La Crítica Nietzscheana a la Moral Occidental y la Proclamación del Superhombre

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El Problema de la Moral en Nietzsche

La crítica más profunda de Nietzsche se dirige a los valores morales tradicionales, a los que considera basados en la “antinaturalidad”, es decir, en ir contra la naturaleza y contra la vida. La filosofía de Nietzsche es inherentemente vitalista, por lo que todo aquello que niega la vida debe ser eliminado. La base filosófica de esta moral antinaturalista es el platonismo.

Al afirmar que existe un orden moral del mundo que dirige la historia de los hombres, se afirma que alguien exterior al mundo, fuera de la vida, dirige a los hombres (Dios). Por lo tanto, han prevalecido los instintos de decadencia sobre los de superación. Nietzsche critica la moral occidental porque, al ser una ficción, mata la vida, que es lo único real.

El Contraste Apolíneo y Dionisíaco

En su obra El nacimiento de la tragedia, Nietzsche contrapone a los dioses Dionisio y Apolo:

  • Dionisio: Dios de la vida, del vino, de la alegría desbordante de vivir y del desorden.
  • Apolo: Dios de la belleza, de lo ordenado, coherente, racional, medible y proporcionado.

La Nueva Moral Dionisíaca

La nueva moral propuesta por Nietzsche está basada en Dionisio, en el deseo apasionado de vivir y en la exaltación por la vida sin restricción alguna. No hay que imponer ninguna norma a la vida, sino gozar de ella. La moral debe basarse en los instintos.

La Distinción de las Morales

Nietzsche distingue dos tipos fundamentales de moral:

  1. Moral de los Señores: Es una moral caballeresca, propia de los espíritus elevados. Ama la vida, el poder, la grandeza y el placer. Es la moral del Superhombre, la que desea la muerte de Dios y emana de la idea de Dionisio.
  2. Moral de los Esclavos: Representa los valores de decadencia, como el dolor y la pequeñez. El esclavo encuentra estos valores en sí mismo; es una moral pasiva. Proviene de lo que significa Apolo: el sometimiento a algo superior, a la verdad.

En la historia de la cultura occidental, los valores débiles han predominado sobre los fuertes. Esta moral de esclavos es la que subyace a muchos movimientos sociales de liberación.

La Necesidad del Superhombre

Para superar la decadencia de los valores cristianos, debe surgir el Superhombre, libre de toda servidumbre religiosa. Nietzsche sostiene que toda religión nace del miedo, de las angustias y de las necesidades de la impotencia que siente el hombre. Por lo tanto, ninguna religión ha contenido jamás verdad alguna; solo fomenta los valores de decadencia propios del rebaño.

El concepto de pecado es un atentado directo contra la vida, ya que aniquila los valores de superación.

Detrás de la moral cristiana se esconde Dios, el director de todo. La famosa frase de Nietzsche, “Dios ha muerto”, señala que ya no podemos seguir dejándonos guiar por un ser que supuestamente nos da la vida, nos prohíbe disfrutarla y luego nos la quita. La conclusión es que debemos dejar de creer en este Dios; hay que matar a Dios.

La Muerte de Dios y la Transmutación de Valores

La “Muerte de Dios” es el concepto central que representa la limpieza y destrucción de la cultura occidental que propone Nietzsche. Implica la destrucción total de todo conocimiento filosófico que ha sido mal orientado desde sus orígenes.

La demostración de la vaciedad de la idea de Dios, del engaño y de la infravaloración de lo humano a la que impulsa, nos obliga a enterrarlo.

Tras la muerte de Dios, es crucial no sustituirlo por otros elementos que desempeñen las mismas funciones. Si Dios ha muerto, la moral occidental carece de sentido. Por ello, es necesario transmutar todos los valores de la moral de los esclavos por los valores de la vitalidad y la fuerza de la moral de los señores.

La Voluntad como Creadora de Realidad

Desterrado el concepto de verdad, la voluntad es aquello que comprende y empuja el auge de la vida. El sentido de la vida ya no reside en conocer una verdad que murió con Dios, sino en reconocer que la vida por sí misma es su propio sentido. La fuerza de la voluntad hace que lo que ella quiere se convierta en realidad. La voluntad es un sentimiento vital que, en lugar de crear verdades, crea algo de mayor valor: realidades.

El Nihilismo como Consecuencia

La conclusión inmediata de la muerte de Dios es el nihilismo. Nietzsche lo entiende como un fenómeno dual:

  • Como movimiento histórico: Representa toda la evolución cultural de Occidente, sustentada en la metafísica platónica y la moral cristiana, que despreció la ingenuidad del devenir y el valor telúrico de la vida.
  • Como proceso psicológico: Es el estado de desasosiego y desorientación en el que cae el individuo al darse cuenta de la ficción en la que creía. Es el punto final al que se llega tras los estados de conmoción y desesperación.

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