Desarrollo de la Guerra Civil Española: Etapas y Batallas Clave (1936-1939)

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Etapas y desarrollo de la guerra

El avance hacia Madrid (julio-noviembre 1936)

En junio de 1936, las tropas de África al mando del Coronel Yagüe tenían como objetivo esencial el avance hacia Madrid para tomar la capital. En agosto tomaron Badajoz; en septiembre, Franco, convertido en jefe del ejército, decidió desviarse para ocupar Toledo y poner fin al cerco del Alcázar, donde resistían unos centenares de militares sublevados. El 29 de octubre se decretó la movilización general para salvar Madrid. El 6 de noviembre el gobierno republicano se trasladó a Valencia, dejando la plaza en manos de la junta presidida por el General Miaja. Madrid resistió el ataque frontal gracias a los carros de combate rusos y de una columna anarcosindicalista procedente de Barcelona, al mando del líder sindical Buenaventura Durruti. La resistencia de la ciudad de Madrid estaba principalmente compuesta por voluntarios de partidos y sindicatos.

Las batallas en torno a Madrid (diciembre 1936-marzo 1937)

Los sublevados emprendieron dos maniobras envolventes para aislar Madrid: la batalla del Jarama en febrero de 1937, que no consiguió su objetivo de aislar la ciudad, y la batalla de Guadalajara en marzo de 1937, donde las tropas fascistas sufrieron una espectacular derrota. Esta segunda fase de la guerra estuvo caracterizada por la creación del nuevo Ejército Popular de la República y la militarización o disolución de buena parte de las milicias. Por su lado, Franco hizo lo mismo.

La ocupación del norte (abril-octubre 1937)

Franco decidió abandonar el ataque a la capital y concentrar los esfuerzos en la zona norte. Los sublevados controlaban Navarra desde el principio y, a mediados de 1936, ya habían tomado San Sebastián. El grueso del norte estaba en manos de la República. Los combates principales se produjeron entre abril y octubre de 1937. Los sublevados, al mando del General Mola, desencadenaron un ataque sobre Vizcaya. El 26 de abril, la ciudad vasca de Gernika fue arrasada por la aviación nazi. Bilbao fue ocupada el 19 de junio gracias a la superioridad en medios, armamento, etc. La República, para aliviar la presión militar en el norte, desencadenó en junio el ataque a Brunete y más tarde a Belchite, pero no consiguió evitar que las tropas de Franco entrasen en agosto en Santander y, dos meses después, en Asturias.

El avance hacia el Mediterráneo

A finales de 1937, los mandos republicanos intentaron una serie de reformas en el ejército. Se colocó a su frente a un destacado general, Vicente Rojo. El nuevo ejército republicano desencadenó diversas ofensivas, la más importante de las cuales tuvo lugar en Teruel. En febrero del 38, el ejército de Franco volvió a ocupar Teruel y, aprovechando el desgaste, desencadenó la campaña de Aragón.

La batalla del Ebro y la ocupación de Cataluña

El avance de las tropas sublevadas quedó detenido cuando el ejército republicano reorganizó desde Cataluña sus unidades y desencadenó un poderoso ataque sobre el río Ebro. Su única esperanza era reconquistar territorio y volver a unir las zonas fieles a la República. La batalla del Ebro empezó el día 25 de julio de 1938 con un ataque republicano que cruzó el río Ebro y conquistó poblaciones. Franco, en persona, dirigió la contraofensiva. Tras cien días de grandes esfuerzos, incluida la aviación alemana e italiana, consiguió detener el ataque. Luego contraatacó, y los republicanos tuvieron que replegarse a la otra orilla del río. El 16 de noviembre se dio por acabada la batalla. El ejército republicano había sido derrotado. Franco decidió emprender entonces la ofensiva sobre Cataluña.

El final de la guerra

En febrero de 1939, a la República no le quedaba más territorio que la llamada zona centro, que comprendía Madrid, La Mancha y la región mediterránea desde el norte de Valencia hasta Almería. Sin embargo, a comienzos de marzo se produjo en Madrid una sublevación contra el gobierno republicano dirigida por el Coronel Segismundo Casado. Casado había entrado en contacto con los anarquistas para entregar la ciudad y terminar la guerra mediante una negociación con Franco, con el falso pretexto de que iba a eliminar a los altos mandos militares, exclusivamente comunistas. Se sublevó el día 5 de marzo. Casado controló Madrid tras una fuerte lucha con las unidades comunistas. Con el apoyo de algunos socialistas y de la UGT, se creó una Junta de Defensa para negociar con Franco. El día 28 de marzo, las tropas de Franco entraron en Madrid sin la menor resistencia. En los días posteriores a la entrada en la capital, se ocupó toda la zona mediterránea. El 1 de abril, Franco redactó en Burgos el último parte de guerra.

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