Descanso y sueño en la infancia: ritmos, necesidades y trastornos
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Descanso
Descanso: recuperación subsiguiente a la realización de actividades. Entre actividad y descanso debe existir un equilibrio para evitar el estrés y el agotamiento del organismo. Requiere tranquilidad. Una forma de descansar es dormir.
Sueño
Sueño: la necesidad fisiológica básica por la que se llega a un nivel mínimo de actividad física, con niveles variables de conciencia, cambios en los procesos fisiológicos corporales y disminución de la respuesta a estímulos externos. Es un proceso diario necesario para mantener el equilibrio mental, emocional y el bienestar personal.
Fisiología del ciclo vigilia‑sueño
Fisiología del ciclo vigilia-sueño: proceso activo regido por un centro o grupo de centros nerviosos diencefálicos. Al principio es muy corto; a medida que avanza la infancia disminuyen las necesidades de sueño y aumenta la vigilia. Los electroencefalogramas permiten obtener información de lo que ocurre durante el sueño.
Tipos de sueño
Tipos de sueño:
- REM (sueño paradójico): se producen ensoñaciones vivenciales; hay actividad eléctrica rápida. No es un sueño profundo, no descansa al 100%.
- NREM (sueño profundo): sueño reparador; descansa al 100%.
El sueño es cíclico: comienza en la fase NREM y, para completar el ciclo, pasa a la fase REM (varía de 4 a 6 h por noche). La proporción entre NREM y REM varía con la edad; el educador debe establecer una secuencia equilibrada de actividades y descansos combinándolas adecuadamente. Hay diversas formas de contribuir al descanso del niño. Recordaremos aspectos como el juego, el ejercicio físico, la psicomotricidad y la relajación.
Necesidades y ritmos de sueño
Necesidades y ritmos de sueño:
La media del sueño durante la primera semana es de 17 h; disminuye al cumplirse el año entre 12 y 14 h. A partir de la segunda semana duerme 2–3 h seguidas; a partir de la cuarta semana duerme 5–6 h seguidas; a los 6–7 meses duerme 7–8 h seguidas; al año duerme 10 h seguidas. Entre los 3 y 6 meses el sueño es más profundo que durante el primer trimestre y el niño está más activo mientras permanece despierto. Dormirse tras las comidas es menos frecuente y a veces es difícil por la noche; el despertar depende menos del hambre. Aparecen los primeros rituales de sueño antes de dormirse: llorar, chuparse el dedo...
Segundo año
En el segundo año manifiesta una especie de repugnancia hacia el sueño y se despertará durante la noche. Los rituales más característicos en esta edad son: pedir que narren cuentos, dormirse con media luz...
Criterios educativos
- La educadora que acuesta a un niño debería ser la misma que lo levante.
- Cuidar los estímulos externos y mantener un clima de tranquilidad.
- En el caso de los bebés, situar las cunas en una zona apartada de la zona de movimiento y de paso, no en una estancia separada.
- Manifestar una actitud de tranquilidad; no plantear la hora de dormir como una batalla.
- Dejar para el final a aquellos que tarden más en dormirse, para dedicarles más tiempo y mayor proximidad.
- Intentar solucionar el problema allí donde se produce; ir poco a poco adaptando sus ritmos biológicos.
Trastornos del sueño
Trastornos del sueño:
Adormecimiento: suele aparecer cuando no hay horarios regulares o cuando el niño ha sufrido fuertes excitaciones a lo largo del día o antes de ir a la cama. Se traduce en rechazo, una actitud negativista y en no poderse dormir. Los niños precisan de ritos o costumbres para poder dormirse.
Despertares nocturnos: se producen cuando el niño se despierta por la noche tras haberse dormido. Pueden manifestarse como descontrol emocional: impresionables, demasiado tranquilos, no se cansan durante el día, muy activos, interesados por cualquier cosa, siempre excitados. Estos trastornos se manifiestan en:
- Sonambulismo: levantarse dormido y caminar durante cierto tiempo, después de haber estado durmiendo entre media hora y 4 horas. Se desplaza con la cara pálida y mirada fija. Al día siguiente no hay recuerdos del episodio nocturno.
- Terrores nocturnos: episodios repetidos en los que el niño emite un grito de pánico y se despierta bruscamente. Ansiedad muy intensa y suele ir acompañada de taquicardia. No suele ser fácil tranquilizarles.
- Insomnio: incapacidad de obtener el suficiente sueño, en cantidad o calidad. La alteración más frecuente es la dificultad para conciliar el sueño.
- Parasomnias: alteraciones que interfieren en el sueño del niño.
Otros trastornos
Encopresis: incontinencia involuntaria de las heces.
Enuresis: incontinencia involuntaria de la orina.
Síndrome de muerte súbita: causa desconocida; apnea durante el sueño.
Aconsejamiento familiar
Aconsejamiento para la familia:
- Mantener rutinas y horarios constantes.
- El mismo peluche antes de irse a la cama puede ser un elemento estable.
- La hora de acostarse por la noche y la siesta después de comer deben ser siempre las mismas.
- El cuarto de dormir debería ser independiente al de los padres.
- Establecer un ritual de acostarse.
Espacios adecuados y comunicación
Espacios adecuados para el descanso: el educador debe mantener buena comunicación con los padres, para que las horas dormidas sean las necesarias y el sueño tranquilo para todos. Tener en cuenta las peticiones de los niños.
Se informará a los padres sobre:
- Trastornos del sueño.
- Si el niño no consigue dormirse, hablar con él y afrontar el momento de acostarse.
- En la habitación del niño no debe haber televisión ni animales.
El contacto entre padres y educadores es importantísimo para establecer horas y ritmos de sueño, los rituales y los conflictos que cada uno presenta. Organizar una entrevista individual, y utilizar una hoja diaria de cada niño o una agenda escolar para reflejar incidencias.