Crónica de la Guerra Civil Española: 1936-1939

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El Estallido de la Guerra Civil

El Golpe de Estado y la División de España

La sublevación del ejército de África se trasladó a la península el 18 de julio de 1936. El golpe, bendecido por la Iglesia, fue apoyado por una parte del ejército y los carlistas, monárquicos, conservadores y falangistas. Los sublevados, conocidos como el bando nacional, controlaron el norte de Castilla, Cáceres, parte de Andalucía occidental, Navarra, Baleares y Canarias. Crearon en Burgos la Junta de Defensa Nacional, con Franco como jefe del Gobierno, y unificaron todas las fuerzas políticas en un único partido: Falange Española Tradicionalista y de las Juntas de Ofensiva Nacional Sindicalista (FET y de las JONS). El bando republicano controló gran parte de Aragón, el norte de España (excepto Navarra), Cataluña, la zona levantina, Madrid y casi toda Andalucía. Tras el golpe, la autoridad del gobierno prácticamente desapareció. Los sindicatos y algunas organizaciones populares aprovecharon para realizar la revolución social, expropiando fincas y fábricas. Al mismo tiempo, se organizaron milicias populares (grupos armados formados en su mayoría por personal civil, que tomaron armas para defender la República). Meses después, se creó el Ejército Popular.

La Internacionalización del Conflicto

El Reino Unido y la República firmaron un acuerdo de no intervención, pero pronto fue papel mojado.

  • La República obtuvo material bélico y asesoramiento militar de la URSS.
  • Los rebeldes recibieron armas y soldados de la Italia fascista y de la Alemania nazi.

El bando republicano contó con el apoyo de numerosos intelectuales, así como con la simpatía de la izquierda de todo el mundo. Miles de voluntarios extranjeros se alistaron en las Brigadas Internacionales (voluntarios que acudieron de otros países para luchar en España a favor de la República).

Vivir en Guerra

Hambre y Represión

La guerra fue un tiempo de hambre, muerte y miedo. El abastecimiento de alimentos para la población supuso un grave problema, sobre todo en la zona republicana, ya que los nacionales dominaron desde el principio territorios donde la producción agrícola era importante. El racionamiento de los alimentos fue una práctica común. Las autoridades establecieron las cantidades determinadas de alimentos que se podían recibir por persona.

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