David Hume: Causalidad, Experiencia y los Fundamentos del Conocimiento
Enviado por Programa Chuletas y clasificado en Filosofía y ética
Escrito el en
español con un tamaño de 4,91 KB
La Crítica de Hume a la Causalidad Basada en la Experiencia
Sucesión vs. Causalidad
Si nos limitamos a aceptar sólo lo que se ofrece a la experiencia, no podemos decir que la causalidad sea una propiedad inherente a los objetos; la experiencia sólo nos ofrece una sucesión de fenómenos.
Elementos Observados en la Relación Causal
Tampoco es posible observar ni el poder en A para producir B, ni el vínculo necesario entre A y B, cuando A es la causa de B. Las fuerzas a través de las cuales supuestamente actúan los cuerpos nos son totalmente desconocidas. La conexión inferida entre causa y efecto parece ser, desde la perspectiva puramente empírica, arbitraria. Lo único que encontramos es una sucesión reiterada de fenómenos con las siguientes características:
- Contigüidad espacio-temporal entre la causa y el efecto.
- Prioridad temporal: la causa es siempre anterior al efecto.
- Conjunción constante entre la causa y el efecto.
Hume considera que todo lo que hay, todo lo que podemos experimentar, son hechos; son así, pero pueden perfectamente ser de otro modo. Si queremos hablar de necesidad, esta no se encuentra en los objetos mismos, sino en nuestra mente, que, por costumbre, nos lleva a esperar que tras las causas que reconocemos deben darse sus correspondientes efectos.
El Principio de Causalidad y la Costumbre
El principio "todo lo que empieza a existir debe tener una causa de su existencia" ni tiene certeza intuitiva ni se puede demostrar lógicamente. Hume declara que creemos en dicho principio por la costumbre o el hábito, porque nos hemos habituado a ver sucesiones constantes entre fenómenos. Esta experiencia repetida lleva a nuestra mente a suponer que nada puede existir sin que otra cosa lo haya producido.
Limitaciones de la Causalidad al Mundo Empírico
Hume alegará que, con las restricciones que implican las críticas anteriores, si seguimos creyendo en la causalidad, debemos limitar su aplicación estrictamente al mundo empírico. No podemos, por tanto, saltar del mundo empírico a supuestas realidades metafísicas como Dios y el alma, de los cuales no cabe experiencia sensible alguna.
Implicaciones Metafísicas y Escepticismo
El Cuestionamiento de las Certezas Metafísicas
Las certezas cartesianas vuelven a ser objeto de dudas bajo el análisis humeano. En nuestra mente no hay más que impresiones (datos directos de la experiencia) e ideas (copias debilitadas de las impresiones); nada, sin embargo, que nos permita establecer con certeza una relación necesaria entre nuestras percepciones y los objetos externos que supuestamente representan.
Sólo el razonamiento matemático puede obtener certeza absoluta, pero su alcance es limitado y no nos dice nada sobre la existencia de hechos. El ser humano vive en un mundo de hechos contingentes y necesita saber algo sobre ellos para desenvolverse.
La Naturaleza del Escepticismo Humeano
Hume era consciente de que su escepticismo (la conclusión de que nuestro conocimiento de la realidad fáctica sólo puede alcanzar el grado de creencia basada en la costumbre, no de certeza absoluta) era principalmente el resultado de la investigación filosófica rigurosa. Reconocía que este escepticismo radical no puede sostenerse consistentemente en nuestra vida cotidiana, pues nuestra supervivencia depende de suponer ciertos conocimientos y regularidades en la realidad.
Se trata, por tanto, de un escepticismo cuyo objetivo es señalar los límites de nuestro conocimiento, promoviendo la humildad intelectual. Es fundamentalmente el rechazo de cualquier dogma metafísico infundado. Lo que persigue esta propuesta es mantener nuestra facultad de conocer dentro del marco que puede proporcionar la experiencia.
Disolución de Conceptos Metafísicos Clave
Con su teoría del conocimiento, Hume disuelve los conceptos centrales de la metafísica tradicional, como sustancia y causalidad (entendida como conexión necesaria). Argumenta que no son más que el resultado de relaciones entre ideas o hábitos mentales, y no pueden ser explicadas ni justificadas únicamente por la experiencia sensible.
Se quita así a la metafísica la base empírica que pretendía tener, abocando a Hume a una forma de escepticismo moderado respecto a las pretensiones del conocimiento humano sobre la realidad última. Hume sostiene que el conocimiento humano se limita a los simples fenómenos, negando la posibilidad de conocer cualquier tipo de realidad trascendente que no tenga relación directa con la experiencia fenoménica.