Déficit fiscal y populismo: impacto en la sostenibilidad económica de Perú y Argentina
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Perú: déficit fiscal estructural e institucional
Déficit fiscal: Ocurre cuando el Estado gasta más de lo que recauda y debe endeudarse para cubrir esa diferencia. La inflación y la deuda están bien; el problema es el déficit fiscal. El problema no es solo el déficit fiscal, sino que el Estado promete metas que no cumple, lo que hace que el mercado deje de creerle.
¿Por qué no hay ingresos? Informalidad: 75% de la población no tributa → el Estado no recauda lo suficiente. No es solo un problema económico, también es social y político.
El aumento del déficit fiscal en el Perú no responde a choques externos, sino a decisiones políticas de corto plazo que debilitan la credibilidad del Estado y pueden afectar el bienestar de toda la población. El problema fiscal del Perú ya no es cíclico ni temporal, sino estructural e institucional, causado por:
- Leyes del Congreso con alto costo fiscal.
- Debilidad del Ejecutivo.
- Uso político del gasto público.
- Un vacío generado por una interpretación del Tribunal Constitucional.
- Es populismo fiscal.
Si esto continúa, las consecuencias serán:
- Mayor deuda.
- Mayor déficit.
- Mayor tasa de interés país.
- Menos inversión.
- Menos empleo.
- Peores servicios públicos.
El deterioro fiscal actual del Perú no responde a una crisis económica puntual, sino a una combinación de populismo legislativo, debilidad del Ejecutivo y fallas institucionales que amenazan la sostenibilidad fiscal y el grado de inversión.
Posición libertaria-austríaca
La posición libertaria-austríaca, según la cual:
- La intervención estatal causa crisis económicas.
- La redistribución del ingreso es injusta y dañina.
- El keynesianismo justifica el gasto irresponsable.
- La inflación y la deuda son consecuencia directa del Estado.
- El mercado libre genera más riqueza, incluso para los más pobres.
Crítica libertaria-austríaca al keynesianismo, sosteniendo que la intervención estatal, la redistribución del ingreso y la expansión monetaria generan distorsiones económicas, inflación y estancamiento, especialmente visibles en el caso argentino.
- Libertarismo = libertad económica y cultural.
- Keynesianismo legitima el gasto estatal.
- El Estado genera inflación y crisis.
- Redistribuir desincentiva la producción.
- Banco Central distorsiona la economía.
- Argentina fracasa por sobrerregulación.
Argentina: colapso estructural por populismo económico
El principal problema de la Argentina no es la falta de crecimiento coyuntural sino un colapso estructural causado por populismo económico, caracterizado por:
- Déficit fiscal crónico.
- Inflación persistente.
- Presión tributaria excesiva.
- Destrucción del capital (físico, humano, institucional y social).
Los gobiernos priorizan incentivos electorales por encima de la sostenibilidad macroeconómica.
Cadena de efectos: Déficit → emisión → inflación → pérdida del poder adquisitivo → crisis.
Máxima presión tributaria + máximo déficit = colapso del sector privado. El populismo fiscal, la inflación persistente y la destrucción del capital han generado un estancamiento de largo plazo, agravado en contextos electorales por decisiones económicamente insostenibles.
Estanflación y sus causas
Estanflación: actividad estancada + inflación alta; causada por:
- Contracción de la oferta.
- Presión fiscal extrema.
- Emisión monetaria para financiar el déficit.
El populismo argentino generó una ilusión de bienestar basada en el consumo del capital, no en la creación genuina de riqueza, provocando:
- Estancamiento del PBI per cápita.
- Aumento de la pobreza real.
- Destrucción del capital físico, institucional y social.
- Inflación crónica de origen fiscal y monetario.
El error keynesiano, según esta postura, es confundir demanda momentánea con desarrollo sostenible. Sin inversión, no hay crecimiento sostenido. La inflación es, en esta perspectiva, siempre y en todo lugar un fenómeno monetario. Sin ajuste fiscal, no hay estabilidad ni inversión.
El populismo argentino generó una ilusión de bienestar basada en el consumo del capital, aprovechando un contexto externo favorable, lo que provocó una destrucción histórica de riqueza, estancamiento del PBI per cápita y persistencia de inflación de origen fiscal y monetario.