La Crisis de 1640: Olivares, la Rebelión Catalana y la Independencia de Portugal
Resumen
El texto explica la crisis de la Monarquía Hispánica en 1640 a partir del proyecto reformista del Conde-Duque de Olivares, la Unión de Armas y su relación con la Guerra de los Treinta Años. Describe después la rebelión catalana (Guerra de los Segadores) y la independencia de Portugal, sus causas, su desarrollo y su desenlace.
Puntos clave
- Olivares defendió el lema 'Un solo Rey para un solo reino' en su Gran Memorial de 1624, con objetivos de uniformizar leyes, centralizar la fiscalidad y crear un ejército permanente.
- La Unión de Armas, propuesta en 1625, con un ejército de 140.000 hombres, provocó resistencia y fue una de las causas de las rebeliones de 1640.
- La rebelión catalana comenzó el 7 de junio de 1640 (Corpus de Sangre) y se extendió hasta 1652, cuando Barcelona se rindió a las tropas de Juan José de Austria.
- Cataluña juró fidelidad a Luis XIII de Francia en 1641 durante la revuelta.
- Portugal se rebeló en 1640, proclamó rey a Juan IV de Braganza y su independencia fue reconocida por Carlos II mediante el Tratado de Lisboa en 1668.
- La Paz de Westfalia (1648) y la Paz de los Pirineos (1659) pusieron fin a los apoyos internacionales que sostenían la rebelión catalana.
El Conde-Duque de Olivares, la Rebelión de Cataluña y la Independencia de Portugal
El Proyecto Reformista del Conde-Duque de Olivares
El nuevo valido de Felipe IV fue el Conde-Duque de Olivares (Gaspar de Guzmán y Pimentel, 1587-1645), un político inteligente y con vocación reformista. En su famoso “Gran Memorial” de 1624, presentó un ambicioso proyecto para la monarquía bajo el lema: 'Un solo Rey para un solo reino'. Sus objetivos principales eran:
- Uniformizar la legislación y las instituciones en todos los territorios.
- Centralizar la fiscalidad para un reparto más equitativo de las cargas.
- Crear un ejército permanente de 140.000 hombres reclutados en todos los reinos de la monarquía, proyecto conocido como la Unión de Armas (propuesta en 1625).
Estas propuestas, y sobre todo la Unión de Armas, encontraron una fuerte resistencia y provocaron la rebelión de Cataluña y Portugal en 1640, lo que obligó a Olivares a retirarlas y finalmente supuso su caída en 1643.
El Contexto: La Guerra de los Treinta Años
Las reformas de Olivares se enmarcaban en la acuciante necesidad de recursos para hacer frente a la Guerra de los Treinta Años (1618-1648), un conflicto a escala europea que enfrentaba a los Habsburgo católicos contra los príncipes protestantes alemanes y, de fondo, a la Monarquía Hispánica contra Francia por la hegemonía continental.
La Rebelión de Cataluña (1640-1652)
La rebelión catalana, también conocida como la Guerra de los Segadores, se extendió desde 1640 hasta 1652. El detonante fue el rechazo a la Unión de Armas y los perjuicios causados por la obligación de alojar y alimentar a los soldados que atravesaban el territorio para luchar en Europa.
El “Corpus de Sangre”
El intento de Olivares de obligar a Cataluña a contribuir con hombres y dinero provocó la rebelión del 7 de junio de 1640, en el llamado “Corpus de Sangre”. Durante esta jornada, los segadores (segadors), que habitualmente acudían a Barcelona para ser contratados, se sublevaron y persiguieron a los representantes del rey, dando muerte al virrey, el conde de Santa Coloma (depuesto en marzo). La revuelta, de carácter anticentralista y en contra del reclutamiento y las obligaciones fiscales, llevó a los catalanes a pedir ayuda y a jurar fidelidad a Luis XIII de Francia en 1641. Finalmente, en 1652, las tropas de Juan José de Austria derrotaron a los franceses y lograron la rendición de Barcelona, reintegrando Cataluña a la Corona española con la condición de que se respetaran sus antiguos fueros.
La Independencia de Portugal (1640-1668)
También en 1640 se rebeló Portugal. El descontento portugués se debía al esfuerzo bélico exigido para la Guerra de los Treinta Años y a la política colonial castellana, que perjudicaba sus intereses comerciales. La rebelión tuvo un marcado carácter nobiliario, anticastellano e independentista. Los nobles proclamaron al Duque de Braganza como rey, con el nombre de Juan IV. La guerra, conocida como la Guerra de Restauración portuguesa, se prolongó hasta 1668, cuando, mediante el Tratado de Lisboa, Carlos II reconoció la independencia definitiva del reino portugués.
Causas y Consecuencias de las Rebeliones
Estas rebeliones deben enmarcarse en un contexto complejo que incluye los deseos de mantener la autonomía, el rechazo a las políticas centralistas de Madrid y la defensa de las instituciones y fueros particulares. Al mismo tiempo, respondían a la necesidad del gobierno de Olivares de crear una política de esfuerzo común para hacer frente a las exigencias de la Guerra de los Treinta Años. Al resolverse el conflicto internacional con la Paz de Westfalia (1648) y la Paz de los Pirineos con Francia (1659), Cataluña perdió sus apoyos internacionales y su revuelta fue derrotada. Portugal, en cambio, logró mantener la rebelión y alcanzar finalmente sus objetivos de independencia.
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¿Qué era la Unión de Armas propuesta por el Conde-Duque de Olivares?
Era un proyecto para crear un ejército permanente de 140.000 hombres reclutados en todos los reinos de la monarquía. Su rechazo fue una de las causas principales de las rebeliones de Cataluña y Portugal en 1640.
¿Por qué se rebeló Cataluña en 1640?
La rebelión se produjo por el rechazo a la Unión de Armas, las obligaciones fiscales y los perjuicios de alojar y alimentar a los soldados que atravesaban el territorio. El detonante fue el Corpus de Sangre del 7 de junio de 1640.
¿Cómo terminó la independencia de Portugal?
Tras la Guerra de Restauración portuguesa, el Tratado de Lisboa de 1668 supuso que Carlos II reconociera la independencia definitiva del reino portugués.
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