Crisis y Transformación Social en España (1914-1921): Impacto de la Gran Guerra y la Revolución Soviética

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Neutralidad Española y la Primera Guerra Mundial (1914-1918)

El gobierno de Eduardo Dato declaró la neutralidad durante la Primera Guerra Mundial, al considerar que no se podía intervenir militarmente cuando el país arrastraba aún las consecuencias del Desastre del 98 y se tenía que sostener una impopular guerra colonial en el norte de África. El papel de España en Europa era marginal, con muy poca influencia sobre la política continental. Además, la inmensa mayoría de los españoles eran contrarios a la participación. Esta posición de no intervencionismo en el conflicto provocó:

  • Una división de la opinión pública y la confrontación ideológica entre los aliadófilos (intelectuales, izquierda política y liberales) y los germanófilos (derecha política y muchos oficiales del ejército), mientras los obreros y sindicatos defendían la neutralidad. En Cataluña, un grupo de voluntarios se enroló en el Ejército francés.

  • Un gran crecimiento económico debido al aumento de la demanda exterior, ya que España se convirtió en suministradora de productos industriales y agrarios a los países beligerantes, lo que enriqueció a la burguesía de negocios e industrial (proporcionó cuantiosos beneficios a la siderurgia vasca, a la minería asturiana, y a las industrias textiles y metalúrgicas catalanas).

  • Un empeoramiento del nivel de vida de las clases populares (empobrecimiento), dado que la fuerte exportación general ocasionó subida de precios (inflación), mientras sus salarios permanecieron más bajos al mismo tiempo que se producía un espectacular enriquecimiento empresarial. Este descontento favoreció un desarrollo espectacular del movimiento obrero, con movilizaciones y huelgas constantes desde 1916, sobresaliendo la Huelga General revolucionaria del verano de 1917 (120 muertos y 4.000 detenidos), que se prolongó en Asturias cuatro semanas (en el resto de la España urbana e industrial, apenas duró una semana).

Impacto de la Revolución Rusa (1917) y el Trienio Bolchevique

La influencia de la Revolución Rusa (1917), en la que por primera vez un partido obrero accedía al poder, influyó tanto sobre los movimientos obreros como sobre los grupos sociales dominantes. La conflictividad social, debido a la crisis económica que siguió al final de la I Guerra Mundial y a la influencia de la Revolución Soviética de 1917, provocó la movilización obrera en todo el mundo y un espectacular crecimiento del sindicalismo. En España, los conflictos laborales tuvieron una fase de ascenso que se conoce como “Trienio bolchevique” entre 1918 y 1921. Las repercusiones sobre las organizaciones obreras fueron:

  • Fascinación ante lo ocurrido en Rusia. Mostró a los trabajadores que la revolución no era una quimera sino una realidad que, en cualquier momento y lugar, se podría hacer efectiva. Aunque ya se habían empezado a organizar huelgas en 1916 reclamando al gobierno la contención de los precios (antes de la Revolución Rusa), a partir de este momento la capacidad de movilización de los sindicatos obreros aumentó: el proletariado tomó conciencia de su situación como clase social.

  • En consecuencia, las organizaciones obreras se hicieron más numerosas. Así, la UGT pasó de 77.000 afiliados en 1911, a 211.000 en 1920. Y la CNT de 15.000 en 1915, a 714.000 en 1919. Mientras tanto, el PSOE aumentó su número de afiliados, al mostrarse partidario del parlamentarismo y de una política moderada, y de hecho consiguió representación parlamentaria.

  • Se incrementó la conflictividad social: huelgas, asesinatos anarquistas, ocupaciones de fincas. En Cataluña, el crecimiento de la CNT continuó y se impuso como corriente mayoritaria la anarcosindicalista frente a la socialista, más moderada. En consecuencia, las huelgas, sabotajes y atentados (“terrorismo rojo”) fueron respondidos por bandas armadas y pistoleros contratados para asesinar a dirigentes obreros y sindicales (“terrorismo blanco” o “pistolerismo”). En Andalucía, bajo la dirección de los dos grandes sindicatos (UGT y CNT), se sucedieron las huelgas, se ocuparon campos, se repartieron tierras y se tomaron ayuntamientos. La respuesta del Gobierno fue una represión desmedida (Ley de Fugas).

  • Enfrentamiento entre dos concepciones del obrerismo socialista: una más evolutiva y gradualista enfrentada a otra más radical o revolucionaria. Se produjo una escisión en el PSOE, y se creó el Partido Comunista de España (1921).

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