Deseo, Templanza y Ascetismo: El Camino hacia el Dominio Personal y el Amor Verdadero

Enviado por Chuletator online y clasificado en Psicología y Sociología

Escrito el en español con un tamaño de 4,33 KB

El Fenómeno del Deseo y la Virtud de la Templanza

Una gran parte de la motivación humana tiene que ver con nuestra capacidad de desear. Esta capacidad aparece al sentir la carencia o la necesidad de algo y actúa como un impulso. Algunas carencias físicas se manifiestan en forma de deseos, pudiendo incluso hablarse de «síndrome de abstinencia». Otros deseos se despiertan cuando la imaginación recuerda sus objetos.

Los deseos, además de garantizar nuestra supervivencia física, imprimen en la conducta humana la fuerza de lo pasional. Pero la afectividad es un mundo complejo y ciego. Existen los impulsos instintivos y las aficiones adquiridas que, sin el control de la razón, pueden llevarnos a perder el dominio de nosotros mismos.

La Templanza: Ordenando los Impulsos

La templanza es la virtud que consiste en ordenar el impulso de los deseos. Todo lo que nos atrae y tira interiormente necesita ser moderado; es crucial aprender a ponerle medida y freno para obrar según lo que dicta la razón.

Recordando los distintos tipos de deseos, se puede establecer una clasificación de los campos de ejercicio de la templanza:

  1. Moderación de los impulsos instintivos y más elementales que buscan la satisfacción de los placeres físicos.
  2. Moderación en las aficiones y gustos adquiridos. Cualquier afición necesita medida.
  3. Moderación en las ambiciones personales.
  4. Moderación en el amor y estima de sí mismo.

Ascetismo, Dominio Personal y Libertad

Existen otros deseos que no crean tanta dependencia, pero desarrollan mucha energía, haciendo que la persona se vuelva caprichosa, débil y egoísta.

Se llama ascetismo al ejercicio de poner límite y orden a los deseos para adquirir mayor dominio de sí. Esta práctica está recomendada por todas las grandes religiones y tradiciones de la sabiduría humana.

El Ascetismo en las Tradiciones Sapienciales

Para las tradiciones sapienciales, el ascetismo es un requisito fundamental de la sabiduría, ya que es necesario dominar la fuerza de los deseos para lograr la contemplación de la verdad. Ejemplos de su aplicación incluyen:

  • En el hinduismo, es un requisito de purificación.
  • En el confucionismo, es un requisito necesario para la concordia civil.
  • En el budismo, constituye la base de toda su concepción filosófica.

Ascetismo en la Filosofía Occidental y el Cristianismo

En la cultura grecorromana, encontramos también el ideal del sabio, una persona que se caracteriza principalmente por el dominio de sí.

Platón sostenía que el ascetismo es propio del alma, una realidad espiritual que debe aspirar a los grandes bienes trascendentes. Para ello, es necesario purificar y desprenderse de lo inferior mediante el ascetismo.

El cristianismo asume la aspiración a la sabiduría. El mandamiento cristiano más importante es el amor a Dios y al prójimo, lo cual exige la entrega de sí mismo y hace relegar a un segundo lugar los placeres y satisfacciones personales.

El Amor Personal: Fundamento de la Dignidad Humana

El amor personal es un fenómeno muy común y, al mismo tiempo, una de las experiencias más importantes y auténticas de la vida humana, aunque nunca se dé en formas perfectas.

Componentes Esenciales del Acto de Amar

Amar supone al menos cuatro elementos fundamentales:

  1. Aceptar al otro.
  2. Considerarlo como un bien.
  3. Desearle el bien.
  4. Estar dispuesto generosamente a trabajar por hacerle el bien.

La capacidad de amar es una virtud intrínsecamente ligada a la generosidad.

La Aspiración al Amor Incondicional

El fenómeno del amor humano está unido a una revelación profunda de lo que significa ser persona, del valor y de la dignidad humana. Cada persona desea ser querida, aceptada, acogida y estimada como un bien.

Nadie desea ser querido solo por atributos superficiales (ser guapo, listo, tener dinero o resultar simpático). Toda persona aspira a ser amada como persona, sin condiciones y desinteresadamente. Este tipo de afecto incondicional se manifiesta especialmente en las relaciones familiares o de amistad, donde se dan los verdaderos amores.

Entradas relacionadas: