Dictadura de Primo de Rivera: Origen, Desarrollo y Oposición
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La Dictadura de Primo de Rivera (1923-1930)
Primo de Rivera se presentó como una solución transitoria para acabar con los problemas de España; en su “manifiesto inaugural” el dictador expuso las razones que justificaban el cambio de rumbo: inestabilidad del sistema político parlamentario, miedo a una revolución social, aumento del republicanismo y los nacionalismos periféricos, descontento del ejército tras el desastre de Annual e investigación posterior.
Primo de Rivera fue apoyado desde el principio por una parte importante del ejército, por la burguesía industrial y financiera, por los sectores más conservadores de la sociedad (terratenientes, Iglesia) y por el propio monarca, Alfonso XIII.
Se estableció un gobierno cuyos miembros eran todos militares: Directorio Militar (1923-1925), y se tomaron de forma inmediata las primeras medidas de la dictadura: supresión de la Constitución, de las Cortes, de los partidos políticos y sindicatos; militarización de la vida política.
Los nacionalismos más moderados fueron permitidos, pero los independentistas fueron duramente reprimidos. Lo mismo sucede con el movimiento obrero: se trata de integrar en el régimen a los grupos no radicales mientras se persigue con dureza a los anarquistas y comunistas. Por otra parte, la prensa fue sometida a una fuerte censura y del mismo modo se controló la educación pública.
En Marruecos se acuerda la colaboración con Francia para combatir a los rebeldes rifeños. En septiembre de 1925 las tropas españolas obtienen un gran éxito en el desembarco de Alhucemas, iniciándose una gran ofensiva que acaba con la derrota y captura de Abd el-krim. La guerra se da por concluida en julio de 1927.
A partir de finales de 1925, con una situación política, militar y económica favorable; Primo de Rivera, se “olvida “de su propósito inicial de ser una “solución transitoria” e intenta mantenerse en el poder, es decir, institucionalizar su régimen; para ello tomará como modelo el fascismo italiano de Mussolini. Forma un nuevo Consejo de ministros: Directorio Civil (1925-1930), en el que junto a militares figuran algunos políticos monárquicos conservadores.
Se creó un partido único: la “Unión Patriótica”, que constituye un partido gubernamental, sin un programa ideológico definido. En 1927 se reunió un simulacro de parlamento: la Asamblea Nacional Consultiva, con la misión de redactar una nueva Constitución, pero resultó un fracaso.
Durante los años 20 hubo una coyuntura económica internacional favorable (“felices años 20”), lo que benefició a la dictadura. La economía española estuvo fuertemente vigilada y planificada por el Estado. Hubo una gran inversión en obras públicas: carreteras, ferrocarriles, obras hidráulicas, se estableció una política proteccionista, con fuertes aranceles a las importaciones. El Estado creó monopolios como CAMPSA, Iberia (1927) o la Compañía Telefónica Nacional de España (1924). Esta política se financió a través de créditos como presupuestos extraordinarios, por lo que se fue acumulando una gran deuda. El desarrollo económico se exhibió en demostraciones triunfalistas como las exposiciones internacionales de Barcelona y Sevilla.
La dictadura apenas reformó el mundo agrario, que siguió en manos de grandes propietarios. Sí que hubo una extensión del regadío, para cuya gestión se crearon las Confederaciones Hidrográficas de cada una de las grandes cuencas.
Sin embargo, a partir de 1929 la situación cambió. El crack en la bolsa de Nueva York produjo una crisis mundial. Los bancos internacionales presionaron para recuperar sus préstamos, provocando una devaluación de la peseta. La coyuntura económica desfavorable que hizo que Primo de Rivera perdiera el apoyo de la burguesía.
Oposición a la Dictadura
La oposición a la dictadura fue incrementándose a medida que ésta se prolongaba. Existieron diversos grupos que se enfrentaron al régimen de Primo de Rivera:
- Algunos líderes de los partidos dinásticos; que criticaban la excesiva duración de la dictadura.
- Parte del Ejército. Destaca la oposición en el cuerpo de artillería, donde no se supo resolver el problema de los ascensos.
- Intelectuales. Los grandes escritores y pensadores siempre se mostraron opuestos a la dictadura, por lo que fueron vigilados y reprimidos: Unamuno, Valle Inclán, Azorín, Ortega y Gasset.
- Partidos republicanos, nacionalistas y sindicatos. Los partidos republicanos constituyeron la principal fuerza de oposición a la dictadura.
Ante el aumento de la oposición y el deterioro económico, Alfonso XIII piensa en un regreso a la legalidad constitucional; además la dictadura ponía en peligro la propia permanencia de la monarquía. Finalmente, el propio ejército retira su apoyo a Primo de Rivera, quien dimitió el 30 de enero de 1930 (murió exiliado en París).
El monarca encargará la formación de gobierno primero al general Berenguer y luego al almirante Aznar, con la misión de convocar elecciones que permitieran la vuelta a la normalidad constitucional.
La oposición se organiza en el denominado “Pacto de San Sebastián”: Republicanos, PSOE y Catalanistas de izquierda plantean un programa electoral para convertir a España en una República.
El gobierno convocó primero elecciones municipales para el 12 de abril de 1931, al considerarlas menos peligrosas para la monarquía. No obstante, a pesar de ser municipales, estas elecciones se convirtieron en un plebiscito a favor o en contra de la Monarquía.