Descartes, Horkheimer y Ortega y Gasset: razón, técnica y vida en la filosofía moderna
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Descartes: confianza en la razón y el método
Descartes tenía una visión muy optimista. Creía que la razón humana era el mejor camino para llegar a la verdad. Pensaba que, usando el método matemático, se podían conocer las leyes de la naturaleza con seguridad. Para él, el famoso lema «Pienso, luego existo» es la base del conocimiento. La razón debía dominar las pasiones, y ese control era algo positivo porque liberaba a las personas de supersticiones y errores. Gracias a la ciencia y la técnica, el ser humano podría mejorar su vida y progresar. En su época, esta idea fue revolucionaria y significó un gran avance frente a la religión y a la filosofía medieval.
Horkheimer y la crítica de la razón instrumental
Horkheimer, en cambio, escribe en el siglo XX, después de guerras, fascismos y totalitarismos, y hace una crítica muy dura a ese proyecto. Forma parte de la Escuela de Frankfurt, que analiza la sociedad moderna de manera crítica. Para él, la razón moderna se ha convertido en razón instrumental, es decir, en una razón que solo sirve para calcular, controlar y dominar, no para liberar. La ciencia y la técnica ya no son neutrales, sino que están al servicio del poder y del control.
También critican la idea del yo racional de Descartes. Mientras Descartes lo veía como algo universal y positivo, Horkheimer sostiene que ese yo no es natural ni eterno, sino el resultado de sociedades con jerarquías y relaciones de poder. El autocontrol racional no sería libertad real, sino la aceptación interna de órdenes impuestas desde fuera.
La diferencia entre ambos pensadores se explica por su contexto histórico. Descartes vive el nacimiento de la ciencia moderna y confía en el progreso. Horkheimer, viendo las consecuencias históricas, concluye que el desarrollo técnico no ha hecho a las personas más libres, sino que ha creado nuevas formas de dominación.
Aun así, la Escuela de Frankfurt no rechaza la razón por completo. Lo que propone es criticarla y repensarla, para que deje de ser un instrumento de dominio y pueda volver a servir a la verdadera libertad humana.
Fundamentos cartesianos del conocimiento
Descartes cree que la base de todo conocimiento es el pensamiento. A través de la duda, llega a la certeza de que si piensa, existe: «Pienso, luego existo» (cogito, ergo sum). Para él, el yo pensante es una sustancia independiente, igual en todos los seres humanos. La razón, separada de la vida cotidiana y de las circunstancias, puede alcanzar verdades universales y absolutas empleando el método matemático. Lo importante es lo racional, lo fijo y lo que no cambia.
Ortega y Gasset: la centralidad de la vida y las circunstancias
Ortega y Gasset critica esta forma de pensar. Para él, la realidad más importante no es el pensamiento, sino la vida. Frente a «Pienso, luego existo», propone «Yo soy yo y mi circunstancia». El yo no existe aislado, sino siempre unido a su mundo, a su situación concreta. No hay persona sin circunstancias ni circunstancias sin persona.
Mientras Descartes defiende una razón pura y abstracta, Ortega habla de razón vital: pensamos desde nuestra vida concreta, nuestras necesidades y problemas reales. También defiende la razón histórica, según la cual el ser humano no tiene una naturaleza fija, sino que va cambiando con el tiempo y la historia. Por eso afirma que el hombre no es algo acabado, sino un proyecto en construcción.
Descartes busca una verdad única y universal válida para todos. Ortega propone el perspectivismo: cada persona ve la realidad desde su propia perspectiva, marcada por su época y su vida. No existe una verdad absoluta vista desde ningún lugar neutral, sino muchas perspectivas que se complementan.
Además, Ortega rechaza el dualismo cartesiano que separa mente y cuerpo. Para él, el ser humano es una unidad vital, no un observador distante del mundo, sino alguien que vive dentro de él y actúa en él.
Comparación y conclusiones
En resumen, Descartes representa el racionalismo moderno, confiado en la razón pura y en verdades universales. Ortega y Gasset lo critica desde una filosofía vitalista que pone en el centro la vida concreta, la historia y las circunstancias de cada persona. Horkheimer, desde la teoría crítica, denuncia las consecuencias sociales y políticas de una razón reducida a cálculo y dominio.
Puntos clave
- Descartes: confianza en la razón y el método; el sujeto pensante como fundamento del conocimiento.
- Horkheimer / Escuela de Frankfurt: crítica de la razón instrumental; ciencia y técnica al servicio del poder.
- Ortega y Gasset: primacía de la vida, la circunstancia y el perspectivismo; rechazo del dualismo mente/cuerpo.
Implicaciones éticas y políticas
Estas diferencias no son solo teóricas: afectan cómo entendemos la libertad, la autonomía y el papel de la ciencia en la sociedad. Mientras Descartes confía en que la razón libera, Horkheimer advierte que sin una crítica de las condiciones sociales la técnica puede reforzar la dominación; Ortega recuerda que toda reflexión humana está situada y que la ética debe atender a la vida concreta de las personas.
Lecturas recomendadas (breve)
- Descartes: Meditaciones metafísicas (por las bases del cogito y el método).
- Horkheimer: Escritos de teoría crítica (para comprender la crítica a la razón instrumental).
- Ortega y Gasset: Meditación de la técnica y La rebelión de las masas (para la filosofía vital y la circunstancia).
Observación final
Comprender a estos tres autores permite apreciar tensiones centrales de la filosofía moderna: la confianza en la razón, la problemática del poder técnico y la importancia de situar el pensamiento en la vida histórica. La reflexión ética requiere dialogar con estas perspectivas y no dar por supuesta ni la neutralidad de la ciencia ni la abstracción del sujeto.