La Construcción del Self en la Psicología Social de Mead: Yo, Mí y el Otro Generalizado

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Introducción a la Psicología Social de Mead

George Herbert Mead parte de los fundamentos de la psicología social para explicar a la persona y señala que existe una gran dificultad para trazar un límite claro entre la psicología social y la psicología individual. Desde esta perspectiva, Mead comprende que para explicar el Yo es preciso poner en práctica los conocimientos de la psicología individual, puesto que se trata de un compendio de herramientas y conceptos que ahondan en el carácter humano y que profundizan en la subjetividad de cada individuo; es decir, en el «apetito del alma», los gustos, pasiones e inquietudes personales de cada persona.

El Otro Generalizado: Sociedad y Conciencia

El Juego, el Deporte y la Influencia Social

En esta sección, Mead aborda la importancia de los grupos sociales organizados y la influencia que ejerce un grupo social (el Otro Generalizado) sobre un individuo. Este comunica una serie de valores y actitudes generales que todos los sujetos proyectan, asumiendo las mismas ideas, normas, etc., al formar parte de un conjunto. Por tanto, el Otro Generalizado se entiende como el valor de unidad que se le da a un grupo social organizado.

En el pensamiento abstracto, el individuo adquiere la actitud del Otro Generalizado. Luego, cuando mantenemos un diálogo con nosotros mismos, en realidad nos estamos mirando desde la óptica de un grupo social organizado, dado que hemos aprendido estas habilidades fuera del Yo. De esta manera, cuanto mayor sea el nivel de abstracción en el diálogo interno, más nos alejaremos de hablar solo con nosotros mismos.

Ejemplos del Otro Generalizado:

  • Un equipo que practica un deporte.
  • Un grupo político.
  • Una comunidad religiosa.
  • Una nación.

La Persona, el Yo y el Mí

El Yo: Instinto, Razón y Subjetividad

Mead explica que el Yo se encarga de lo subjetivo: de las pasiones, las inquietudes y el apetito particular de cada individuo. Aunque comprende que el Yo es y debe ser instintivo, por otro lado, también lo contempla como un ente racional. Esto ocurre en tanto que, una vez percibe los símbolos, valores y actitudes en el Otro Generalizado, los adquiere y los interioriza, convirtiendo en suyos estos elementos, ahora objetos de su conciencia.

El Yo y el Mí: La Dualidad de la Identidad

Aunque el Yo está sujeto a los instintos y los apetitos de cada individuo, así como al diálogo racional interno de cada persona, este no aparece en el proscenio. En su lugar, aparece el , el cual es definido por la situación y está ligado al Yo.

El se construye a través del Otro Generalizado y es aquella percepción que construimos sobre nosotros mismos a partir de la definición y la percepción que tienen los demás. De esta manera, el de un individuo es tratado y comprendido por este como un Yo que se manifiesta de forma distinta en función de la situación que nos rodea cuando aparece la interacción con otros individuos.

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