Crónica de la Guerra de las Galias: Estrategias de Julio César y Costumbres Galas
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Guerra de las Galias: Campañas y Costumbres
VI, 5 (4) Los Menapios
Los menapios, vecinos a los eburones, cercados de lagunas y bosques, eran los únicos que nunca trataron de paz con César. No ignoraba tener con ellos Ambiórige derecho de hospedaje, y haber también contraído amistad con los germanos por medio de los trevirenses.
VI, 5 (6-7) Decisiones de César
Con este fin remite a Labieno los bagajes de todo el ejército con la escolta de dos legiones, y él con cinco a la ligera marcha contra los menapios. Éstos, sin hacer gente alguna, fiados en la fortaleza del sitio, se refugian entre los sotos y lagos con todos sus haberes.
VI, 7 (1-3) Actuaciones de los Treveros
En esto los trevirenses, con un grueso ejército de infantes y caballos, se disponían a atacar por sorpresa a Labieno, que con una legión sola invernaba en su comarca. Y ya estaban a dos jornadas no más de él, cuando tienen noticia de las dos legiones enviadas por César. Con eso, acampándose a quince millas de distancia, determinan aguardar los socorros de Germania.
VI, 8 (3-4) Palabras de Labieno
«He aquí, dice, oh soldados, la ocasión que tanto habéis deseado: tenéis al enemigo empeñado en paraje donde no puede revolverse; mostrad ahora bajo mis órdenes el esfuerzo de que habéis dado ya tantas pruebas a nuestro jefe; haced cuenta que se halla él aquí presente y os está mirando.»
VI, 19 (3) Costumbres Galas
Los maridos son dueños absolutos de la vida y muerte de sus mujeres, igualmente que de los hijos; y en muriendo algún padre de familia del estado noble, se juntan los parientes, y sobre su muerte, caso que haya motivo de sospecha, ponen a la mujer a cuestión de tormento como si fuese esclava. Si resulta culpada, le quitan la vida con fuego y tormentos crudelísimos.
VI, 19 (4) Funerales Galos
Los entierros de los galos son a su modo magníficos y suntuosos, quemando con ellos todas las cosas que a su parecer amaban más en vida, inclusos los animales, y no ha mucho tiempo que solían, acabadas las exequias de los difuntos, echar con ellos en la misma hoguera sus siervos y criados más queridos.
VI, 29 (1) César es informado
Después que supo César por relación de los exploradores ubios cómo los suevos se habían retirado a los bosques, temiendo la falta de trigo, porque los germanos, como apuntamos arriba, no cuidan de labrar los campos, resolvió no pasar adelante.
VII, 1 (1) César regresa a Italia
Sosegada ya la Galia, César, conforme a su resolución, parte para Italia a presidir las juntas. Aquí tiene noticia de la muerte de Publio Clodio. Sabiendo asimismo que por decreto del Senado todos los mozos de Italia eran obligados a alistarse, dispone hacer levas en toda la provincia.
VII, 3 (1-2) Los Carnutes prometen
Llegado el plazo, los de Chartres, acaudillados de Cotuato y Conetoduno, dos hombres desaforados, hecha la señal, van corriendo a Genabo, y matan a los ciudadanos romanos que allí residían por causa del comercio, y entre ellos el noble caballero Cayo Fusio Cota, que por mandato de César cuidaba de las provisiones, y roban sus haciendas. Al instante corre la voz por todos los Estados de la Galia.