Desarrollo y Consecuencias de la Guerra Civil Española y el Régimen Franquista

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La Sublevación y el Inicio de la Guerra Civil

Los preparativos de la sublevación comenzaron en marzo de 1936. El general Mola fue encargado de coordinar el levantamiento y buscar apoyo económico (Juan March) y político (JONS, Renovación Española, Comunión Tradicionalista y sectores radicales de la CEDA). Pero el golpe no tenía líder ni un programa más allá de una dictadura militar. Además, el gobierno destinó a los generales más antirrepublicanos lejos: Mola a Navarra y Franco a Canarias. Pero los preparativos continuaron. Los acontecimientos se precipitaron por el asesinato del diputado derechista José Calvo Sotelo como represalia por la muerte del Teniente Castillo. Así, el 17 de julio se inició la rebelión en Marruecos, extendiéndose por todo el país. El golpe de Estado fracasó por la acción conjunta de militares, guardias civiles y de asalto, y de las organizaciones obreras que impidió que los sublevados se hicieran con el Gobierno tomando Madrid o el resto de las grandes ciudades (solo tomaron Sevilla). No obstante, los golpistas se hicieron con el control de Marruecos, Canarias, Baleares (excepto Menorca), Galicia, Álava, Navarra, Castilla y León y parte de Aragón y de Andalucía.

División de España

El golpe dividió a España económicamente, ya que los golpistas controlaron las principales zonas agrarias mientras que la República mantuvo las zonas industriales y mineras, así como los recursos del Banco de España. También socialmente los sublevados contaron con el apoyo de la oligarquía, los campesinos propietarios de tierras del norte de España, parte de la burguesía urbana, la Iglesia y los partidos de derecha. Por el contrario, la República fue secundada por las clases populares y parte de la burguesía urbana. Políticamente contó con el apoyo de los partidos de izquierda y nacionalistas. Por último, militarmente los golpistas contaron con las tropas de África (Legión y regulares, únicos con experiencia real de combate), la mayoría de los oficiales y suboficiales, gran parte de la Guardia Civil, las milicias de voluntarios falangistas y carlistas. Enfrente, el Gobierno dispuso de la Marina, la aviación, la guardia de asalto y parte de la Guardia Civil y del Ejército, además de las milicias obreras y campesinas.

Etapas de la Guerra

  • Primera etapa: La lucha por Madrid (julio 1936-marzo 1939). La sublevación quería tomar Madrid para acabar rápido con el conflicto. Mola avanzó desde Navarra y fue frenado en la Sierra de Guadarrama. Franco y las tropas de África cruzaron el estrecho en aviones alemanes e italianos, controlando Andalucía, Extremadura y avanzaron hacia Madrid, pero el desvío para liberar el Alcázar de Toledo en septiembre dio tiempo a mejorar la defensa de la capital, reforzada con la llegada de las Brigadas Internacionales y armamento soviético. La conquista de Madrid fracasó en noviembre del 36, fracasando también dos maniobras envolventes en febrero y en marzo de 1937. Franco apostó entonces por una guerra de desgaste, aunque el cerco sobre Madrid continuó durante toda la guerra.
  • Segunda etapa: Campaña del Norte (abril a octubre de 1937). El norte tenía la mayoría de la industria de la República. Los sublevados contaron con el apoyo alemán (Bombardeo de Guernica) e italiano (Santander). La República falló en protegerlo y finalmente los sublevados se hicieron con el control de Bilbao, Santander y Asturias. La pérdida de recursos humanos e industriales del norte mermó las posibilidades del éxito de la República.
  • Tercera y última etapa: Campaña del Mediterráneo y caída de Madrid (octubre de 1937 a abril de 1939). Los republicanos conquistaron Teruel. Recuperado en febrero de 1938, Franco avanzó hasta el Mediterráneo (toma de Vinaroz en abril de 1938) aislando Cataluña del resto de la República. El general rojo planteó entonces una ofensiva total republicana en la batalla del Ebro de julio a octubre de 1938. Cataluña cayó en febrero de 1939 sin casi resistencia, provocando el éxodo de miles de refugiados a Francia, el reconocimiento del régimen franquista por Londres y París, la dimisión de Azaña y la división entre republicanos. El general republicano Casado dio un golpe de estado en Madrid contra el gobierno de Negrín para negociar la rendición. Franco rechazó cualquier acuerdo y Casado capituló. El 1 de abril de 1939 terminaba la guerra con el triunfo de los sublevados autodenominados nacionales.

Consecuencias de la Guerra Civil

La Guerra Civil dejó las siguientes consecuencias:

  • Un sistema político dictatorial.
  • Crisis demográfica: hubo 300.000 fallecidos repartidos a partes iguales entre bandos, un retroceso en la natalidad, el exilio de unos 500.000 españoles (un 40% nunca regresó).
  • Crisis económica: con una destrucción de infraestructuras y reducción de la producción agrícola e industrial. La reconstrucción fue muy lenta por el endeudamiento del Estado (los republicanos habían gastado el oro del Banco de España para pagar a la URSS y Franco hizo la guerra a crédito), dando lugar a una profunda crisis económica (el racionamiento se mantuvo hasta 1952). El coste económico de la guerra se cuantifica en la pérdida del 25% de la riqueza nacional de 1935.
  • Crisis social: la política represiva de la dictadura impidió la reconciliación entre vencedores y vencidos, que no llegó hasta 40 años después con la muerte de Franco y la aprobación de la Constitución de 1978.
  • Aislamiento: el rechazo internacional a la dictadura franquista llevó a su exclusión de la ONU (hasta 1955) y del Plan Marshall.
  • Atraso cultural y científico: provocado por el exilio de intelectuales y científicos que apoyaron a la República.

Evolución Política y Económica en las Dos Zonas. La Dimensión Internacional del Conflicto

Problemas de la República

La República tuvo dos problemas en el primer año de guerra:

  • Falta de un mando militar unificado: cuando estalló el golpe de Estado, el Gobierno armó a los militantes izquierdistas, disolvió las unidades del Ejército y dejó a las milicias el peso de la lucha. Los milicianos carecían de preparación militar y unidad de mando, facilitando el rápido avance de los rebeldes. Esto se corrigió con la creación del Ejército Popular de la República en abril de 1937, encuadrando los milicianos en unidades militares.
  • Falta de unidad política: la República se dividió entre partidarios de concentrar todos los esfuerzos en ganar la guerra (republicanos, socialistas y comunistas) y quienes pretendían simultáneamente hacer la revolución (anarquistas, POUM).

Sucesión de Gobiernos de la República

La convivencia de ideologías explica la sucesión de Gobiernos de la República:

  • Gobierno Giral (julio-septiembre, 1936), exclusivamente republicano. Armó a militantes izquierdistas para enfrentarse a los sublevados. Se formaron juntas y comités revolucionarios que practicaron una violencia indiscriminada contra rebeldes, derechistas y religiosos. Asimismo, los anarquistas aprovecharon para tratar de hacer triunfar la revolución social (Aragón y Cataluña). La falta de preparación militar de las milicias, la inexistencia de un mando militar único y los desórdenes sociales favorecieron el avance de los sublevados.
  • Gobierno de unidad nacional encabezado por Largo Caballero (PSOE) con ministros de todas las ideologías antifascistas, incluso anarquistas. Consiguió recuperar el control de la calle disolviendo los comités y creando el Ejército Popular que integró las milicias. Asimismo, aprobó el Estatuto de Autonomía Vasco. En mayo de 1937, Azaña sustituyó a Largo Caballero por Negrín por los fracasos militares (caída de Málaga) y los Sucesos de mayo en Barcelona (conflicto entre comunistas y anarquistas por el control).
  • Gobierno Negrín (mayo, 1937-marzo, 1939), aumentó el protagonismo de los comunistas por la dependencia de suministros de la URSS. Negrín fortaleció el Ejército y el orden público. Sin embargo, las derrotas militares, los intentos fracasados de encontrar una paz negociada y la imposición de la política de resistencia a ultranza desde el Gobierno dividieron a los republicanos y provocaron un amplio rechazo hacia su presidente. En febrero de 1939, Azaña dimitió como presidente de la República, y republicanos, socialistas y anarquistas promovieron la destitución de Negrín y la expulsión de los comunistas del Gobierno y el Ejército. Finalmente, ante la imposibilidad de mantener la resistencia, Casado dio un golpe de Estado contra Negrín en marzo de 1939 e intentó negociar una rendición con condiciones. Franco la rechazó, ordenando Casado capitular a sus tropas, acelerando el fin del conflicto, que tuvo lugar el 1 de abril.

Economía Republicana

La economía republicana estuvo al servicio bélico. El Gobierno nacionalizó empresas estratégicas (transportes, comunicaciones, minas y fábricas de armas) y las tierras de golpistas, colaboradores y terratenientes. Paralelamente, los anarquistas impulsaron colectivizaciones en Aragón (tierras) y Cataluña (industria y servicios), que tras los Sucesos de mayo de 1937 pasaron a control gubernamental.

Unificación del Bando Sublevado

El fallecimiento accidental de Sanjurjo (20 de julio de 1936) dejó a los rebeldes sin líder, y tras el fracaso del golpe de Estado, los rebeldes crearon la Junta de Defensa Nacional para gobernar los territorios desde su sede en Burgos. No obstante, el poder lo ejercía cada general sobre los territorios que controlaba. Para unificar el mando, la junta nombró jefe de Gobierno y del Ejército a Franco el 1 de octubre de 1936. Franco reforzó su posición y asumió poder absoluto mediante dos medidas: el partido único FET de las JONS, liderado por él mismo, y la concesión a Franco de la jefatura del Estado y de la potestad de dictar leyes. La unidad de mando político y militar fue un factor decisivo en el triunfo sublevado. Además, los sublevados contaron desde el principio con el apoyo de la Iglesia. El nuevo régimen impuso una contrarrevolución: ilegalizó sindicatos y partidos, derogó la legislación republicana e impuso un fuerte control social, con la recuperación de la influencia social de la Iglesia. El resultado fue un Estado autoritario, centralizado, confesional y militarizado.

Internacionalización del Conflicto

La internacionalización del conflicto hizo posible la larga duración de la guerra (3 años) y fue determinante en la victoria de los sublevados.

  • Política de no intervención entre Reino Unido y Francia: Las principales potencias democráticas europeas, Reino Unido y Francia, acordaron no intervenir en la guerra para tranquilizar a la Alemania nazi y evitar la formación de dos bloques que desencadenaran una guerra en Europa. Para ello crearon el Comité de No Intervención con la prohibición de venta de armas a los combatientes. A este acuerdo se sumaron todos los Estados europeos, menos Suiza, que era neutral. Sin embargo, algunos como Alemania, Italia y la URSS nunca lo respetaron. El fracaso de la política de no intervención condenó a la República.
  • Apoyo extranjero a los bandos:
    • Bando sublevado: Alemania e Italia enviaron unidades con sus propios mandos (la Legión Cóndor y el Cuerpo de Tropas Voluntarias italiano) y vendieron a crédito a los insurrectos armamento moderno. Menor relevancia tuvo el apoyo de Portugal, que envió la División Viriato, y de algunas grandes empresas estadounidenses, que pese a la neutralidad de su Gobierno entregaron a crédito camiones y petróleo.
    • Bando republicano: la URSS fue el principal apoyo de la República enviando asesores militares y vendiendo material de guerra (aviones, tanques, ametralladoras). El Gobierno lo pagó con las reservas de oro del Banco de España. Además, unos 40.000 voluntarios antifascistas de todo el mundo, en su mayoría comunistas, apoyaron a la Segunda República agrupados en las Brigadas Internacionales. Asesores soviéticos y brigadistas participaron activamente en la defensa de Madrid y otros frentes.

El Franquismo

Tras su victoria en la Guerra Civil y su nombramiento como jefe de Estado, Franco instauró hasta su muerte una dictadura militar (1939-1975) cuya naturaleza ha propiciado el debate de si fue un sistema totalitario o autoritario. Ambos sistemas destacan por el control del Estado sobre la sociedad, pero el totalitarismo es un sistema ideológico que busca transformar la vida de la sociedad, mientras que el autoritarismo carece de una ideología elaborada. En cuanto al líder, el totalitarismo exalta un líder carismático incuestionable y existe un único partido, que monopoliza toda la actividad política. En cambio, en el autoritarismo existe cierto grado de pluralismo político. Otra característica es que en el totalitarismo el Estado monopoliza todas las instituciones, mientras que en los sistemas autoritarios el Estado no ejerce un control absoluto. Además, el totalitarismo elimina cualquier forma de oposición, mientras que los autoritarios permiten cierto grado.

Debate sobre la Naturaleza del Franquismo

Existen diferentes interpretaciones sobre la naturaleza totalitaria o autoritaria del franquismo. Autores como Paul Preston defienden el totalitarismo franquista argumentando que el Estado controlaba toda la vida social reprimiendo cualquier forma de oposición. Por el contrario, algunos como Stanley G. Payne mantienen que el franquismo fue autoritario, señalan que la ideología no es fundamental en el régimen, y que se permitió cierta pluralidad política y cultural en las últimas décadas de la dictadura.

Fundamentos Ideológicos y Apoyos del Franquismo

El franquismo contaba con unos fundamentos ideológicos que se distinguen entre tradicionalismo, nacional-catolicismo, antiliberalismo y anticomunismo. Además, el franquismo contó con los siguientes apoyos institucionales y sociales:

  • La Iglesia: que legitimó la sublevación y la dictadura, a cambio reconoció la confesionalidad del Estado, la financiación pública de la Iglesia y el control de la educación.
  • El ejército: leal a Franco hasta el final, aunque fue perdiendo peso político.
  • La Falange: que controlaba el Ministerio de Trabajo, el sindicato único y periódicos como Pueblo y Arriba.
  • Grupos sociales: a la oligarquía económica, la burguesía y los pequeños terratenientes se sumaron en los años 50 la burguesía industrial catalana y vasca, beneficiadas por el proteccionismo.

Los apoyos institucionales y sociales fueron conocidos como «familias», y ejercieron su influencia a través de distintos medios, destacando las Cortes y, sobre todo, los distintos Gobiernos nombrados por Franco. Este siempre trató de que los ministros representasen a todas las «familias» del régimen de forma equilibrada. Así, familias inicialmente importantes como la carlista o los monárquicos fueron cediendo paso frente a otras como los católicos o los tecnócratas.

Leyes Represivas

Además de sus importantes apoyos, el nuevo régimen necesitó para imponerse de un conjunto de durísimas leyes represivas, como la Ley de Responsabilidades Políticas (1939), la Ley sobre la Represión de la Masonería y el Comunismo (1940) o la Ley de Represión del Bandidaje y el Terrorismo (1947).

Institucionalización del Régimen

Tras la Guerra Civil se estableció en España una dictadura militar en la que el general Franco reunía todo el poder: jefe del Estado, de Gobierno, del Ejército y del partido único (denominado desde 1943 Movimiento Nacional). Esta dictadura personal se institucionalizó mediante las llamadas Leyes Fundamentales:

  • Ley de la Administración General del Estado (1938): concedió a Franco la potestad de legislar en exclusiva.
  • Fuero del Trabajo (1938): regulaba las relaciones laborales, prohibiendo la huelga y los sindicatos.
  • Ley de Cortes (1942): estableció una cámara meramente consultiva.
  • Fuero de los Españoles (1945): recogía derechos cuyo ejercicio no garantizaba.
  • Ley de Sucesión a la Jefatura del Estado (1947): establecía como modelo sucesorio una monarquía autoritaria cuyo rey debía ser propuesto por Franco.

Política Exterior Franquista

La política exterior franquista fue variando para adaptarse a la situación internacional:

  • España se declaró neutral en la Segunda Guerra Mundial, pero Franco se alineó con el Eje declarándose no beligerante (1940). Franco envió a Alemania recursos estratégicos (hierro, wolframio) y voluntarios contra la URSS (División Azul).
  • En 1943, Franco recuperó la neutralidad ante las derrotas del Eje.
  • España fue sometida a un duro aislamiento tras la Segunda Guerra Mundial que buscaba que Franco abandonara el poder. La ONU rechazó el ingreso de España y calificó al régimen como fascista. Además, EE. UU. excluyó a España del Plan Marshall (1947). Esta etapa fue denominada Aislamiento internacional.
  • EE. UU. pasó a considerar a Franco un aliado contra el comunismo durante la Guerra Fría, formándose en 1953 el Pacto Militar Bilateral y el Concordato con El Vaticano.
  • El ingreso en la ONU (1955) y la visita del presidente Eisenhower (1959) fueron el fin del aislamiento. Los éxitos se vieron empañados por la pérdida de las últimas colonias (Marruecos, 1956; Guinea, 1968).
  • En los años 70, España estaba tan debilitada que no pudo evitar la invasión marroquí del Sahara (Marcha Verde).

Etapas del Franquismo

El franquismo atravesó tres etapas, caracterizadas por el predominio en el Gobierno de unas familias sobre otras, aunque Franco mantuvo siempre cierto equilibrio entre ellas:

  • Primer Franquismo (1939-1959): el nuevo régimen, autodenominado nacional-sindicalista, comenzó como una dictadura totalitaria dominada por militares y falangistas. Las derrotas alemanas en la Segunda Guerra Mundial llevaron en 1943 a reemplazar a los falangistas por católicos y a reducir la simbología fascista. Pero Franco no pudo evitar el aislamiento internacional.
  • Consolidación y desarrollismo (1959-1973): el régimen se consolidó gracias al reconocimiento internacional y el crecimiento económico de los 60. Franco dio protagonismo a ministros tecnócratas del Opus Dei, y aprobó la Ley Orgánica del Estado (1967), que separaba la jefatura de Estado y de Gobierno (aunque Franco ostentó ambas hasta 1973). Además, se aprobaron dos importantes leyes de aparente carácter aperturista: la Ley de Prensa e Imprenta (1966), que suprimió la censura previa, y la Ley de Libertad Religiosa (1967), que reconocía la libertad de cultos. Franco nombró al príncipe Juan Carlos de Borbón como su sucesor (1969).
  • Crisis del franquismo (1973-1975): abarcó el envejecimiento de Franco, que le llevó a designar jefe de Gobierno a Carrero Blanco, sustituido tras su asesinato por ETA por Arias Navarro. Este inició una reforma política (Ley de Asociaciones Políticas) que no contentó ni a aperturistas ni a integristas. Además, la crisis económica aumentó la conflictividad social, mientras la política represiva alimentaba la presión internacional sobre el régimen.

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