La Crítica Nietzscheana a la Verdad y la Realidad: Del Mundo Aparente a la Obligación de Mentir

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En su profunda crítica a la metafísica occidental, Nietzsche desvela las construcciones humanas detrás de lo que consideramos "verdad" y "realidad". Este texto explora dos pilares de su pensamiento: la inversión de la concepción tradicional del mundo verdadero y aparente, y la naturaleza metafórica del lenguaje que nos lleva a una paradójica "obligación de mentir".

El Mundo Verdadero y el Mundo Aparente: Una Inversión Nietzscheana

En la primera tesis, Nietzsche afirma que las causas por las que se ha considerado este mundo como aparente (por ej., el devenir) son, precisamente, las que demuestran que este mundo es el real y verdadero. Por "mundo aparente", Nietzsche entiende el mundo fenoménico percibido por los sentidos, el mundo de la vida, que es el único real. Ahora bien, algunos filósofos, como Platón, han considerado que el devenir induce al error, ya que no es aprehensible por los conceptos metafísicos, fijos e inmutables, que proporcionan "reposo, seguridad y calma" frente al devenir. Para Nietzsche, este mundo aparente, intuido por los sentidos, es el único real.

Sin embargo, como afirma en la segunda tesis, la metafísica tradicional ha considerado otro mundo, el llamado "mundo verdadero", y le ha otorgado ciertas características como inmutabilidad, perfección, unidad, identidad, etc. Para Nietzsche, estas son propiedades vacías que no se corresponden con nada, ya que se han inventado por oposición a las características de este mundo mutable y plural.

Tal como se puede apreciar en la tercera tesis, el único motivo por el que los filósofos han inventado este "mundo verdadero" es el resentimiento hacia los valores de esta vida, un resentimiento que los ha llevado a vengarse, inventando ese otro mundo perfecto.

Finalmente, en la cuarta tesis, Nietzsche señala que realizar una distinción entre dos mundos, en la que se inventa el mundo trascendente para menospreciar este mundo real, es el gran síntoma de la decadencia de Occidente.

Metáforas y la Obligación de Mentir: La Naturaleza Ilusoria de la Verdad

El contenido de esta sección se enclava dentro de la crítica que Nietzsche realiza a los conceptos. La verdad, afirma el autor, no es más que un conjunto de metáforas, metonimias y antropocentrismos del que, debido al uso y la costumbre, hemos olvidado su carácter ilusorio.

En el proceso de conocimiento, el hombre realiza una generalización de las sensaciones individuales y una abstracción que quedan fijadas en un concepto a través de la metáfora. Dicha abstracción permite integrar la diversidad individual en un solo concepto; si bien tales realidades individuales nunca son idénticas entre sí, por lo que la metáfora que utilizamos para designarlas no se corresponde con ninguna en particular ni, por tanto, con ningún objeto real. Así, la metáfora lingüística la utilizamos en razón de cierta semejanza o analogía.

Ahora bien, con el uso y la costumbre se han fijado estas metáforas, estas ilusiones, de tal modo que el ser humano ha olvidado su naturaleza metafórica y las considera como transmisoras de la verdad. Este tipo de verdad, aunque sea ilusoria, queda fijada como la verdad convencionalmente admitida por la sociedad.

De ahí que, si bien la sociedad establece la obligación de decir la verdad, dado su carácter falaz, en realidad lo que se establece es la obligación de mentir, según lo convencionalmente establecido. Y, puesto que el hombre olvida con facilidad cómo han surgido dichas convenciones, en realidad, miente inconsciente y borreguilmente.

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