La Dictadura de Primo de Rivera y el Problema de Marruecos durante el Reinado de Alfonso XIII
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La Dictadura de Primo de Rivera (1923-1930)
El Directorio Militar (1923-1925)
Al inicio de su dictadura, Primo de Rivera instituyó un gobierno militar denominado Directorio Militar, formado por militares. El general pretendía gobernar España solo de forma temporal, estar unos años en el poder hasta haber resuelto los problemas del país. Quiso acabar con todas las grietas del sistema: el caciquismo, los nacionalismos, la guerra de Marruecos y los conflictos sociales.
El dictador luchó contra el caciquismo y depuró totalmente la administración local y provincial. Como ya no había elecciones, el caciquismo fue desapareciendo. En cuanto a los conflictos sociales que asolaban Cataluña, para acabar con ellos el general declaró durante meses el estado de guerra en la región y persiguió violentamente a la CNT. Suprimió la Mancomunidad de Cataluña. La Lliga de Cambó, que en principio había apoyado la dictadura, poco a poco se fue alejando del general y acercándose a los republicanos.
Por último, el conflicto de Marruecos acabó solucionándose en 1925 con el Desembarco de Alhucemas.
El Directorio Civil (1925-1930)
A partir de 1925, Primo de Rivera consideró que su dictadura debía convertirse en algo permanente. Por lo tanto, había que crear instituciones y leyes nuevas que dieran legitimidad al nuevo régimen. Así, el Directorio Militar fue sustituido por un nuevo Directorio Civil en el que convivirían ministros militares y ministros civiles. El dictador trató de dar a su nuevo régimen todo el aparato político propio de los sistemas parlamentarios.
Así, la dictadura de Primo de Rivera tuvo su partido, la Unión Patriótica, que pretendía ser el partido de todos los españoles; también tuvo su parlamento, la Asamblea Nacional Consultiva. Hubo un referéndum en 1926, que el dictador ganó, y así quedaba claro que todos los españoles estaban con Primo de Rivera y su gobierno.
Ahora bien, la sociedad española iba siendo más moderna y culta; con una sociedad así, la dictadura no duraría mucho.
El Reformismo Económico de Primo de Rivera
Aunque Primo de Rivera no era un fascista, tomó de esta ideología ciertos principios: el estado debía intervenir en la economía, pues solo así podía evitarse la lucha de clases entre patronos y obreros. El general creó el Ministerio de Economía Nacional para fomentar la producción nacional, llevar a cabo una amplia política de obras públicas y crear monopolios estatales. Primo de Rivera impuso en España un tipo de sindicato de estilo fascista donde participaban a la vez patronos y obreros.
En conjunto, puede decirse que la economía prosperó relativamente en los “felices” años 20. No obstante, España siguió estando mucho más atrasada que los países de Europa occidental. Por desgracia, Primo de Rivera no logró acabar con las dos Españas irreconciliables.
La Desaparición del Régimen de Primo de Rivera
A partir de 1928, la dictadura empezó a entrar en crisis. Hay que tener en cuenta que gran parte de la población había apoyado al general porque pensaba que su dictadura sería algo temporal. Cuando resultó que eso no era verdad, el dictador se fue quedando sin el apoyo que la gente en principio le había dado. Por otra parte, es fácil que una dictadura se enquiste, se queme, y eso le sucedió precisamente a Primo de Rivera. En realidad, el general no había logrado acabar con las contradicciones internas de la sociedad española; solamente las había encubierto y disfrazado. Por otra parte, ya hemos visto cómo el dictador introdujo aún más contradicciones en la España de la época. La crisis del 29 vino a empeorar todavía más las cosas.
A partir de 1928, eran muchos quienes se oponían ya a la dictadura: los partidos dinásticos querían volver al sistema parlamentario de la Restauración, buena parte del ejército se orientaba ahora al republicanismo, los nacionalistas catalanes hacía tiempo que habían retirado su apoyo al dictador y ahora lo hacían también los intelectuales. Incluso las relaciones con el rey se habían vuelto muy frías. Las primeras protestas vinieron de la universidad, y el general no hizo sino reprimirlas violentamente, ganándose aún más la oposición de la gente. Entretanto, los republicanos se reorganizaban: la República parecía ser la única solución y la única esperanza para España.
Finalmente, en enero de 1930, Primo de Rivera presentó su dimisión al rey, y este la aceptó inmediatamente: la crisis estaba empeorando las condiciones en España y la dictadura, llena de contradicciones, era incapaz de evolucionar en ningún sentido. Ya nadie apoyaba al dictador, ni siquiera el rey.
El Problema de Marruecos durante el Reinado de Alfonso XIII
Cuando en 1898 España perdió Cuba y Filipinas, el gobierno consideró que eso era una deshonra para la nación. Aquello era la evidencia de que nuestro país se había convertido en un estado de segunda o tercera categoría. Había que recuperar como fuera el prestigio perdido y, para conseguirlo, el gobierno volvió los ojos al norte de África.
En 1906 tuvo lugar la Conferencia de Algeciras: Francia establecía sobre Marruecos un protectorado, pero a la vez a España le correspondía controlar una zona al norte de Marruecos cercana a Ceuta y Melilla: el Rif. Por supuesto, los militares se “frotaron las manos”, pero el pueblo y los partidos de izquierda siempre estuvieron en contra de esta guerra, muy cara y poco beneficiosa. Así, las violencias de la Semana Trágica en 1909 tuvieron como desencadenante precisamente la oposición al conflicto.
Pero la guerra continuó durante años y no nos dio más que gastos y problemas: las tribus norteafricanas se oponían brutalmente a la invasión española, lideradas por un cabecilla rifeño: Abd el Krim.
Pues bien, en 1921 los españoles trataron de tomar la fortaleza rifeña de Annual y sufrieron un auténtico desastre: los marroquíes derrotaron totalmente al ejército español, matando a más de doce mil soldados, y recuperaron todos los territorios ocupados.
Pero el desastre de Annual levantó una verdadera polvareda. Toda la izquierda acusó al ejército de negligencia e incluso la persona del rey quedó manchada: había que buscar y condenar a los responsables de tanta incompetencia. La presión de la izquierda fue tan grande que al final el propio gobierno tuvo que abrir un expediente de investigación sobre los sucesos. A los pocos meses, el general Picasso, encargado de la misma, presentó un informe –el “Expediente Picasso”– donde se acusaba de negligencia a varias decenas de oficiales, incluido el mismo general Berenguer, alto comisario de Marruecos. En definitiva, el desastre de Annual estaba siendo la chispa que haría caer el sistema y propiciar la dictadura de Primo de Rivera.
La guerra de Marruecos no se solucionó hasta 1926, ya bajo la dictadura de Miguel Primo de Rivera. Aunque el dictador había defendido en principio las tesis abandonistas, en 1924 las cosas cambiaron: Abd el Krim trató ahora de expansionarse por todo el Rif, atacando también las posiciones francesas que se hallaban en la zona. Entonces, España y Francia se unieron en la guerra y eso hizo posible llevar a cabo el “Desembarco de Alhucemas” en septiembre de 1925. El Rif quedó dividido en dos partes, con lo cual las tropas marroquíes se vieron separadas. Finalmente, Abd el Krim fue definitivamente derrotado en 1926.