Desarrollo del Dibujo Infantil: Las 3 Etapas Clave del Garabato en Educación Artística
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Las Etapas del Garabato: Desarrollo Artístico Infantil
Los primeros intentos de dibujo del niño se producen en situaciones no artísticas y de manera casual. Esto implica que muchas veces, al jugar con materiales plásticos a su disposición (como comida, arena o tierra húmeda), el niño realiza trazos y se muestra sorprendido y satisfecho de dejar sus propias huellas o marcas sobre ciertas superficies. Otras situaciones en las que puede observarse ese comportamiento es cuando juega con el vaho de los cristales, con el polvo de los muebles, o con la espuma de la bañera, etc.
1. El Garabato Desordenado (Aproximadamente 18 meses a 2 años)
Esta etapa inicial se caracteriza por una serie de rasgos formales:
- La mayoría de las veces, el niño realiza los trazos de manera casual y sin conciencia de que está trazando.
- Es frecuente que ni siquiera mire a la superficie sobre la cual dibuja, y, si lo hace, su atención es intermitente.
- Agarra los útiles de dibujo con todo el puño, ya que aún no ha desarrollado la motricidad fina.
- Sus movimientos son descoordinados y torpes, por lo que apenas hay repetición de trazos.
- Los primeros y más característicos trazos de repetición son los denominados arco horizontal.
2. El Garabato Ordenado o Controlado (Aproximadamente 2 a 3 años)
Es la etapa que sucede a la del garabato desordenado. Se caracteriza por la depuración de los trazos, fruto de una atención más sostenida y del desarrollo de la motricidad.
- El niño sigue agarrando la pintura con todo el puño; sin embargo, ya no se sale del soporte, demostrando un control del trazo en el espacio.
- Hay mayor repetición de trazos.
- Puede empezar a utilizar trazos complejos, como el de varias presillas, lo que implica cierto giro de muñeca.
Características formales principales:
Mandalas, radiales y soles.
3. El Garabato con Nombre o Representativo (Aproximadamente 3 a 4 años)
El niño descubre el poder representativo de la imagen, bien porque casualmente encuentra una relación razonable entre sus trazos y un objeto real, o porque es animado por sus padres o profesores a ver algo en ellos. Es entonces cuando se da cuenta de que, a través de los dibujos que realiza, puede transmitir significados. A partir de este momento, empieza a dar título a lo que hace.
Características representativas:
- Componente sensitivo: El niño se centra en su percepción de los objetos a través de otros sentidos. Por ello, es difícil desentrañar el significado de los trazos, sobre todo si no se ha observado su proceso de realización.
- Representación humana: Se generaliza la representación del ser humano en su configuración característica de renacuajo.
- El renacuajo evoluciona hacia un mayor realismo cuando dos de las extremidades se alargan.
- Dibujos de animales: También pueden aparecer dibujos de animales, casi siempre humanizados, ya que son adaptaciones de la figura básica del renacuajo. Esto implica que el tronco se dispone en posición más horizontal y de él salen las patas en una posición acorde a la fisonomía del animal que se trata.
- Es bastante frecuente que los dibujos puedan quedar inacabados.
- Colorido: El colorido es aleatorio, aunque el niño también puede comenzar a adoptar decisiones basadas en factores emocionales.
- En general, esta fase se distingue de la siguiente porque, aunque pueda existir alguna figura definida, existe un gran predominio de los garabatos no figurativos.
Materiales Recomendados para la Etapa del Garabato
Para fomentar el desarrollo en estas etapas, se recomienda:
- Ceras gruesas e instrumentos de trazado más finos (siempre bajo la supervisión de un adulto).
- Materiales de modelado como arcilla o plastilina, que son muy interesantes ya que sirven para fortalecer las manos y relacionar forma y volumen.