El deseo y la melancolía en la adolescencia: elegía del tiempo y del amor
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Adolescente fui en días idénticos a nubes
Tema
El deseo supera las barreras del tiempo, de la adolescencia y de la madurez para ser continuo.
Intención comunicativa
La expresión del lamento, pesaroso, por lo perdido, desde una dimensión temporal pasada que lo hace muy melancólico. Es, por tanto, una elegía en la que desarrolla su personal ubi sunt y expresa la pena por la manera en que vivió su adolescencia: sin libertad, sin acción, sin aprovechar la belleza propia de esa etapa. La pena también recae en que luego su vida haya quedado vacía, como en la adolescencia, solo con el deseo; esto le lleva a la visión de la vida como un fantasma: días idénticos a nubes, adolescencia fugaz, sueño luego, un sueño más alto que la vida.
Organización de ideas
Primera parte: Reflexión sobre el pasado / La adolescencia
- Su adolescencia fue grácil y tímidamente mostrada / reservada.
- El recuerdo de su adolescencia, con sus luces y sombras, queda lejos, pero aún le produce dolor (dolor de aquella espina clavada).
- La tristeza que supone la pérdida del placer de la adolescencia.
- En su adolescencia fue ignorante.
- La falta de acción le retenía en la ensoñación; no descubrió nada (pasividad).
Segunda parte: Reflexión sobre el futuro / La madurez
- Sigue sin tener nada, solo deseo.
Simbología
- Las nubes simbolizan lo lejano, lo fugaz, lo inalcanzable.
Recursos retóricos
- La reiteración de «sueño» como término de equivalencia.
- La imagen de la verdad quitada “de entre mis manos” expresa la desposesión, lo vacío: “vacías”.
Estilo
El uso de «fui»: pasado que dota al poema de una dimensión temporal y lo hace muy melancólico. La repetición de este verbo es clave en el poema. Asimismo, la repetición del pronombre «aquel» sirve para marcar la máxima distancia respecto al yo actual. Hay una admirable sencillez de recursos para expresar su personal «Ubi sunt».
No es el amor quien muere
Intención comunicativa: Cernuda nos revela en este poema que el afán amoroso dura tanto como la vida porque amar es vivir; de manera que el amor es la mayor verdad de la vida, porque el amor es vida y «solo vive quien besa», y los que no aman son «muertos de pie». Así, aunque el amor se revela siempre ilusorio y destinado al fracaso o a la extinción, su propia necesidad es inextinguible.
Organización de ideas
Primera parte: Reflexión
- El amor es eterno; no muere.
- Las personas morimos cuando dejamos de amar.
- El amor es deseo que prohíbe la inocencia y la entrega absoluta.
- La vida sin amor no merece la pena.
Segunda parte: Explicación
- Solo viven plenamente las personas que aman desde la entrega.
- Las personas que no aman viven en la tristeza y el dolor, en el sinsentido.
Tercera parte: Conclusión
- El amor es eterno.
Estilo (comentario adicional)
La mirada retrospectiva es probablemente la que más contribuye al tono sordamente quejumbroso y melancólico de este poema y del libro, y la que desvía la atención del amor hacia el hombre que lo experimenta (vv. 1-2).
- «Prístina»: inalterado desde su origen, puro.