Corona de Aragón en la Baja Edad Media: Organización, Economía y Expansión

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La Corona de Aragón en la Baja Edad Media: Organización Política e Instituciones

La Corona de Aragón (el Reino de Aragón, el Principado o Condado de Barcelona, el Reino de Valencia y el de Mallorca), creada en 1134, consolidó un modelo de Estado y monarquía muy distinto al castellano, funcionando como una confederación de Estados con el poder real muy recortado, tanto por la nobleza como por las Cortes. De hecho, la monarquía y la política exterior eran los únicos nexos comunes entre los cuatro territorios.

Al modelo de la Corona Aragonesa se le da el nombre de pactista; su poder estaba limitado por normas morales y por el derecho y las costumbres del país, que el monarca, al ser investido, se comprometía a mantener en una especie de pacto con sus vasallos (alta nobleza, clero y patriciado urbano), que se realizaba a través de las Cortes. Aunque la corte era itinerante, el rey tenía un representante (lugarteniente o virrey) en cada Estado.

Cada reino de la Corona de Aragón tenía sus propias instituciones, entre ellas las Cortes, que tuvieron una importante función legislativa aprobando leyes. Las Cortes se reunían cada 3 o 4 años y para vigilar el cumplimiento de lo acordado en ellas se crearon unas Diputaciones Generales (Generalitat en Cataluña). En un principio tenían finalidad fiscal, a fin de recaudar y controlar los subsidios que se daban al monarca desde las Cortes, disolviéndose una vez terminado su cometido. Terminaron convirtiéndose en instituciones permanentes que representaban a los reinos ante la Corona y tomaban juramento a los oficiales del rey, velaban por el cumplimiento de las leyes y los acuerdos de las Cortes, el mantenimiento del orden público, etc.

Un cargo específico del Reino de Aragón fue el Justicia de Aragón, que desempeñaba un miembro de la nobleza nombrado por las Cortes y cuya función primordial era la interpretación y defensa de los fueros propios de Aragón, en especial frente a posibles pretensiones autoritarias del monarca. La defensa fundamentalmente se centraba en los privilegios de la nobleza.

El Compromiso de Caspe

En el ámbito político cabe reseñar la crisis que se produce al morir Martín I el Humano (1396-1410) sin descendencia. La solución llegó en el llamado Compromiso de Caspe (1412), ciudad en la que se reunieron 3 representantes de cada reino (Aragón, Cataluña y Valencia) y designaron, entre 4 candidatos, a Fernando de Antequera, perteneciente a la poderosa familia de Trastámara (reinante en Castilla) y que en aquel momento era regente de Castilla ante la minoría de edad de su sobrino Juan II. De esta manera ejemplar se solucionó un problema de vacío de poder que podría haber provocado una guerra civil entre los distintos candidatos. A partir de este momento va a reinar en Castilla y Aragón la misma dinastía, aunque con miembros de distintas ramas.

Evolución Económica de la Corona de Aragón

La Baja Edad Media se inicia en la Corona de Aragón con un fuerte crecimiento económico durante la primera mitad del siglo XIV, basado en la expansión política y comercial por el Mediterráneo desde finales del siglo XIII. En este primer momento Cataluña y Baleares, especialmente la ciudad de Barcelona, van a ser los principales protagonistas del esplendor aragonés.

La crisis iniciada a mediados del siglo XIV afectará especialmente a Cataluña, no llegando a recuperarse plenamente hasta principios del siglo XVI, puesto que durante el siglo XV la crisis se agudizará debido a los conflictos sociales y la guerra Civil (1462-72).

La recuperación será más rápida en Aragón, ya especializada en la agricultura cerealística y la ganadería, y en Valencia, donde la rica agricultura sostenía un renacimiento urbano. Estas dos regiones, especialmente la valenciana, tomarán el relevo a Cataluña y Baleares desde principios del siglo XV.

Sociedad

En cuanto a lo social, el desarrollo urbano de las regiones litorales de la Corona de Aragón originó una burguesía más rica y activa que la castellana.

Cultura y Arte en la Corona de Aragón

La fuerte expansión económica bajomedieval del reino de Aragón tuvo su reflejo en el mundo cultural y artístico. Las letras florecieron con figuras como Ramón Llul, Ausias March o Joanot Martorell. El arte gótico del reino aragonés nos dejó en estos siglos espléndidas muestras tanto de arquitectura religiosa (Santa María del Mar de Barcelona, las catedrales de Palma de Mallorca y Gerona) como civil (las lonjas de Valencia y de Palma de Mallorca, el salón de Tinell del antiguo Palacio Real de Barcelona...).

Expansión de la Corona de Aragón por el Mediterráneo

Durante el siglo XIII y XIV la Corona de Aragón conoció una notable expansión tanto territorial como económica y comercial. Una vez finalizada la Reconquista (Valencia y Baleares) por Jaime I y no teniendo frontera con los musulmanes por donde proseguir el expansionismo peninsular, sus sucesores se lanzaron a una fructífera expansión por el Mediterráneo.

Esta expansión territorial iba a completar el interés comercial de los catalanes y mallorquines que comerciaban activamente en el Mediterráneo Occidental e incluso oriental. La base del poder de la Corona de Aragón fue la flota, cuyos armadores eran los burgueses. El dinero necesario para levantar ejércitos, adquirir buques y mantener la guerra salía del comercio y, al mismo tiempo, la posesión y dominio de los territorios mediterráneos constituía la mejor garantía para asegurar rutas, mercados y capitales.

La expansión por el Mediterráneo fue el cauce que dio salida al ímpetu guerrero de la nobleza y de otros grupos sociales, como los rudos mercenarios conocidos como almogávares (los que entran en tierra enemiga), a la vez que encajaba en las aspiraciones comerciales de Cataluña; mientras, el reino de Aragón, que había quedado encerrado tierra adentro sin comunicación con el mar, se decantaba en sus intereses económicos y en su estructura social por un modelo más parecido al castellano, con un claro predominio de la nobleza y una débil burguesía.

Conquistas en el Mediterráneo

El primer episodio de conquista fue Sicilia (1282) que tras el episodio de las Vísperas Sicilianas (levantamiento de la población siciliana contra el dominio francés de los Anjou) vio la sustitución del poderío francés por el de Aragón, luego la isla de Cerdeña (1324) y ya durante el s. XV el reino de Nápoles (1443). En esta expansión la mayor dificultad vino en la oposición de Francia y el Papado.

En el Mediterráneo Oriental los aragoneses sirvieron como mercenarios de Bizancio en sus luchas contra los otomanos y otros principados. Finalmente se instalaron en territorios de Grecia, creando los ducados de Atenas y Neopatria en la segunda mitad del XIV, que se perderían pronto ante el empuje de los turcos que proseguían la construcción de su Imperio.

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