Crisis y Conspiración: El Deterioro Político en la Segunda República Española (1931-1936)
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La Oposición al Bienio Reformista (1931-1933)
Desde finales de 1931, los anarquistas protagonizaron huelgas y graves alteraciones del orden público. Sin embargo, en 1932, las reformas del gobierno no contentaban a los obreros y jornaleros, mientras el paro aumentaba. Los disturbios en Cádiz culminaron en los sucesos de Casas Viejas en enero de 1933, donde se enfrentaron grupos de campesinos de la CNT y la Guardia Civil. La matanza de Casas Viejas minó la credibilidad del gobierno y fue, en gran medida, motivo de su caída.
El Camino hacia el Alzamiento: España en 1936
A finales de 1935, comenzó a gestarse una gran coalición de partidos de izquierda que se preparaba para las elecciones de febrero de 1936 y que poco más tarde se conocería como Frente Popular. Esta coalición izquierdista, propuesta por el Partido Comunista, se formó ante las elecciones de 1936. Además, aunque los anarquistas no entraron a formar parte del Frente Popular, la CEDA de Gil Robles lanzó una agresiva campaña electoral presentándose como la última y única alternativa de defensa ante una inevitable revolución bolchevique.
Las Elecciones de Febrero de 1936 y sus Consecuencias
España acudió a las urnas el 16 de febrero, y los resultados se dieron a conocer el 20. La Constitución establecía la posibilidad de deponer a su presidente (Niceto Alcalá Zamora). Una vez dimitido este, Manuel Azaña fue el único candidato a ocupar su puesto que las izquierdas estaban dispuestas a votar. La jefatura del gobierno pasó a otro republicano, Santiago Casares Quiroga.
La Conspiración Militar y los Asesinatos Clave
El 25 de mayo, el General Mola, desde Pamplona, detalló un plan estratégico para la preparación del alzamiento. José Antonio Primo de Rivera ya había aceptado la idea de que un golpe militar era inevitable y que la Falange debía participar en él. A finales de junio, lo único que faltaba para fijar la fecha del alzamiento era el acuerdo con los carlistas. Desde las Canarias, el General Franco se comunicó con el cerebro de la conspiración, a pesar de que aún no estaba seguro de que hubiera llegado el momento. Pese a todo, el plan para trasladar a Franco a Marruecos para ponerse al frente de la rebelión en la zona ya estaba en marcha.
El teniente de la Guardia de Asalto, José Castillo, fue asesinado a tiros. Sus camaradas, indignados, exigieron a las autoridades una lista de sospechosos y pidieron medidas contra la Falange, aunque nunca quedó claro que los asesinos fueran falangistas. Finalmente, se decidió ir al domicilio del diputado conservador José Calvo Sotelo, a quien se le dispararon dos tiros en la cabeza. Inevitablemente, se culpó al gobierno de su muerte; al fin y al cabo, Calvo Sotelo había sido asesinado bajo la custodia de la policía republicana. La clase media española quedó paralizada por este cruel asesinato, lo que proporcionó a los golpistas un gran apoyo popular en un momento decisivo.
La Inacción del Gobierno Republicano
El gobierno republicano de Casares Quiroga parecía no tomarse totalmente en serio la situación. Incluso le pidieron que repartiera armas al pueblo, pero Casares, temeroso de perder su última posibilidad de mantener el orden, se negaba.