De la Crisis del Turnismo a la Dictadura de Primo de Rivera: España (1898-1931)
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La Crisis de la Restauración y el Camino hacia la Dictadura (1902-1931)
Tras la regencia de María Cristina (1885-1902), la proclamación de la mayoría de edad de Alfonso XIII coincidió con una época de conflictividad política y tensión social. El desastre del 98 desacreditó a los viejos partidos del turno dinástico y extendió la necesidad de reformar la vida política, acabando con la corrupción y el caciquismo (regeneracionismo).
Conservadores y liberales se propusieron llevar a cabo un programa de reformas. Pero su división interna en diferentes fracciones políticas impidió la solución de los problemas.
El Reformismo Dinástico y la Oposición (1902-1917)
1. El Reformismo Conservador de Antonio Maura (1907-1909)
El nuevo líder conservador, Antonio Maura, impulsó la llamada "revolución desde arriba", que comportaba la reforma de la Hacienda, de la administración local, de la ley electoral y una regulación del derecho a la huelga. En 1909, se produjo un levantamiento popular en Barcelona, conocido como la Semana Trágica, que tuvo un fuerte componente revolucionario y antirreligioso (quema de iglesias). La revuelta se inició con la oposición al reclutamiento para la Guerra de Marruecos. El levantamiento fue aplastado por el ejército, y la represión resultó desproporcionada (fusilamiento del pedagogo Ferrer Guardia). La repulsa de la opinión pública provocó la dimisión de Maura y el rey encargó la formación de un nuevo gobierno a los liberales.
2. El Reformismo Liberal de José Canalejas (1910-1912)
A partir de 1910, los liberales iniciaron una nueva experiencia reformista. José Canalejas limitó la influencia de la Iglesia (fomento de la enseñanza pública), reguló las relaciones laborales e impulsó el servicio militar obligatorio. Inició una descentralización del Estado con la creación de la Mancomunidad de Cataluña en 1914. Aunque la alternancia en el poder se mantuvo vigente, los partidos del turno dinástico fueron perdiendo influencia, mientras que la oposición se fortalecía: el republicanismo aumentó, los grupos catalanistas alcanzaron un amplio triunfo electoral, el socialismo consolidó su presencia en Madrid y los anarquistas siguieron fraccionados.
La Crisis de 1917 y el Agotamiento del Modelo
En 1917 estalló un amplio movimiento de protesta debido a varios factores:
- El reformismo político del conservador Eduardo Dato, que clausuraba las Cortes y gobernaba por decreto ley.
- El empeoramiento de las condiciones de vida de los sectores populares ante el aumento de los precios.
- La protesta de sectores del ejército contra el sistema que favorecía a los militares que participaban en las campañas de Marruecos.
Las fuerzas políticas de la oposición exigieron la dimisión del gobierno y la convocatoria de Cortes constituyentes.
La Dictadura de Primo de Rivera (1923-1930)
En 1923, Miguel Primo de Rivera, con el consentimiento de Alfonso XIII y el apoyo de las organizaciones patronales y de los grupos políticos conservadores, protagonizó un golpe de Estado que dio paso a una dictadura militar. El golpe militar, que se presentaba como una solución provisional, se justificó con el argumento de que el sistema parlamentario y constitucional español estaba desprestigiado y era incapaz de garantizar el orden social y de frenar la revolución social que se avecinaba.
El nuevo régimen político:
- Instituyó una dictadura militar.
- Suspendió la Constitución.
- Disolvió el Parlamento.
- Destituyó a todos los cargos electos (diputados, alcaldes…).
Además, instauró una fuerte represión contra:
- Las libertades (se prohibieron todos los partidos políticos, se censuró la prensa y se limitó la libertad de enseñanza).
- El movimiento obrero.
- Los nacionalismos.
A partir de 1925, se instituyó un gobierno civil inspirado en el Estado corporativo italiano. Se organizó un partido único, la Unión Patriótica, y se creó una Asamblea Nacional Consultiva. Las repercusiones de la crisis de 1929 pusieron fin al crecimiento económico, y el clima de oposición a la dictadura aumentó considerablemente. Falto de apoyos, el dictador dimitió en enero de 1930. Alfonso XIII nombró jefe de gobierno al general Berenguer, que debía convocar elecciones y retornar a la legalidad constitucional.