La Dignidad de la Persona Humana y sus Derechos Fundamentales

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La Persona Humana y sus Derechos: Fundamento de la Vida Social

Toda la vida social es expresión de la persona humana. La Iglesia ha centralizado a la persona en todos los ámbitos y manifestaciones de la sociedad, reconociendo que el ser humano no es un objeto ni un elemento pasivo. Toda la doctrina social se desarrolla a partir del principio que afirma la inviolable dignidad de la persona humana.

La Persona como Imagen de Dios

La persona humana es criatura de Dios. El hombre no es un ser solitario, ya que por su íntima naturaleza es un ser social. Tanto el hombre como la mujer tienen la misma dignidad y son de igual valor, siendo ambos custodios de sus propias vidas.

El Drama del Pecado

El origen de todas las heridas contra la dignidad humana en la sociedad es el pecado. El hombre es tentado a abusar de su libertad, y esto tiene consecuencias negativas para la sociedad. En este contexto, se puede hablar tanto de pecado personal como de pecado social.

Las Múltiples Dimensiones de la Persona Humana

La Iglesia busca captar las facetas más importantes de la dignidad de la persona; por eso, se opone a cualquier concepción reduccionista del ser humano. Estas dimensiones clave incluyen:

  • Unidad de la persona: El ser humano es una unidad de alma y cuerpo. En esta unidad es donde la persona es responsable de sus propios actos.
  • Apertura a la trascendencia: El hombre está abierto a relacionarse con la sociedad y, sobre todas las cosas, con Dios. Con todo esto, se dirige hacia la verdad y el bien absoluto.
  • Unicidad: Cada persona es única, capaz de autocomprenderse y autodeterminarse.
  • Respeto a la dignidad humana: Una sociedad justa solo puede realizarse en el respeto de la dignidad trascendente de la persona humana. En ningún caso la persona puede ser instrumentalizada para un fin. Dios es el único garante de la dignidad humana.
  • La libertad de la persona: Decir "yo soy libre" es un concepto que puede ser superficial. Si la libertad no va relacionada con la verdad de la persona, se trata de una libertad aparente. La libertad abre ante nosotros nuevas expectativas, pero también riesgos y consecuencias. La fe cristiana nos ilumina para entender que el hombre es libre, impulsándole hacia un deseo de plenitud y felicidad. Estamos condicionados, pero no determinados. El ejercicio de la libertad implica una ley moral natural.
  • La sociabilidad humana: Se trata de un vínculo esencial entre la sociedad y la persona. La sociedad está al servicio de la persona y no al revés.
  • Los derechos humanos: La raíz de los derechos humanos se debe buscar en la dignidad que posee todo ser humano. Esta dignidad se comprende, ante todo, con la razón. Las personas tenemos derecho a elegir libremente. Los derechos son inviolables, universales e irrenunciables.

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