Desamortización de Mendizábal y de Madoz: resumen del proceso desamortizador en España

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Resumen

El texto explica el proceso desamortizador en España durante el siglo XIX, con la desvinculación de bienes nobiliarios y la nacionalización y venta de bienes eclesiásticos y municipales. Describe sus fases, desde Godoy hasta Madoz, y se detiene en las desamortizaciones de Mendizábal (1836) y de Madoz (1855), con sus consecuencias sociales y agrarias.

Puntos clave

  • La desamortización consistió en nacionalizar bienes de manos muertas (Iglesia y municipios) para venderlos en subasta pública.
  • La desvinculación liberó los patrimonios nobiliarios, convirtiendo a los usufructuarios en propietarios libres de vender.
  • Entre 1767 y 1924 pasaron a manos privadas casi 20 millones de hectáreas, el 39% de la superficie del Estado.
  • La desamortización de Mendizábal (1836) afectó sobre todo a los bienes del clero regular y, desde 1837, también del clero secular.
  • La desamortización de Madoz (1855) incluyó bienes de propios y comunales, muy aprovechados por el campesinado.
  • Los beneficios se destinaron principalmente a amortizar la deuda pública.
  • La estructura de la propiedad preexistente, con el latifundismo en la Baja Andalucía, salió reforzada.

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tema8 A lo largo del Siglo XIX comenzó el lento despegue industrial de España. Pero adiferencia de otros países europeos como Inglaterra, donde el desarrollo agrario fue motor de la industrialización, la agricultura española no logró una apreciable modernización. En nuestro país, por tanto, podemos afirmar que no se dio una revolución agrícola, por lo que durante décadas persistíó el dualismo entre el mundo urbano, más moderno, y el mundo rural, más atrasado y con menos cambios.
A pesar de ello, durante el periodo de implantación del liberalismo se pusieron en marcha mecanismos legales encaminados a una mejor redistribución de los bienes denominados de “manos muertas” y a una explotación más racional. En este sentido, el proceso de desamortización fue un hecho fundamental del proceso de la revolución burguesa, y significó un cambio esencial en el sistema de propiedad y tenencia de la tierra.
En el Antiguo Régimen gran parte de la tierra era de manos muertas, es decir, estaban fuera del mercado. Pertenecían a la Iglesia o a los municipios. Además de no tributar no podían ser vendidas. Al encontrarse fuera del mercado se obstaculizaba su capitalización y mejora. En el Siglo XVIII los reformistas ilustrados, preocupados por maximizar los beneficios procedentes de la explotación de la tierra, trataron, tímidamente, de cambiar el sistema señorial de propiedad. Pero habrá que esperar al Siglo XIX para que se produzcan verdaderos cambios en el sistema de propiedad y tenencia de la tierra. Para ello fue necesario desvincular los bienes de la nobleza y desamortizar los bienes eclesiásticos y municipales:
– Mediante las desvinculaciones se liberan las tierras de los patrimonios vinculados, pasando sus titulares de usufructuarios a propietarios, pudiendo de este modo vender libremente sus posesiones. Para poner en marcha las desvinculaciones eran necesarias otras medidas legales previas:
Abolir los señoríos, lo cual implicaba acabar con las relaciones de dominio de los señores sobre los habitantes de sus territorios.
Convertir la tierra en propiedad particular y libre.
Suprimir los mayorazgos. Era ésta una institución de origen medieval mediante la que se asegura la integridad de los patrimonios, transmitíéndose estos al primogénito, que quedaba como usufructuario, no pudiendo vender los bienes heredados y debiendo transmitirlos íntegros a sus herederos.
– A través de la desamortización el estado nacionaliza los bienes, eclesiásticos o civiles (de los municipios) para su posterior venta en subasta pública.
Con estas medidas se pretendía, en definitiva, aumentar el número de propietarios, los cuales, mediante la aplicación de su trabajo, aumentarían su riqueza, y con ello su felicidad, al tiempo que contribuirían a aumentar la riqueza nacional.
En una desamortización se pueden distinguir grosso modo varios pasos:
– En primer lugar se promulgan leyes para proceder con las desvinculaciones de los bienes nobiliarios y la desamortización de los bienes eclesiásticos y municipales.
– A continuación el estado se apropia de dichos bienes, dejando de este modo de estar en manos muertas (fuera del mercado) para convertirse en bienes nacionales susceptibles de ser vendidos en el mercado.
– Finalmente esos bienes salen a la venta en subasta pública.
Los beneficios obtenidos por el Estado español fueron destinados principalmente a amortizar la dilatada deuda pública.
3. EL PROCESO DESAMORTIZADOR EN ESPAÑA
La desamortización se produjo de manera discontinua, siendo impulsada o frenada según el signo político de los gobiernos constituidos.
Desde 1767 (año en que los jesuitas fueron expulsados de España por el gobierno ilustrado durante el reinado de Carlos III) hasta 1924 (cuando Calvo Sotelo derogó definitivamente las leyes sobre la desamortización) pasaron a manos privadas casi 20 millones de hectáreas, el 39% de la superficie del Estado.
Pueden distinguirse una serie de fases en este largo proceso desamortizador:
– Desamortización de Godoy (1798), ministro de Carlos IV.
– Desamortización de José I y de las Cortes de Cádiz (1811-1813)
– Desamortización del Trienio Liberal (1820-1823)
– Desamortización de Mendizábal (1836-1851)
– Desamortización de Madoz (1855-1924)
Una de las primeras desamortizaciones eclesiásticas se llevó a cabo en tiempos de Carlos IV, hacia 1798. El estado obtuvo permiso de la Santa Sede para expropiar y vender los bienes de los jesuitas y de obras pías (hospicios y beneficencias).
Durante la Guerra de Independencia (1808-1814) el gobierno de José I por un lado y las Cortes de Cádiz por otro decretaron nuevas desamortizaciones, que al igual que las que se pusieron en marcha durante el Trienio Liberal (1820-1823), no tuvieron casi ninguna repercusión debido a la reposición del absolutismo monárquico.
Las desamortizaciones posteriores serán las más importantes de todas, debido a la importancia de los bienes a los que afectaron y a la transcendencia que tuvieron. Nos referimos a la desamortización de Mendizábal (1835) y a la desamortización de Madoz (1855). Las analizaremos a continuación con un poco más de detenimiento:
3.1. Desamortización de Mendizábal (1836)
También denominada eclesiástica, debido al importante volumen de bienes pertenecientes a la Iglesia a los que afectó.
Mendizábal actuó durante el Bienio Progresista (1835-1837), primero como primer ministro, más tarde como ministro de Hacienda. Es la época de la I Guerra Carlista, conflicto en el que se estaba decidiendo la continuidad de Isabel II en el trono, y con ello la continuidad del nuevo estado liberal.
Con el objeto de poder financiar la guerra, así como para poder respaldar las futuras peticiones de préstamos a instituciones extranjeras con las que financiar los proyectos de desarrollo liberales, era necesario disminuir la deuda pública existente. Estos fueron motivos suficientes que permitieron legitimar la publicación del Decreto desamortizador de Febrero de 1836 impulsado por Mendizábal, a través del que se ponían en venta todos los bienes del clero regular (frailes y monjas). Al año siguiente, en 1837, otra ley amplió los bienes afectados a los del clero secular. Sin embargo, la caída de los progresistas imposibilitó su aplicación hasta 1841, durante la Regencia de Espartero.
Como consecuencia de la desamortización se desarrolló en España una nueva clase propietaria, una burguésía agraria, que identificaría sus intereses con el mantenimiento y la estabilidad del nuevo régimen liberal. Por otra parte, la desamortización trajo consigo la ruptura de las relaciones diplomáticas con Roma.
En las ventas, aparte de metálico se admitían los títulos de deuda pública por su valor nominal. Esto benefició en gran medida a los compradores, ya que los títulos de deuda se encontraban muy depreciados en el mercado.
Como consecuencia del gran tamaño de los lotes sacados a subasta sólo los más pudientes pudieron participar en las compras. El campesinado no pudo participar en las subastas debido a su incapacidad económica.
3.2. Desamortización de Madoz (1855)
A través de la Ley de Desamortización general, de 1 de Mayo de 1855, se pusieron en venta los bienes eclesiásticos que no habían sido afectados en la etapa desamortizadora anterior, así como los bienes de los pueblos, los denominados bienes de propios, con cuyo arrendamiento se sufragaban los gastos de los concejos, y los bienes comunales o baldíos, que eran aprovechados libremente por los vecinos, constituyendo una parte bastante importante de las economías domésticas campesinas.
Salvo en contadas excepciones, sólo se aceptó el pago en metálico. Al pagarse los bienes por su valor real, la burguésía no mostró tanto interés como en la desamortización anterior. Además, y especialmente a partir de 1870, comenzaron a aparecer en España nuevas opciones de inversión que ofrecían intereses más altos a la burguésía.
El campesinado participó en mayor medida en las compras, al menos esto es así en las zonas centro y norte peninsular. En el sur, el gran tamaño de las fincas sacadas a subasta continuó impidiendo al pequeño campesino acceder a las subastas.
CAMBIOS AGRARIOS 
La desvinculación no supuso una modificación de la estructura económica vigente hasta entonces. Los viejos señores se convirtieron en propietarios, aumentando incluso sus patrimonios con la compra de los bienes de propios, comunales o baldíos y eclesiásticos.
La estructura de la propiedad preexistente salíó refortalecida. El latifundismo jugaba un papel importante en Andalucía, aunque la estructura de la propiedad mayoritaria variaba regionalmente:
– En la Baja Andalucía (Campiñas de Sevilla, Córdoba y Cádiz) se consolidó el latifundismo.
– En la Alta Andalucía, vega del Genil, campiña de Jaén y otras zonas, la mediana y pequeña propiedad preexistente salíó igualmente refortalecida.
La transferencia de fincas afectó a una quinta parte del territorio andaluz total, aunque su importancia varía según zona

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Preguntas frecuentes

¿Qué era la desamortización?

Era el proceso por el que el Estado nacionalizaba bienes de manos muertas, eclesiásticos o municipales, para después venderlos en subasta pública y convertirlos en propiedad particular.

¿Qué fue la desamortización de Mendizábal?

Fue el decreto desamortizador de febrero de 1836, impulsado por Mendizábal durante el Bienio Progresista, que puso en venta los bienes del clero regular y, en 1837, también los del clero secular.

¿Quién se benefició de la desamortización?

Principalmente la burguesía agraria y los más pudientes, ya que los lotes eran grandes y se pagaba en metálico o con títulos de deuda. El campesinado tuvo poca participación, sobre todo en el sur.

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1. ¿Qué eran los bienes de manos muertas?
2. ¿Qué pretendía la desamortización de Mendizábal de 1836?
3. ¿Qué tipo de bienes incluyó la desamortización de Madoz de 1855?
4. ¿Por qué el campesinado tuvo dificultades para comprar en las subastas?
5. ¿Qué consecuencia tuvo la desamortización de Mendizábal?

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