni arbitrario. El trabajo es una necesidad y un bien para la persona. El ser humano es un ser moral responsable de sus actos, ante su conciencia y ante Dios.

2. Jesucristo: la plenitud del plan creador de Dios

2.1 El Salvador prometido

En él se cumple la nueva y definitiva alianza.

  • Nos ha devuelto la semejanza divina que el pecado original había deformado.
  • Nos ha elevado a la dignidad de hijos adoptivos de Dios.
  • Nos comunica al Espíritu Santo para que transforme nuestro corazón y podamos asemejarnos a Él.

2.2 Cristo es el hombre perfecto

Jesús es perfecto Dios y perfecto hombre. Como es Dios, todas sus palabras y gestos son del Dios eterno y todopoderoso. Hemos sido creados a imagen de Jesucristo.

  • Libera de obligaciones externas, ya que se obra bajo el impulso del amor.
  • Convierte a los fieles en hermanos en el seno de la Iglesia.
  • Impone un nuevo estilo de vida.

2.3 La creación del ser humano y la evolución

La narración bíblica de la creación del ser humano es compatible con la teoría científica de la evolución. Ambas verdades se complementan. La enseñanza de la Biblia muestra el camino de salvación; no pretende dar una explicación científica de la realidad. El cientificismo no es ciencia, sino una ideología que reduce toda realidad a lo material.

El alma espiritual de todo ser humano requiere la intervención directa de Dios. Él quiere a cada persona por sí misma. Este es el último fundamento de su dignidad.

3. Creado para el bien más perfecto

3.1 Tenemos el poder de decidir

Las acciones libres son propias del ser humano. La libertad es la capacidad de actuar o no actuar, o de optar entre varias posibilidades.

3.2 Y de conducir nuestra propia vida

Ya que soy libre, puedo llamar míos los actos que realizo. Esta capacidad de apropiación es lo que hace del ser humano un ser moral.

3.3 Para ser verdaderamente libres

La capacidad de elegir libremente el bien es lo que llamamos libertad moral. Cuanto más practica el bien la persona, más libre y más dueña de sí misma es. Por el contrario, la elección del mal atenta contra la propia dignidad y esclaviza a la persona. La vida moral requiere un compromiso con Dios, pero esta orientación exige que nuestros actos sean objetivamente buenos.

3.4 Pero, ¿cómo distinguimos el bien del mal?

Dios pone en el corazón del hombre su ley para que conozca el camino del bien y alcance la felicidad. Este conjunto de principios se denomina ley natural.

Esta ley se concreta en diversos preceptos y normas. Es la luz de la razón que proclama el bien que debe hacerse y el mal que debe evitarse.

4. Dios habla en el corazón de la persona

4.1 El dictamen de la conciencia

La conciencia ordena a las personas a practicar el bien y a evitar el mal. Cuando valora acciones concretas, se llama juicio de conciencia. Por medio de la conciencia, cada uno juzga lo que va a hacer, lo que está haciendo y lo que ha hecho.

La conciencia es verdadera si lo que juzga coincide con el bien y la verdad; será errónea si cree que algo es bueno cuando no lo es. Si existe duda o incertidumbre sobre si algo está bien o mal, no se debe actuar sin pedir consejo. En el caso de una ignorancia invencible, después de haber puesto los medios para formar bien la conciencia, esa ignorancia no será culpable y eliminará la responsabilidad moral.

4.2 Los elementos de la moralidad

  • Una buena intención no convierte en bueno un objeto que es malo. Por el contrario, una intención mala puede convertir en malo un acto que en sí mismo podría ser bueno.
  • Hay acciones buenas que perfeccionan; hay acciones malas que nos deshumanizan.
  • Las circunstancias pueden aumentar o disminuir la bondad o la malicia de un acto, pero nunca pueden hacer buena una acción que es mala.

El acto moralmente bueno es aquel cuyos objetivos son buenos.

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