El Decreto de Desamortización de Mendizábal (1836): Contexto, Objetivos y Consecuencias Históricas
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Introducción y Clasificación del Documento
El documento, fechado en Madrid el 19 de febrero de 1836, se enmarca en el período de la Regencia de María Cristina. Se trata de un texto con naturaleza jurídica de contenido político-económico, impulsado por el político Mendizábal y firmado por María Cristina. Este va destinado a una colectividad, posee carácter público y tiene un ámbito nacional. Por su origen temporal, se clasifica como una fuente primaria.
Estructura y Contenido del Decreto
El texto se puede dividir en dos partes principales:
1. Objetivos de la Desamortización
En esta primera parte se plantean los objetivos fundamentales de la desamortización, que son:
- Reducir la deuda pública o aumentar los ingresos del Estado.
- Impulsar la agricultura y la economía, poniendo en venta la propiedad privada.
En esencia, se busca desamortizar las tierras para que puedan ser propiedad de la Nación.
2. Articulado (Venta Pública)
Esta sección desarrolla los mecanismos de la venta a través de dos artículos clave:
- Artículo 1: Establece que todos los bienes raíces o inmuebles se pondrán en venta, a excepción de aquellos pertenecientes a órdenes asociadas al cuidado de enfermos o a la enseñanza.
- Artículo 2: Menciona las cosas que se exceptuarán de esta venta, como los edificios de servicio público o monumentos que honren hazañas.
Todo esto fue publicado por el gobierno progresista.
Contexto Histórico de la Desamortización
El contexto histórico se sitúa en un periodo de profundos problemas agrarios y reformas liberales, siendo un antecedente clave de la desamortización general de Madoz (1855).
La eliminación de las trabas heredadas del Antiguo Régimen era una condición necesaria para liberalizar el mercado de la tierra. Por ello, a partir de 1836 se adoptaron medidas fundamentales que ya se habían planteado en anteriores intentos de revolución liberal.
Fases del Proceso Desamortizador
El verdadero proceso de desamortización se desarrolló a partir de 1836 en dos fases principales, conocidas por el nombre del ministro que las impulsó:
- La desamortización de Mendizábal (Eclesiástica).
- La desamortización de Madoz (General/Civil).
Medida Previa (1835)
Como medida previa, en 1835 se disolvieron las órdenes religiosas, salvo las consagradas a la enseñanza o al cuidado de enfermos, y sus fincas se declararon bienes nacionales, es decir, propiedad del Estado (lo cual se refleja en el Artículo 1 del decreto).
La Desamortización de Mendizábal (1836-1837)
La desamortización de Mendizábal se inició en una etapa de gobierno progresista durante la Regencia de María Cristina.
El decreto desamortizador, publicado en 1836, en medio de la guerra civil con los carlistas, puso en venta todos los bienes del clero regular. De esta manera, quedaron en manos del Estado y se subastaron no solamente tierras, sino casas, monasterios y conventos con todos sus enseres. Al año siguiente, 1837, otra ley amplió la acción al sacar a la venta los bienes del clero secular.
Objetivos Estratégicos de Mendizábal
Sus objetivos, determinados por la crítica situación que atravesaba el país, fueron esencialmente tres:
- Sanear la Hacienda: Mediante la amortización parcial de la deuda pública, al ofrecer a los compradores la posibilidad de pagar con títulos de deuda pública. Este objetivo se expone nada más comenzar a leer el texto.
- Financiar la guerra civil contra los carlistas.
- Convertir a los nuevos propietarios en adeptos para la causa liberal, que necesitaba apoyo social frente a la amenaza carlista.
Conclusión y Consecuencias
En conclusión, durante la desamortización de Mendizábal, la Iglesia no recibió nada a cambio de la expropiación de sus tierras, por lo que amenazaba con la excomunión a aquellos que se atreviesen a comprarlas, lo que generó dudas entre los posibles adquirentes.
El fin principal de esta desamortización era solucionar la deuda pública, pero fracasó en su objetivo total, aunque sí la redujo. Tampoco se consiguió crear una clase de agricultores con propiedades, puesto que las tierras desamortizadas fueron compradas mayoritariamente por la burguesía, que se aprovechaba de la ignorancia de los agricultores para que no compraran las propiedades, engañándolos en las subastas.
De todo este proceso, los campesinos fueron los más perjudicados, porque además de no poder comprar las tierras, observaron cómo los impuestos que debían pagar a los dueños de las nuevas propiedades eran superiores a los que pagaban anteriormente.