David Hume y la Crítica a la Sustancia: El Yo y la Existencia de Dios

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La Crítica de David Hume a la Sustancia y la Realidad

Las cualidades primarias eran la esencia de los objetos, las características que no podíamos quitarles a las cosas sin que dejaran de existir.

La Sustancia y las Cualidades Secundarias

Hume sostiene que lo único que podemos conocer de los objetos son sus cualidades secundarias. Llamamos «objetos» a la suma de unas cualidades que percibimos a través de los sentidos. Al hablar de la «sustancia» —algo que no podemos percibir de ningún modo—, estamos utilizando la palabra sin sentido, porque hablamos de algo que no sabemos si existe.

Por ejemplo, llamamos «melocotón» a la suma que nuestra mente hace de nuestras impresiones de un color, un olor, un sabor, etc. La idea de sustancia no es copia de ninguna impresión, porque tan solo percibimos cualidades; es, por tanto, un producto de nuestra imaginación. Así pues, no podemos saber cómo es la realidad o cómo son los objetos más allá de nuestras percepciones, ni siquiera si existen realmente. No podemos demostrar que existe la realidad física independientemente de nuestras impresiones, sino que tan solo podemos imaginarlo o creerlo.

Crítica al Concepto del Yo

Tanto los racionalistas como los empiristas habían considerado indudable la existencia de un yo o sustancia pensante. Hume, sin embargo, cree que no existe el yo, porque no tenemos ninguna experiencia de nada que se mantenga invariable en nosotros mismos a lo largo de toda nuestra vida. Nuestras impresiones y nuestras ideas no dejan de cambiar con el paso del tiempo.

Si existiese esa cosa a la que llamamos «yo», esta permanecería invariable durante toda nuestra vida. De modo que el yo no es más que la suma de nuestras percepciones presentes. Aunque creemos que existe nuestro yo —nuestra identidad personal mantenida a lo largo del tiempo a pesar del cambio de todas nuestras percepciones—, esto ocurre porque nuestra imaginación crea una conexión entre nuestras percepciones pasadas y presentes.

Crítica al Concepto de Dios

Hume considera inválidas todas las demostraciones de la existencia de Dios como «causa primera» del mundo a partir de los fenómenos naturales como sus «efectos». Esto se debe a que de lo único que tenemos experiencia es de nuestras impresiones, y de Dios no tenemos ninguna impresión.

Así, la idea de Dios parece ser producto de nuestra imaginación, que ha aumentado las ideas de sabiduría, bondad y poder hasta su grado máximo. Pero ello no demuestra la existencia de ningún ser real más allá del que podemos imaginar. Ahora bien, no sabemos si Dios existe, pero esto no quiere decir que no podamos creer en Él, porque tampoco es posible demostrar su inexistencia.

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