Crónicas de la Expansión de Roma: De las Guerras contra Pirro a los Conflictos Púnicos
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Conflictos Bélicos de la República Romana
La Derrota de Pirro y el Triunfo de Curio
Eum pugnavit, exercitum eius cecidit, ipsum Tarentum fugavit, castra cepit. Ea die...
Luchó contra él, abatió a su ejército, a él mismo lo hizo huir a Tarento y tomó el campamento.
Caesa hostium viginti tria milia. Curius in consulatu triumphavit. Primus Romam elephantos quattuor duxit.
Ese día fueron abatidos 23.000 enemigos. Curio celebró un triunfo durante su consulado. Fue el primero en llevar cuatro elefantes a Roma.
Pyrrus etiam a Tarento mox recessit et apud Argos, Graeciae civitatem, occisus est.
Pirro también se retiró inmediatamente de Tarento y fue asesinado en Argos, una ciudad de Grecia.
Hechos de la Primera Guerra Púnica
Los cónsules partieron con 260 naves hacia África y conquistaron algunas ciudades. Sin embargo, al traer de vuelta un enorme botín, sufrieron un naufragio. Debido a que estas continuas calamidades desagradaron a los romanos, el Senado decidió que se renunciara a los combates marítimos, reservando solo 60 naves para la defensa de Italia.
Metelo venció en Sicilia al caudillo de los africanos, quien llegaba con 130 elefantes y grandes tropas. Metelo abatió a 20.000 enemigos, capturó 26 elefantes y reunió a los restantes que andaban errantes a través de los númidas, a los que tenía como ayuda, conduciéndolos a Roma en un enorme desfile.
Tras estos males, los cartagineses pidieron al general Régulo, al cual habían capturado, que se marchara a Roma para obtener la paz de los romanos e hiciese un intercambio de prisioneros.
El fin de la contienda naval
Siendo cónsules C. Lutacio Cátulo y A. Postumio Albino, en el vigésimo tercer año de la guerra púnica, se confió a Cátulo la guerra contra los africanos. Salió con 300 naves hacia Sicilia; los africanos prepararon 400 contra él. Nunca se luchó en el mar con tropas tan grandes. Cátulo subió al barco enfermo, pues había sido herido en la lucha anterior.
Guerra Ptolemaica y Relaciones Diplomáticas
Así pues, acabada la Guerra Púnica, que se prolongó durante 23 años, los romanos, conocidos ya por su gloria más ilustre, enviaron embajadores a Ptolomeo, rey de Egipto, prometiéndole tropas auxiliares porque el rey de Siria, Antíoco, le había declarado la guerra. Aquel dio las gracias a los romanos, pero no aceptó las tropas auxiliares.
Al mismo tiempo, el rey más poderoso de Sicilia, Hierón, llegó a Roma para ver los juegos y mostró al pueblo, como regalo, 200.000 modios de trigo.
Segunda Guerra Púnica: El Desafío de Aníbal
Entonces, Escipión partió con un ejército a Hispania y Tiberio Sempronio a Sicilia; la guerra se declaró formalmente a los cartagineses. Aníbal, habiendo dejado en Hispania a su hermano Asdrúbal, atravesó el Pirineo y se abrió paso a través de los Alpes, inaccesibles aún por esa parte. Se dice que llevó a Italia:
- 80.000 soldados de infantería.
- 10.000 de caballería.
- 37 elefantes.
Después de estas luchas, muchas ciudades de Italia que habían obedecido a los romanos se pasaron al bando de Aníbal. El general cartaginés ofreció a los romanos rescatar a los prisioneros, pero el Senado respondió que no eran necesarios aquellos ciudadanos que hubiesen podido ser capturados estando armados. Aquel mató después a todos con diferentes suplicios y envió a Cartago tres modios de anillos de oro, que había arrancado de las manos de caballeros romanos, senadores y soldados.
El Contraataque Romano
En el décimo año después de que Aníbal hubiese venido a Italia, siendo cónsules Publio Sulpicio y Gneo Fulvio, Aníbal se acercó hasta cuatro millas de la ciudad y sus soldados de caballería llegaron hasta la puerta. Luego, por miedo a los cónsules que llegaban con un ejército, Aníbal se retiró a Campania.
En Hispania, ambos Escipiones, que durante muchos años habían sido victoriosos, son asesinados por su hermano Asdrúbal; el ejército, sin embargo, permaneció intacto. En el décimo cuarto año tras la llegada de Aníbal, Escipión el Africano, que había llevado a cabo grandes hazañas en Hispania, fue nombrado cónsul y enviado a África.
Este lucha en África contra Hanón, caudillo de los africanos, y mata a su ejército. Captura a Sífax, rey de Numidia, que se había unido a los africanos, y toma su campamento. Sífax es enviado por Escipión a Roma con los númidas más nobles y un botín infinito. Oída esta circunstancia, casi toda Italia abandona a Aníbal. Él mismo recibe la orden de los cartagineses de volver a África, territorio que Escipión ya devastaba.