Desinformación en la pandemia y esclavitud moderna: negacionismo, antivacunas y trata de personas
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Impacto de las tecnologías y el consumo de información durante el confinamiento
Desde el confinamiento aumentó el uso de las tecnologías y, con ello, el acceso a todo tipo de información.
Debido a esto surgieron dos consecuencias: la sobreinformación y la desinformación. Esto provoca que la población tenga un conocimiento deficiente de la información.
Las personas, en situaciones de incertidumbre, necesitan información para calmar el miedo y la histeria que ocasiona la falta de conocimiento.
Un informe del CIS, en concreto el titulado «Consumo de información durante el confinamiento por coronavirus», expone que un 78 % de los españoles accedió a más información que antes de la pandemia y que llegaron a informarse tres o más veces al día.
Negacionismo, conspiracionismo y movimiento antivacunas
A raíz de la pandemia han surgido negacionistas: estas personas niegan la existencia del COVID-19. Además de este grupo, también hay conspiracionistas y antivacunas.
Los conspiracionistas no niegan el COVID-19, sino que afirman teorías acerca de la creación del virus, como que es un arma biológica para reducir la población o que ha sido creado para obtener beneficios económicos con las vacunas, etc.
El movimiento antivacunas creció significativamente con la pandemia del COVID-19 y, básicamente, desconfía o teme las vacunas creadas para luchar contra el coronavirus.
Algunas de estas personas son personajes públicos que tienen influencia.
Un ejemplo fue el caso de Miguel Bosé en 2020, quien en redes sociales invitó a sus seguidores a asistir a la manifestación de Colón. Además, se declaró en contra del uso de mascarillas.
No obstante, no todos los negacionistas son ajenos al ámbito sanitario; también hay médicos que se oponen a medidas como el uso de mascarillas.
En base a lo expuesto anteriormente, podemos decir que la radicalidad de las ideas sí aumentó a causa de los medios de comunicación, ya que las redes sociales son fuentes de información abiertas a cualquier persona y, además, la presencia de personajes públicos con influencia contribuye a la desinformación.
Esclavitud moderna y trata de personas
La esclavitud no ha desaparecido del todo. Hoy en día, una de las formas más extendidas de esclavitud es la trata de personas, en la cual se utiliza violencia, chantajes y amenazas. Esto provoca la despersonalización de las personas y constituye una clara violación de sus derechos humanos.
En el año 2000, con la Convención de las Naciones Unidas contra la Delincuencia Organizada Transnacional, se definió por primera vez la trata de seres humanos. Esto originó que diversos países incluyeran normas a nivel internacional y nacional en su ordenamiento jurídico para luchar contra este tipo de agresión, que supone una vulneración de los derechos humanos.
Definición internacional de la trata de personas
«La “Trata de Personas” significa: el reclutamiento, transporte, transferencia, albergue o recepción de personas, mediante amenazas o el uso de la fuerza u otras formas de coerción, abducción, fraude, decepción, abuso de poder o de una posición de vulnerabilidad, o la entrega o recepción de pagos o beneficios para lograr el consentimiento de una persona que tiene el control sobre otra persona, con el propósito de explotación.»
La explotación deberá incluir, como mínimo, la explotación de la prostitución ajena u otras formas de explotación sexual, trabajo o servicios forzados, la esclavitud o prácticas análogas a la esclavitud, la servidumbre o la extracción de órganos.
La trata de personas con fines de explotación sexual y laboral afecta especialmente a mujeres y niñas.
La Organización Internacional del Trabajo (OIT) declara que en la UE hay unas 880.000 personas sometidas a la explotación tanto sexual como laboral.
Ámbito global y datos
En el mundo, la esclavitud sigue afectando aproximadamente a 100 personas de cada mil. Los países que más sufren estos hechos incluyen la República Centroafricana, Sudán del Sur y Afganistán. Según la ONG Walk Free, el principal motivo son los conflictos que tienen lugar en estos territorios.
Los datos del Índice de Esclavitud Moderna de 2016, según la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y la ONG Walk Free, indicaron que había más de 40 millones de personas víctimas de este tipo de explotación.
Por otro lado, en España, según esta ONG, la prevalencia de la esclavitud es de 2,3 por cada mil personas. De todas las circunstancias relacionadas, la desigualdad es el factor principal, con un 33,5 %.
Formas, motivos y consecuencias
- Formas de coerción: violencia, chantaje, amenazas, fraude, abuso de poder y explotación de la vulnerabilidad.
- Formas de explotación: explotación sexual, trabajo o servicios forzados, esclavitud o prácticas análogas, servidumbre y extracción de órganos.
- Motivos principales: conflictos armados, desigualdad y situaciones de vulnerabilidad social y económica.
Conclusión
Aunque las formas de esclavitud más atroces de la historia ya no existen y actualmente se condenan estos hechos, el crimen en sí no ha desaparecido. Es imprescindible fortalecer la información veraz, las políticas públicas y la cooperación internacional para combatir tanto la desinformación surgida durante la pandemia como las múltiples formas contemporáneas de esclavitud y trata de personas.