La Crisis del Antiguo Régimen en España: De Carlos IV a la Restauración de Fernando VII

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Reinado de Carlos IV (1788-1808)

En 1788, Carlos IV continuó con la política reformista de su padre y conservó a Floridablanca como su primer ministro, quien, al estallar la Revolución francesa, frenó las reformas y rompió las relaciones con Francia por miedo a que la revolución les afectara a ellos también. En 1792, cuando se instauró la República francesa, Carlos IV cambió a su primer ministro por Aranda, quien intentó recuperar los Pactos de Familia con Francia. Cuando Luis XVI fue detenido, Carlos IV envió a Manuel Godoy para intentar salvarlo (negociando con los revolucionarios franceses), pero no lo consiguió y Luis XVI fue ejecutado en 1793.

Tras esto, Francia ocupó el País Vasco, Navarra y Cataluña, y Godoy se unió a la convención de monarquías europeas que se enfrentaban a Francia; esto dio inicio a la Guerra de la Convención, que terminó con la Paz de Basilea, en la que España entregó Santo Domingo. En 1796 se firmó el Tratado de San Ildefonso, que reafirmaba la alianza entre Francia y España; así, en 1797, Francia forzó a España a participar en una guerra contra los británicos que terminó con el Tratado de Amiens, en el que España cedió la isla de Trinidad a los británicos, pero esta guerra provocó una crisis económica en España.

En 1804, Napoleón se convirtió en emperador y España tuvo que volver a enfrentarse contra Gran Bretaña en la Batalla de Trafalgar, en la que la Armada Invencible fue derrotada. Tras esto, Godoy accedió a invadir Portugal junto a Napoleón, como habían acordado en el Tratado de Fontainebleau (1807), pero lo que realmente pretendía Napoleón era invadir la península y ocupó algunas ciudades españolas (como Pamplona, Barcelona...).

Crisis socioeconómica y política

Durante el reinado de Carlos IV hubo crisis importantes provocadas por malas cosechas y epidemias como la fiebre amarilla, además de las guerras contra Gran Bretaña que hicieron que disminuyera el comercio marítimo, lo cual afectó a la producción agrícola y a la industria. Para compensar esto, el Estado aumentó los impuestos y en 1798 se expropiaron tierras de la Iglesia para venderlas; esto provocó que la población estuviera en situación de miseria y que las clases adineradas tuvieran más ingresos.

Godoy y Carlos IV representaban los problemas del momento y la opinión general sobre ellos era que habían convertido a España en un país subordinado a Francia; por esto, algunos nobles querían derrocarlos y que el sucesor fuera el príncipe Fernando.

Guerra de Independencia (1808-1814)

El Reinado de José Bonaparte

Cuando los franceses ocuparon parte de la península ibérica, Godoy les recomendó a los reyes huir a América, pero la nobleza y las clases populares se alzaron contra el rey en el Motín de Aranjuez (marzo de 1808) y Carlos IV tuvo que abdicar en favor de su hijo Fernando. En abril de 1808, Napoleón convocó a Carlos IV y Fernando VII en Bayona.

El 2 de mayo de 1808, las clases populares se levantaron contra los invasores; esto provocó como respuesta los fusilamientos del 3 de mayo, en los que unos 200 madrileños fueron ejecutados. El 6 de mayo en Bayona, los reyes españoles abdicaron en favor de Napoleón y este garantizó no separar España en territorios y mantener el catolicismo como religión. Tras esto, Napoleón nombró rey a su hermano José Bonaparte y las clases populares se rebelaron contra los franceses. Así inició la Guerra de la Independencia.

Estatuto de Bayona y la ocupación francesa

Tras ser nombrado rey José Bonaparte, Napoleón convocó a un grupo de notables españoles a Bayona, donde se creó el Estatuto o Constitución de Bayona, un documento que planteaba cambios en la administración del territorio y del gobierno que tenía estructuras de carácter liberal, pero siempre sometidas al emperador; sin embargo, el estallido de la guerra hizo que nunca llegara a entrar en vigor.

Napoleón dividió el territorio español en distritos militares bajo el mando de generales franceses que expoliaron y se impusieron de manera violenta; anexionó Cataluña, que pasó a ser una provincia francesa, abolió la Inquisición y el feudalismo, y expropió bienes de la Iglesia. Todo esto contó con el apoyo de los llamados afrancesados.

Las Juntas y la resistencia

Tras la rebelión del 2 de mayo en Madrid, se formaron Juntas de Gobierno en la península, las islas y las colonias. Las juntas eran organismos con miembros elegidos por votación cuyo objetivo era expulsar a los franceses y devolverle el trono a Fernando VII. Estas defendieron el sistema político tradicional (basado en el absolutismo y la religión católica). Al principio actuaban de manera independiente en su territorio, pero luego se creó la Junta Suprema Central Gubernativa, en la que nombraron presidente a Floridablanca.

Las juntas reorganizaron el ejército y movilizaron fuerzas militares (como el sometent en Cataluña), pero esto fue poco eficaz debido a su reducido número, falta de armas y a la superioridad del ejército francés. Sin embargo, Portugal y Gran Bretaña se unieron como aliados contra el dominio de Napoleón en Europa y la población se organizó en guerrillas que confundieron a los franceses.

Fases de la guerra

  • Junio - noviembre 1808: La resistencia tuvo sus primeros éxitos. En Bruc (Barcelona) el sometent derrotó a los franceses y cortaron su avance hacia Aragón, y en Bailén (Jaén) derrotaron a los franceses y estos se replegaron al norte del Ebro. Tras esto, José Bonaparte abandonó Madrid.
  • Noviembre 1808 - enero 1810: Napoleón lanza una ofensiva para dominar las principales ciudades y las vías de comunicación; esto hizo que se intensificara la guerra de guerrillas. En 1810 los franceses ocuparon Andalucía.
  • Enero 1810 - 1814: Las victorias francesas continuaron hasta que en 1812 Napoleón fue al frente ruso y disminuyó el número de tropas francesas en la península. Entonces los aliados, al mando del británico Duque de Wellington, realizaron una ofensiva que consiguió expulsar a los franceses y a José Bonaparte.

Tras las dificultades de Napoleón en el frente ruso, en 1813 se firmó el Tratado de Valençay, con el que se devolvió el trono a Fernando VII y en 1814 el monarca regresó a España.

Cortes de Cádiz y la Constitución de 1812

La Junta Suprema Central actuó como Gobierno provisional hasta que se disolvió en 1810 por problemas internos; tras esto, se formó la Junta de Regencia y reunió Cortes en Cádiz. La Junta de Regencia era un organismo propio del Antiguo Régimen y las Cortes contaban con representantes de la nobleza, el clero y el tercer estado, además también había liberales de clase media. La mayoría fueron liberales, por eso se proclamaron a sí mismos como Asamblea Nacional Constituyente. Rompieron la estructura de cortes estamentales y asumieron la soberanía nacional. Este fue el primer paso de la revolución liberal en España.

El objetivo era convertir España en una monarquía parlamentaria y acabar con el Antiguo Régimen; para esto se elaboró la Constitución de 1812 y se propusieron reformas en todos los ámbitos. Las juntas se crearon en un contexto de resistencia contra la ocupación francesa con la intención de recuperar a Fernando VII, por eso tenían representantes con diferentes tendencias políticas y Cortes con diputados de diversas ideologías:

  • Liberales: Eran intelectuales, la mayoría miembros de la burguesía. Veían la guerra como una oportunidad de instaurar un régimen liberal basado en la división de poderes y la soberanía nacional legitimada por una Constitución.
  • Ilustrados: Querían continuar con las instituciones y estructuras del Antiguo Régimen pero con reformas moderadas. Entre sus representantes se encontraba Floridablanca.
  • Absolutistas: Eran principalmente miembros de la nobleza, clero y burguesía terrateniente. Querían recuperar la monarquía absoluta con sus instituciones y estructuras para mantener sus privilegios.

Características de la Constitución de 1812

  • Aparece el concepto de nación española (que incluye a España y a las colonias), una nación libre e independiente y no perteneciente a ninguna familia.
  • Establece la soberanía nacional: el poder reside en el pueblo ejercido a través de sus representantes. El rey pierde el derecho divino.
  • Propone una monarquía constitucional como sistema de gobierno. El poder se divide en tres:
    • Legislativo: Recae en las Cortes y el rey.
    • Ejecutivo: Recae en el rey.
    • Judicial: Recae en los tribunales de justicia.
  • La población participa mediante el sufragio, aunque indirecto, censitario y masculino.
  • Los españoles pasan a ser considerados ciudadanos, con derechos fundamentales como libertad de expresión o inviolabilidad del domicilio.
  • Se establece un Estado confesional con la religión católica como única y oficial.

Reformas sociales y económicas

Las Cortes de Cádiz, además de redactar la Constitución, realizaron reformas sociales y económicas, pero estas no llegaron a ser leyes ya que para esto debían estar firmadas por el rey, lo cual no era posible debido a la Guerra de Independencia y a que el rey era José I (quien no era reconocido por estas Cortes). El objetivo era implantar el liberalismo económico suprimiendo los señoríos feudales, los gremios y las aduanas interiores. También se propuso la desamortización de bienes eclesiásticos y la abolición de la Inquisición.

Reinado de Fernando VII (1814-1833)

La restauración absolutista (1814-1820)

Fernando VII llegó a España el 22 de marzo de 1814 con un gran apoyo popular. En Valencia recibió apoyo militar y político para restaurar el absolutismo. Un grupo de diputados conservadores presentó el Manifiesto de los Persas, exigiendo la abolición de la Constitución de Cádiz. Así, el rey recuperó el poder absoluto, los liberales fueron perseguidos y se restablecieron las instituciones del Antiguo Régimen.

Tras la caída de Napoleón en 1815, potencias como Austria, Rusia y Prusia formaron la Santa Alianza para defender el absolutismo. Sin embargo, España estaba en bancarrota y la pérdida de ingresos de las colonias americanas agravó la situación. Esto favoreció los pronunciamientos militares de signo liberal.

El Trienio Liberal (1820-1823)

En enero de 1820, Rafael del Riego proclamó la Constitución en Cabezas de San Juan. Fernando VII se vio obligado a jurarla. Se recuperaron las reformas de Cádiz y se creó la Milicia Nacional. No obstante, surgieron divisiones entre liberales moderados y exaltados. La oposición absolutista (los realistas) creó una regencia en la Seu d’Urgell. Finalmente, la Santa Alianza intervino y envió a los Cien Mil Hijos de San Luis en 1823 para restaurar el absolutismo.

La Década Ominosa (1823-1833)

Fernando VII inició una etapa de represión feroz. Se ejecutó a figuras como Rafael del Riego y Mariana Pineda. Aunque se mantuvo el absolutismo, la crisis económica obligó a adoptar algunas medidas administrativas modernas, lo que enfureció a los absolutistas más radicales (apostólicos).

El pleito dinástico

Fernando VII no tenía descendencia masculina. Para que su hija Isabel pudiera reinar, anuló la Ley Sálica mediante la Pragmática Sanción en 1830, desplazando a su hermano Carlos María Isidro. Tras la muerte del rey en 1833, se inició la Primera Guerra Carlista entre los partidarios de Isabel (apoyada por liberales moderados) y los de Carlos (apoyados por realistas). Este proceso culminó con el fin definitivo del Antiguo Régimen en España.

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