Deriva continental, estructura interna de la Tierra y procesos tectónicos
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Historia de la deriva continental
Historia de la deriva continental: uno de los principios más importantes es que un supercontinente denominado Pangea empezó a separarse en continentes más pequeños hace unos 200 millones de años. Los fragmentos continentales menores emigraron entonces a sus posiciones actuales. Para apoyar la afirmación de que los continentes ahora separados estuvieron unidos en alguna ocasión, se utilizaron:
- El ajuste entre Suramérica y África.
- Evidencias fósiles similares en continentes hoy separados.
- Tipos y estructuras rocosas coincidentes a ambos lados de océanos.
- Registros climáticos antiguos que indican condiciones ambientales continuas.
Ondas sísmicas
Ondas sísmicas o de energía: la estructura en capas de la Tierra se ha establecido mediante observaciones indirectas. Cada vez que se produce un terremoto, unas ondas de energía penetran en el interior de la Tierra. Las ondas sísmicas cambian de velocidad y se desvían y reflejan al atravesar zonas con propiedades distintas; estos cambios permiten inferir la existencia de capas con diferente composición y estado físico.
Método para descubrir el núcleo
Método para descubrir el núcleo: sorprendentemente, los meteoritos proporcionan pistas importantes sobre la composición del núcleo y el manto. La mayoría de los meteoritos son fragmentos derivados de colisiones de cuerpos mayores, principalmente del cinturón de asteroides situado entre las órbitas de Marte y Júpiter. Son valiosos porque representan muestras del material (planetesimales) del que se formaron los planetas interiores, incluida la Tierra.
Fallas más importantes
Fallas más importantes: una falla es una grieta en la corteza terrestre donde se produce desplazamiento relativo entre bloques. Entre las fallas relevantes en Venezuela se encuentran la falla de Boconó, la falla de San Sebastián y la falla del Pilar, que conforman zonas de mayor actividad tectónica en ese país. Una de las fallas más famosas del mundo es la falla de San Andrés, ubicada en Estados Unidos y México.
Dorsales oceánicas
Dorsales oceánicas: esta estructura larga y ancha forma un cinturón continuo a lo largo de más de 70 000 km alrededor del planeta. Lejos de estar constituidas por rocas muy deformables como muchas montañas continentales, las dorsales oceánicas constan de capas superpuestas de rocas ígneas fracturadas y elevadas; son zonas donde se genera nueva corteza oceánica por afloramiento de magma.
Corteza oceánica
Corteza oceánica: tiene alrededor de 7 km de grosor y está compuesta por rocas ígneas oscuras denominadas basaltos. Es relativamente homogénea, más joven y más densa que la corteza continental.
Corteza continental
Corteza continental: tiene un grosor medio entre 35 y 40 km, aunque puede superar los 70 km en algunas regiones montañosas. En su parte superior predominan rocas de composición granítica, mientras que la parte inferior presenta rocas de composición más básica (análogas al basalto en densidad y composición).
Convección del manto
Convección del manto: son corrientes circulares de calor en las que el material del manto asciende al calentarse y disminuir su densidad; una vez enfría, desciende de nuevo. Estas corrientes convectivas son el motor principal del movimiento de las placas tectónicas. Las celdas de convección ascendentes originan dorsales donde se genera corteza oceánica nueva; las celdas descendentes son responsables de la subducción, donde la corteza oceánica se hunde y se destruye.
La astenosfera, parcialmente fundida, facilita el desplazamiento de la litosfera. A gran profundidad, el manto rocoso se mueve continuamente siguiendo las corrientes convectivas generadas por el calor del núcleo. Estas corrientes ascendentess generan grietas por las que se forma nueva corteza marina; cuando la placa oceánica se mueve, también lo hacen los continentes unidos a ella.