La Crisis del Antiguo Régimen en España: Causas y Consecuencias
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La Crisis del Antiguo Régimen
El inicio de la crisis
La Crisis del Antiguo Régimen en España comenzó con la compleja situación creada por la Revolución Francesa de 1789 (un año después del ascenso al trono de Carlos IV), que cuestionó el poder del rey y de la Iglesia. Además, tuvo especial repercusión en España por el hecho de ser el país vecino y con el que se compartía dinastía (la dinastía de los Borbones).
Tras la ejecución del monarca francés, todas las monarquías absolutas declararon la guerra a Francia; pero España perdió rápidamente. En 1799, Napoleón Bonaparte llegó al poder en Francia y una debilitada España pactó con él para evitar tener que enfrentarse al ejército francés. Con esta alianza, Napoleón bloqueó a las Islas Británicas hasta que la armada británica venció en la batalla de Trafalgar a la flota franco-española.
La gestión de Godoy y el descontento social
Este desastre fomentó la crisis de la Hacienda Real, problema del que se hizo cargo Godoy, un joven de origen hidalgo al que Carlos IV había convertido en el segundo hombre más poderoso del país. Las medidas tomadas por Godoy fueron:
- Subida de impuestos: Aumentó el descontento popular.
- Desamortización de tierras: Puso a la Iglesia en su contra.
Además, Godoy también tenía en su contra a los nobles, por su origen humilde, y al príncipe Fernando, quien temía ser desplazado ante su padre.
El Tratado de Fontainebleau y el fin de la monarquía
En 1807, Godoy firmó el Tratado de Fontainebleau, en el que autorizaba al ejército napoleónico a atravesar España para conquistar Portugal, aliado de Inglaterra, que sería repartido entre Francia, España y el propio Godoy. Sin embargo, las tropas francesas fueron dejando guarniciones a su paso en puntos estratégicos, y la inacción de las autoridades aumentó el malestar del pueblo. Esto fue aprovechado por los enemigos de Godoy para arrestarlo, provocando el Motín de Aranjuez.
Fernando, no contento con la caída de Godoy, pidió la abdicación a su padre, quien llamó a Napoleón para que intercediese entre los dos. Se reunieron en Bayona (Francia), donde Napoleón logró que ambos Borbones abdicasen en él, y este entregó el trono a su hermano José Bonaparte. Este tenía intenciones reformistas, con el fin de extender el efecto de la Revolución Francesa. Sin embargo, aunque tenía unos pocos ilustrados a su favor (los afrancesados), la mayoría del pueblo estaba en su contra y tenía muy mala prensa (le llamaban Pepe Botella).