Desintegración de Yugoslavia: Nacionalismo, Kosovo y las declaraciones de independencia (1980-1991)
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Yugoslavia: crisis, nacionalismo y desintegración (1980-1991)
Contexto tras la muerte de Tito
Yugoslavia. Es verdad que Yugoslavia no formó parte estricta de la URSS. Cuando Tito murió en 1980, el sistema político estaba bastante bien estructurado, y las diversas repúblicas gozaban de autonomía política y administrativa; sin embargo, el proceso de descomposición del bloque soviético (1989-1991) sí influyó muy poderosamente en los distintos sectores de las repúblicas.
Ascenso del nacionalismo entre los líderes comunistas
Muchos de los líderes de la Liga de los Comunistas de Yugoslavia, a la vista de lo que estaba sucediendo en Europa del Este, fueron abandonando el discurso socialista y sustituyéndolo por ideologías nacionalistas e incluso ultranacionalistas. Esto se vio facilitado por la convivencia en la antigua Yugoslavia de grupos étnicos y religiosos muy distintos.
Proyecto de un Estado serbio y bloqueo institucional
En un primer momento, el líder serbio Milošević planteó crear un Estado formado por todos los territorios de Yugoslavia con mayoría de población serbia. En aquellas zonas con mayoría de población serbia se agruparían en un gran Estado serbio donde, según sus planteamientos, no habría problemas de religión o etnia y que seguiría una ideología nacionalista. Esa política comenzó a bloquear la presidencia federal yugoslava.
Milošević accedió a la presidencia porque correspondía a Serbia representar a Yugoslavia ante el mundo; cuando llegó, bloqueó la presidencia y sostuvo que había que construir un Estado serbio en todos los territorios con mayoría serbia. Empezó por donde parecía más débil: Kosovo, un territorio en el que aproximadamente dos tercios de la población eran albaneses y solo un tercio serbia. Eligió Kosovo porque, para la política nacionalista serbia, tenía un componente simbólico y mítico extraordinario.
Kosovo como símbolo nacional
En la provincia de Kosovo, en el siglo XI los serbios fueron derrotados y, con el tiempo, la mayoría de sus territorios terminaron incorporados al Imperio otomano o a otras grandes potencias. Para Serbia, ese territorio representa, en el imaginario nacional, el «corazón» de la nación. Por tanto, acabar con la autonomía de Kosovo para los nacionalistas serbios suponía recuperar un símbolo nacional.
Escalada étnica y reacción de otros nacionalismos
Esa política étnica produjo primero tensiones y, después, cuando se aplicó en otras repúblicas, desembocó en conflictos armados. El endurecimiento de las posiciones nacionalistas serbias provocó el fortalecimiento de los demás nacionalismos dentro de Yugoslavia: reacciones nacionalistas que rápidamente se transformaron en tesis soberanistas.
Líderes que se convirtieron en nacionalistas
Milošević en Serbia, Milan Kučan en Eslovenia y Franjo Tuđman en Croacia se convirtieron en líderes nacionalistas, rompiendo puentes y dejando atrás su antiguo discurso socialista en favor de planteamientos centrados en la nación. Pensaban que si la República Democrática Alemana (RDA) se había librado del gobierno comunista, ¿por qué ellos no?
- Milošević — liderazgo serbio y proyecto de Estado serbio.
- Milan Kučan — figura de Eslovenia en el proceso de independencia.
- Franjo Tuđman — liderazgo croata y orientación nacionalista.
Eslovenia y la declaración de independencia
Eslovenia era la república con menor mezcla étnica y mantenía una relación bastante fluida con Austria y la República Federal de Alemania. La gran mayoría de su población era católica o protestante. En esta situación, Eslovenia declaró su independencia a finales de abril o principios de mayo de 1991.
Intervención federal y reacción internacional
Teóricamente, Yugoslavia intentó impedir la secesión y envió tropas a Eslovenia para combatir, pero la guerra duró muy pocas semanas. En el proceso de desmembramiento de Yugoslavia la actuación internacional, y en particular la política de la Comunidad Europea/Unión Europea, fue compleja y cambiante; en esos momentos la política exterior europea estaba aún en construcción y en muchos aspectos era prácticamente inexistente.
Conclusión
El caso yugoslavo muestra cómo el colapso del bloque soviético, la reorientación ideológica de antiguos dirigentes comunistas y la movilización de identidades étnicas y religiosas pueden combinarse para provocar la desintegración de un Estado multinacional, con consecuencias militares, políticas y humanitarias profundas.