La Cultura Musteriense: Tecnología, Hábitat y el Hombre de Neandertal en el Paleolítico Medio

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PALEOLÍTICO MEDIO: EL MUSTERIENSE

Cronología y Contexto Geológico

El Musteriense debe encuadrarse dentro del Pleistoceno Superior. Esta etapa se desarrolla durante la última glaciación, ocupando el periodo comprendido entre el interestadio de Würm I/II y el Würm II/III, abarcando aproximadamente desde el 64.000 al 32.000 B.P.

El desarrollo del Musteriense está constituido por un vasto conjunto industrial, dentro del que se han distinguido varias facies que se caracterizan por la utilización de técnicas de trabajo diferentes.

Características de la Industria Lítica

A diferencia del Achelense, que es una cultura con instrumentos de gran tamaño (bifaces, hendidores, triedros y cantos tallados) asociada a lascas, el Musteriense se caracteriza por el empleo masivo de las lascas. Con ellas se fabrican conjuntos instrumentales de tipo medio (raederas, puntas, denticulados, muescas, cuchillos de dorso), de los que desaparecen totalmente los bifaces, dependiendo de la facies.

Las distintas facies se caracterizan por la mayor o menor proporción en que se ofrecen los instrumentos señalados. Aparecen integradas en cinco grandes conjuntos industriales:

  • Musteriense Típico

    Caracterizado por una variable proporción de raederas, la presencia de puntas musterienses y la ausencia de bifaces.

  • Musteriense de Tradición Achelense

    Supone la presencia de bifaces cordiformes y de cuchillos de dorso arqueado, algunas raederas, y un crecimiento en importancia de los raspadores, los buriles y perforadores dentro de una gran variedad tipológica. Presenta dos fases:

    • Fase A: Con numerosos bifaces.
    • Fase B: Con un mayor número de cuchillos de dorso y menor de bifaces, utilizándose o no la técnica Levalloise en su tallado.
  • Musteriense de Denticulados

    Tiene a estos instrumentos como dominantes, junto con abundantes muescas. Puede utilizar o no la técnica Levalloise.

  • Musteriense Tipo Quina y Musteriense Tipo Ferrassie

    Se consideran como variantes del Charentense y se diferencian por la técnica de tallado: Levalloise en la segunda y no-Levalloise en la primera.

Independencia y Diversidad Cultural

Todas estas facies, caracterizadas por un fondo común de instrumentos más o menos idénticos, se desarrollaron con entera independencia unas de otras, tanto en el espacio como en el tiempo, encontrándose estratificadas en un mismo yacimiento. Incluso una misma facies aparece en zonas geográficas distintas con conjuntos instrumentales sin grandes variaciones tipológicas, asociadas a distintos tipos de fauna. Esta independencia en el desarrollo ha de ponerse en relación no solo con la existencia de diferentes tradiciones culturales, sino también con la presencia de distintos grupos humanos.

El Hombre de Neandertal

Hasta hace poco tiempo se había supuesto que el Musteriense era la obra exclusiva del hombre de Neandertal (*Homo neanderthalensis*), tipo humano de pequeña talla y formas macizas, de cráneo reducido y aplastado, con la frente huidiza, robustos arcos superciliares y de mandíbula inferior prognata y sin mentón.

Hábitat, Sociedad y Rituales

En todos estos cambios que se operaron durante el Musteriense, debió de tener gran importancia el nuevo hábitat cavernícola, que limitó el nomadismo primitivo, ordenando la vida en torno a un hogar más estable. Esto posibilitó nuevas formas de alimentación, de base recolectora y cazadora, con un mayor uso del fuego.

Los lazos familiares y sociales fueron más amplios y fuertes, como lo demuestra la presencia de inhumaciones de cráneos y de otros restos humanos, que en algunos casos, como en Carigüela, aparecen relacionados con actos rituales. La asociación en dicha cueva de restos humanos y animales, junto con ocre rojo, es el testimonio de un culto funerario rudimentario, en el que por primera vez aparece el ocre rojo en relación con un ritual religioso y cuyo uso perdurará durante mucho tiempo en numerosos y variados rituales.

La Ocupación de Cuevas y Abrigos

Durante los tiempos musterienses, a las formas tradicionales de vida al aire libre en las cercanías de los ríos se incorpora la ocupación de cuevas y abrigos, quizás en busca de una mayor seguridad y protección. Su antecedente en la Península Ibérica se encuentra en los niveles achelenses de la Cueva del Castillo (Puente Viesgo, Santander).

Este nuevo tipo de habitación se extendió rápidamente por todas las áreas con calizas de la Península, asentándose principalmente en la región vasco-cantábrica, en la mediterránea y en las cordilleras surbéticas (en las restantes zonas continúa la vida al aire libre). Más tarde, este género de vida cavernícola será básico durante los tiempos del Paleolítico Superior de Europa occidental.

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