Diagnóstico Microbiológico y Pruebas de Sensibilidad Antimicrobiana

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Observación Microscópica a partir de la Baciloscopia

La observación microscópica, específicamente la baciloscopia, es fundamental para la detección de BAAR (bacilos ácido-alcohol resistentes) en extensiones teñidas. Es importante recordar que, si bien las micobacterias son BAAR, no todas corresponden a Mycobacterium tuberculosis. Una baciloscopia positiva, junto con hallazgos radiológicos, constituye un diagnóstico presuntivo.

Para aumentar la sensibilidad de la baciloscopia, la muestra se homogeneiza, descontamina y concentra, previo al cultivo. Un buen diagnóstico baciloscópico depende de la correcta realización del frotis. Para la extensión, si la muestra no se ha homogeneizado, descontaminado y concentrado, se toma una cantidad mínima de la porción más purulenta del esputo, evitando que sea demasiado gruesa.

Las técnicas de Ziehl-Neelsen (ZN) y auramina son eficaces. La técnica de auramina (fluorescencia) es más rápida, aunque algunos laboratorios la confirman con ZN cuando la morfología es cuestionable. Cabe destacar que aproximadamente el 30% de las micobacterias pueden ser negativas a la fluoresceína. La no observación de BAAR no descarta la presencia de micobacterias.

La interpretación de la baciloscopia en muestras de heces, sangre y médula ósea (MO) es problemática, ya que son difíciles de interpretar debido a la gran cantidad de material celular. La búsqueda en el frotis debe ser sistemática; si no se encuentran BAAR, se realiza en sentido inverso. El examen microscópico, tanto cualitativo como cuantitativo, es crucial, ya que la reducción de BAAR indica el éxito del tratamiento.

Homogeneización, Descontaminación y Concentración de la Muestra

Este proceso es vital para preparar la muestra antes del cultivo, eliminando contaminantes y aumentando la concentración de micobacterias, lo que mejora la probabilidad de detección y aislamiento.

Cultivo, Identificación y Antibiograma de la Muestra

Los medios de cultivo son más sensibles que el examen microscópico y son necesarios para obtener cultivos puros, lo cual es fundamental para un diagnóstico preciso y la selección del tratamiento adecuado.

Tipos de Medios de Cultivo:

  • Medios Sólidos:
    • Con base de huevo: Löwenstein-Jensen (incluyendo variantes como Coletsos y American Thoracic Society).
    • Sin base de huevo: Middlebrook 7H11 (base de agar).
    • Medios con mayor selectividad: Utilizados en muestras con alto contenido microbiano.
  • Medios Líquidos:
    • Middlebrook 7H9: Contiene glicerol, sales minerales, citrato, factores de enriquecimiento y antimicrobianos.
    • MGIT (Mycobacteria Growth Indicator Tube): Similar al anterior, pero con un componente fluorescente. Se utiliza en sistemas automatizados como Bactec MGIT 960 (que reduce el tiempo de detección en 2 días respecto al método manual) y también puede usarse manualmente con luz UV.
  • Medios Bifásicos: Septi-Chek.

Incubación e Identificación:

La incubación adecuada es seguida por la identificación de las micobacterias. Se utilizan métodos directos de detección antigénica, como la determinación por inmunocromatografía del antígeno MP164, específico de Mycobacterium tuberculosis complex. Esta detección puede realizarse tanto en cultivos sólidos como líquidos.

Requisitos para la Realización de Antibiogramas

Existen dos puntos clave a tener en cuenta al realizar los antibiogramas, de modo estandarizado, ya que los resultados pueden variar significativamente en función de las condiciones de trabajo:

  • Inóculo: Se utilizan colonias de un cultivo joven con una turbidez similar a 0.5 de la escala de McFarland en SSF (solución salina fisiológica) o TSB (caldo tripticasa de soja).
  • Medio de Cultivo: El medio de cultivo Mueller-Hinton (M-H) es el que mejor reúne las condiciones, ya que no contiene inhibidores antimicrobianos y, además, su almidón absorbe algunos productos tóxicos del metabolismo bacteriano.

Otros factores críticos incluyen el pH, la atmósfera de incubación y los puntos de corte para definir Sensibilidad (S) y Resistencia (R), que a veces no son iguales para todas las bacterias.

El medio M-H en placas debe tener un espesor uniforme de 4 mm. Si es más fino, los antimicrobianos tienden a difundir en dirección lateral, aumentando las zonas de inhibición; si es más de 4 mm, hay mayor difusión hacia abajo, con tendencia a estrechar las zonas de inhibición.

Clasificación de Antibióticos Comunes

A continuación, se presenta una clasificación de antibióticos frecuentemente utilizados:

  • Betalactámicos:
    • Penicilinas: Amoxicilina, Ampicilina, Meticilina, Penicilina G, Piperacilina (/Tazobactam), Oxacilina.
    • Cefalosporinas: Cefazolina, Cefuroxima, Cefotaxima, Ceftriaxona.
    • Monobactámicos: Aztreonam.
    • Carbapenems: Imipenem (/Cilastatina), Meropenem.
    • Inhibidores de Betalactamasas: Ácido Clavulánico, Sulbactam, Tazobactam.
  • Aminoglucósidos: Estreptomicina, Gentamicina, Neomicina, Tobramicina.
  • Macrólidos: Eritromicina, Azitromicina.
  • Lincosamidas: Clindamicina.
  • Quinolonas:
    • Primera generación: Ácido Nalidíxico.
    • Fluoroquinolonas: Ciprofloxacino, Levofloxacino, Norfloxacino.
  • Glucopéptidos: Vancomicina.
  • Tetraciclinas.
  • Otros Agentes Antimicrobianos:
    • Antibióticos: Cloranfenicol, Fosfomicina.
    • Quimioterápicos: Sulfametoxazol + Trimetoprim (Cotrimoxazol), Nitrofurantoína, Metronidazol, Linezolid.

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