La Crítica de Marcuse a la Sociedad Tecnológica: Positivismo, Racionalidad Instrumental y el Hombre Unidimensional

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La Crítica Radical de Herbert Marcuse: Totalitarismos y la Sociedad Unidimensional

Marcuse considera que tres sistemas sociopolíticos principales de su época son, en esencia, posiciones totalitarias:

  • El fascismo de entreguerras.
  • El capitalismo de posguerra.
  • El comunismo soviético.

El Capitalismo de Posguerra: Abundancia y Opresión

La clase obrera no se ha rebelado contra el capitalismo. Esto se debe a que dispone de más riqueza y, por lo tanto, carece de intención revolucionaria. Esta es la base de la sociedad de la abundancia (concepto popularizado por Galbraith), caracterizada por:

  • Alta productividad económica.
  • Aplicación del keynesianismo contracíclico.
  • El desarrollo del Estado del Bienestar.

A pesar de estos avances, Marcuse sostiene que este es un sistema profundamente manipulador y opresivo.

El Hombre Unidimensional: Hipótesis Centrales

En su obra fundamental, El hombre unidimensional, Marcuse plantea dos hipótesis aparentemente contradictorias sobre el futuro de la sociedad industrial avanzada:

  1. Que la sociedad industrial puede cambiar cualitativamente en un futuro previsible.
  2. Que existen fuerzas y tendencias que pueden quebrar su estabilidad y hacer estallar la sociedad.

El Positivismo: La Enfermedad Intelectual de Occidente

Marcuse identifica el positivismo como la principal patología del pensamiento occidental moderno.

El Positivismo como Doctrina Resignada

El positivismo va más allá del empirismo al defender la «equivalencia cognitiva» de todos los hechos y de la realidad en su conjunto. Esto implica que:

  • El mundo positivo de los hechos es unidimensional.
  • Es acrítico y avalorativo.
  • Es inherentemente «burgués» y «conservador», una «doctrina resignada» que ayuda a proteger los intereses de los poderosos.

Evolución Histórica del Positivismo

En siglos anteriores, el positivismo pudo haber sido una fuerza política progresista frente a la metafísica religiosa del Antiguo Régimen. Sin embargo, en última instancia, sucumbe a un relativismo indefenso (especialmente en relación con los juicios de valor), promoviendo así a los poderes reaccionarios.

La Racionalidad Instrumental (Zweckrationalität)

La Zweckrationalität o racionalidad instrumental es la única concepción genuina de racionalidad que acepta el positivismo. Marcuse la denomina racionalidad «técnica», «tecnológica» y «tecnocrática». La rechaza categóricamente porque:

  • Niega que los fines y los valores sean racionales en sí mismos.
  • Descansa en una cuantificación de la naturaleza que la reduce a mero recurso explotable.

La Ciencia Positivista y el Control Social

La Ciencia de la Naturaleza y el A Priori Tecnológico

Marcuse argumenta que:

“La ciencia de la naturaleza se desarrolla bajo un a priori tecnológico que se proyecta en la naturaleza como una instrumentalidad potencial, posible materia de control y de organización. Y la comprensión de la naturaleza como una (hipotética) dimensión instrumental precede al desarrollo de toda la organización técnica particular.”

La Ciencia Social Positivista: Instrumento de Control

La ciencia social positivista es empirista, conductista y operacionalista. Los sociólogos positivistas optan por excluir todo juicio crítico acerca de la calidad de las democracias existentes e ignoran las causas sistémicas de sus defectos. Por ello:

  • Se convierte en un instrumento de control sobre los seres humanos.
  • Es superficial porque es acrítica y sirve de soporte ideológico de una sociedad represiva.

Con esta ciencia, los burgueses y sus aliados en el Estado ejercen su poder sobre el resto de la sociedad. Ejemplos de ciencias sociales manipuladoras incluyen:

  • Psicología industrial.
  • Sociología.
  • Ciencia de la administración.
  • Ciencia de la motivación.
  • Estudios de opinión pública.
  • Psicología de la publicidad, etc.

La Dimensión Manipuladora de la Abundancia

La política keynesiana, el Estado del Bienestar y la sociedad de la abundancia son producto de una psicología política manipuladora, cuyo objetivo es sobornar a la gente para que acepte el sistema. La gente permite ser manipulada porque el factor abundancia capitalista es sumamente eficaz (aunque Marcuse probablemente no está en contra de todo tipo de abundancia económica).

Dos Tipos de Ciencia Social y la Necesidad de Cambio

La ciencia social positivista solo proporciona «correlaciones empíricas». Por ello, únicamente puede ayudar a estabilizar el statu quo y es incapaz de proponer cambios radicales. El método científico revolucionario es la alternativa necesaria al método positivista.

Conexiones con el Totalitarismo: Horkheimer y el Nazismo

Horkheimer sobre la Rebelión de la Naturaleza

En 1945, Max Horkheimer escribió en La rebelión de la naturaleza que el hombre moderno se ha sometido a la civilización, pero su adaptación le acarrea una carga de resentimiento y de furia reprimida. Los impulsos naturales reprimidos quedan a la espera, dispuestos para irrumpir como una fuerza destructiva. El nazismo aprovechó esta «rebelión de la naturaleza» en su propio beneficio.

Fascismo Moderno y Explotación Racionalizada

Marcuse extiende esta idea al fascismo moderno:

“En el fascismo moderno, la racionalidad, en lugar de reprimir simplemente la naturaleza, la va a explotar ahora incorporando a su propio sistema las potencialidades rebeldes de la naturaleza.”

La rebelión de la naturaleza siempre implica una dimensión regresiva; de ahí que sea desde el principio apropiada para ser utilizada como instrumento de fines reaccionarios.

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