Cubismo Escultórico y Futurismo: Innovaciones en la Escultura Moderna

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Cubismo Escultórico

Las vanguardias volverán su mirada a la escultura porque se le venía considerando un formato artístico solo dotado para el clasicismo. Los creadores se plantean un doble objetivo: por un lado, investigar acerca de nuevos materiales como el hierro; y por otro lado, negar los principios clásicos del arte que eran el bloque homogéneo y la figuración, reivindicando el vacío y la abstracción.

El cubismo supuso también importantes cambios en la escultura, que se empezó a concebir como construcción, como un conjunto de elementos ensamblados o unidos, lo que originaba vacíos o huecos. De modo que la figura no se definía exclusivamente por su masa, sino por el espacio en el que se integraba. La obra de escultores como Pablo Gargallo o Julio González (escultura férrica) y también el esencialismo de Brancusi pueden encuadrarse dentro de esta tendencia.

Por último, como derivación del cubismo y su relación no con el tiempo sino con el espacio, hablaremos del futurismo.

A. Escultura Férrica: González y Gargallo

Ambos se caracterizan por el empleo del hierro en la escultura, material que se estaba usando en la arquitectura con notable éxito. Julio González trabajó en la Renault durante la I Guerra Mundial y enseñó el uso del hierro a Picasso. Tiene tanto obra figurativa como “Cabeza de Montserrat gritando”, símbolo de la valentía de la mujer catalana y de la expresión de la angustia, miedo y rebeldía; como obra abstracta “Monsieur Cactus”.

En cuanto a Gargallo, destaca su Profeta, obra que tardó mucho tiempo en realizar, pues la primera idea es de 1904 y su realización de 1933. La novedad fundamental de esta obra, formada por planchas más varillas de bronce o hierro, es la importancia del vacío frente a la masa. Podemos considerarlo el creador de la escultura hueca. El vacío queda comprendido en el interior de la escultura: ahora el espectador debe “rellenar” lo que falta; con lo que apreciamos un verdadero “volumen virtual”. Todo un hallazgo y un resultado a mitad de camino entre la figuración y la abstracción.

B. Esencialismo de Brancusi

Por su parte, Brancusi es un escultor muy original y, por tanto, difícil de encuadrar en cualquier movimiento. Si lo hemos calificado de esencialista es porque en su obra existe todo un replanteamiento formal y conceptual de lo que es la realidad, que para él no es la forma externa que se capta por los sentidos y que está llena de datos visuales. La realidad está en la esencia de las cosas que se consigue después de cribar la información; así, un beso es la fusión amorosa, hacer un bloque y un pájaro, la posibilidad de elevarse. Encuentra su referente en la escultura africana en el primitivismo; para él, es imposible expresar algo real imitando la superficie de las cosas.

C. El Futurismo de Boccioni

El futurismo es un movimiento que apareció en Italia entre 1909 y 1916 y supone la vuelta de Italia desde el Barroco al escenario internacional. Tiene un origen literario y nacionalista y se propone adaptar la vida a la nueva sociedad industrial. Quería romper con la cultura oficial, defendía el movimiento, la guerra, la máquina y acabó relacionándose con el fascismo italiano.

Para el futurismo, el cuerpo no tiene una forma absoluta; pero esta forma no está modificada por la luz, como decían los impresionistas, o por el tiempo, como pensaban los cubistas; sino por cómo se desenvuelve en el espacio. “Nuestros cuerpos penetran en los divanes y los divanes en nuestros cuerpos”. Entre estos artistas hay escultores como Boccioni, pintores como G de Chirico, etc.

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