La Dictadura de Primo de Rivera en España: Orígenes, Desarrollo y Directorio Militar
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Dictadura de Primo de Rivera: Causas y Desarrollo
Existen diversas causas de distinta índole que explican el establecimiento de la dictadura. Desde el punto de vista político, el sistema de la Restauración estaba desprestigiado y bloqueado, caracterizado por constantes fraudes electorales y una gran inestabilidad gubernamental.
Otra versión sugiere que el sistema, bajo el último gobierno liberal de García Prieto, se encaminaba hacia un regeneracionismo que habría conducido a una mayor democratización. Este proceso incluiría reformas constitucionales y limitaciones al poder real, siendo esta tendencia una posible causa que precipitó el golpe para frenarla.
Otros mencionan un intento de evitar que el Expediente Picasso (informe sobre las responsabilidades en el Desastre de Annual, ver imagen pág. 261) prosperara, debido a las posibles implicaciones para el rey Alfonso XIII y altos mandos militares como el general Berenguer.
También influyó el creciente auge de los nacionalismos vasco y catalán, que algunos sectores influyentes del ejército y la política percibían como una amenaza separatista a la unidad de España.
El Golpe de Estado
El golpe de Estado fue liderado por el general Miguel Primo de Rivera, entonces Capitán General de Cataluña, el 12 de septiembre de 1923 en Barcelona. El gobierno constitucional de Manuel García Prieto, incapaz de reaccionar, solicitó la intervención del rey Alfonso XIII. Sin embargo, el monarca permaneció en silencio, validando tácitamente el golpe, que se consumó el día 13 con la publicación de un manifiesto por parte del general.
El día 15 de septiembre, Primo de Rivera fue nombrado Presidente de un Directorio Militar por el rey, dando inicio formal a la Dictadura.
Apoyos y Oposición Inicial
En ese momento, Primo de Rivera contaba con el apoyo de importantes figuras del ejército, como los Capitanes Generales de Zaragoza (José Sanjurjo) y de Madrid (Duque de Tetuán). Gran parte de la burguesía, la Iglesia y los terratenientes también vieron con buenos ojos el golpe.
En la oposición se encontraban los anarquistas (CNT) y los comunistas (PCE), que convocaron huelgas con escaso éxito y que serían declarados ilegales poco después. Durante este periodo se fundó la F.A.I. (Federación Anarquista Ibérica) en Valencia (1927). También se opusieron, aunque de forma pasiva inicialmente, los partidos dinásticos del turno (Partido Conservador y Partido Liberal), desplazados del poder.
El Directorio Militar (1923-1925)
Inicialmente, el gobierno se planteó como una solución transitoria para restaurar el orden. Primo de Rivera concentró en su persona todas las facultades, iniciativas y responsabilidades, actuando como ministro único. Contaba con la asistencia de un Directorio Militar compuesto por ocho generales (uno por cada región militar) y un contralmirante. Este Directorio estaba sometido al rey, y Primo de Rivera era el único interlocutor directo con el monarca.
Primeras Medidas
Entre sus primeras medidas destacaron:
- La suspensión de las garantías constitucionales.
- La suspensión de la Constitución de 1876.
- La disolución de las Cortes Generales.
- La destitución de los gobernadores civiles, sustituidos por militares.
- La imposición de una fuerte censura de prensa.
A nivel local, a iniciativa de José Calvo Sotelo, se promulgó el Estatuto Municipal de 1924. Este estatuto otorgaba mayor autonomía administrativa a los municipios y pretendía, teóricamente, combatir el caciquismo, aunque en la práctica este persistió.
Sin embargo, la dictadura no atacó las bases económicas del sistema anterior, compuestas por los terratenientes y la oligarquía industrial y financiera. Sí se mostró intransigente con los nacionalismos periféricos, llegando a prohibir el uso público de la bandera (senyera) y la lengua catalanas en actos oficiales.
La Cuestión de Marruecos
El problema más acuciante para el nuevo régimen era la Guerra de Marruecos. El propio Primo de Rivera asumió el cargo de Alto Comisario de España en Marruecos en 1924.
Su idea inicial de abandonar el Protectorado (posición minoritaria entre los militares africanistas) fue cambiando con el tiempo, influido por conversaciones con figuras militares como Francisco Franco (entonces jefe de la Legión) y el general Sanjurjo (defensores de una solución militar).
Finalmente, en una acción coordinada con Francia, se planificó una gran ofensiva. España y Francia desplegaron conjuntamente cerca de 500.000 hombres. La operación clave fue el Desembarco de Alhucemas en septiembre de 1925, que atacó el corazón del territorio rifeño controlado por Abd el-Krim.
La superioridad militar hispano-francesa fue manifiesta. En mayo de 1926, Abd el-Krim se entregó a las autoridades francesas, poniendo fin, de momento, a la Guerra del Rif y resolviendo el principal problema militar que había desestabilizado España durante años.