Desarrollo temprano del lenguaje en el bebé: del grito al habla
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Actividades del bebé
El grito
El grito es la primera producción oral que el niño emite al nacer y domina hasta el segundo mes de vida. Es un reflejo fisiológico que tiene que ver, primeramente, con la supervivencia, no con la comunicación.
El llanto
El llanto suele acompañar al grito y puede revelar hambre, dolor físico o, a veces, placer. El llanto es universal e idéntico en todos los niños de las distintas lenguas.
El arrullo
El arrullo es una fase prelingüística que se inicia hacia las seis a ocho semanas, llegando hasta los cinco meses. Algunos autores la definen como “gorjeo” o “maullido”. El arrullo es una forma de expresión universal y se puede considerar el equivalente vocal de la acción de agitar los brazos y las piernas.
El balbuceo
El balbuceo es una prolongación del arrullo y, al mismo tiempo, su ruptura. Consiste en que, en un determinado momento, el bebé comienza a emitir consonantes y vocales unidas, difícilmente identificables: primero como si se tratase de sílabas aisladas y posteriormente en series. Se inicia normalmente a los seis meses y parece evidente que es una respuesta al medio. Es decir, que el bebé se esfuerza en reproducir aquello que oye.
En el periodo del arrullo no aparece todavía un control auditivo: las producciones vocálicas tanto de los niños sordos como las de los oyentes apenas se diferencian.
El balbuceo se presenta como un periodo gozoso en el que el bebé ejercita boca y lengua de múltiples maneras, de tal forma que experimenta y adquiere un control muscular paulatino de los órganos vocales y es capaz, hacia los ocho o nueve meses, de imitar entonaciones.
Los sonidos del habla
Los sonidos del habla aparecen como resultado de la evolución que el niño va teniendo en torno a los doce meses.
Se admite que los sonidos de habla más precoces son vocálicos —a, o, u— y que las consonantes son posteriores.
Punto de vista de Jakobson (1968): muy pronto las vocales van acompañadas por el sonido consonántico de p, b y m, llegando a formar combinaciones como pa, ba, ma.
Las actividades lingüísticas
En el esfuerzo del niño por hacer coincidir lo que escucha con lo que vocaliza, se produce la primera palabra, con lo que se pasa de lo preoral a lo oral, aunque no de manera tan clara como lo desearía el entorno. El hecho se produce entre los doce y los dieciocho meses.
En las palabras iniciales —por ejemplo, papa, tata, mamá— hay que distinguir algunos aspectos fundamentales: aquello que se refiere a lo fonético y lo correspondiente a lo semántico, lo morfosintáctico y lo pragmático.
6.1.3.1 Lo fonético
Se refiere a la capacidad de pronunciación. El niño no domina todavía el aparato fonador; por lo tanto, solo reproduce las palabras que es capaz de pronunciar, de un modo incompleto, prescindiendo a menudo de las consonantes finales.
El niño comienza con la a, que se sitúa en la apertura máxima; sigue con b, p y m, por su mínima apertura; pasa a distinguir entre lo oral —p— y lo nasal —m— y, más tarde, llega a la articulación labial o dental (p/t). Resumiendo, a partir del grupo inicial p, b, m, t se pasa por etapas de diferenciación:
- Primera diferenciación: l, n, ñ, d, j, k, g.
- Segunda diferenciación: s, f, ch, ll.
- Tercera diferenciación: z.
- Cuarta diferenciación: r, rr.
Observación
Como en otros procesos psicológicos, la facilidad o dificultad para la apropiación de los fonemas va a depender de la frecuencia y calidad de la interacción niño–ambiente.